Crónica de un cercano futuro americano
Por JAVC – Washington, 18 de diciembre de 2032
La mañana amanece limpia, con un cielo de septiembre despejado y una brisa suave que agita las banderas rojas y doradas que ondean en la avenida Pensilvania. En apariencia, es un día festivo: las calles están repletas de ciudadanos sonrientes, con camisetas y gorras que llevan el lema MAGA, “Make America Great Again”, ahora convertido en emblema oficial del Estado. Sin embargo, tras esa imagen de orden y prosperidad se oculta la conclusión de un estricto y metódico desarrollo, cuyo comienzo fue discreto y hoy se muestra impetuoso, atrevido e irreversible.
Iniciado muchos años atrás, cuando un magnate inmobiliario, convertido en el 45º Presidente primero y en el 47º cuatro años después, comienza a desmontar, pieza por pieza, la democracia representativa y federal de los Estados Unidos de América. Ese hombre es Donald J. Trump. Ya no es presidente. Ahora ostenta el título de “Guardián de la Nación”, un cargo vitalicio que no figura en ninguna constitución. El Congreso, antaño centro del debate y del equilibrio de poderes, se ha transformado en una cámara ceremonial que aprueba, sin excepción, cada una de sus propuestas. Las elecciones se siguen celebrando, pero solo como un espectáculo televisivo destinado a mantener la ilusión de pluralidad. Nadie recuerda la última vez que un candidato habló en contra del régimen sin desaparecer de la esfera pública o del mapa.
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| La Mañana 18.12.2025 |
Todo comienza con una estrategia de desgaste, en lo que entonces parecía un ruido pasajero. Trump comprende que no se destruye una democracia a martillazos, sino gota a gota, hasta que los cimientos ceden por desgaste. Esa lenta erosión del sistema no nace de la nada; hunde sus raíces en la historia misma del país. Desde hace siglos, dos revoluciones marcaron caminos opuestos. En Francia, los hombres marcharon contra el poder para rehacerlo en nombre de la libertad, la igualdad y, sobre todo, la fraternidad. El Estado, aun transformado, siguió siendo el eje que sostenía la bóveda del sistema. En cambio, en los Estados Unidos de América, los colonos no soñaban con levantar un nuevo orden, sino con preservar el que ya habían conquistado en tierras vírgenes: el de hombres libres que no respondían ante nadie. Allí la palabra sagrada no fue fraternidad, sino libertad. Y esa desconfianza hacia el Estado, sembrada desde el siglo XVII y proclamada con la independencia en el siglo XVIII, se convirtió en la semilla de un país que aprendió a organizarse al margen de toda autoridad central. Lo que en su origen fue fuerza creadora, hoy se revela como grieta mortal. Porque esa misma tradición, que desconfiaba del poder para proteger la libertad, ha abierto la puerta a un poder más oscuro: uno que no necesita disfrazarse de democracia, porque se alimenta de la sospecha contra el Estado para vaciarlo desde dentro.
En este empeño, primero ataca la verdad por medio de un sinfín de fake news, unas noticias falsas creadas y difundidas deliberadamente con el objetivo de engañar, manipular la opinión pública y generar beneficios políticos, económicos e ideológicos que se presentan como información verídica y auténtica; pero que en realidad son bulos diseñados para confundir y polarizar. Luego, convierte a la prensa libre en su enemigo personal, desacreditando periódicos y cadenas históricas, mientras alimenta una narrativa alternativa a través de redes sociales controladas por un puñado de magnates tecnológicos.
El bombardeo informativo es tan constante que, con el tiempo, millones de ciudadanos dejan de creer en hechos objetivos. La verdad se vuelve líquida, moldeable, una materia prima en manos de los algoritmos. Cada persona vive dentro de una burbuja digital diseñada para reforzar su visión del mundo. La sociedad se fragmenta y, en medio de ese caos, Trump emerge como el único punto fijo: la voz que promete orden, el faro en un océano de incertidumbre. Y así, mientras el pueblo discute en redes, Trump urde un pacto invisible moviendo sus fichas en las altas esferas del poder. Seduce a la CIA con promesas de autonomía absoluta. Garantiza al Pentágono presupuesto ilimitado a cambio de fidelidad personal. En reuniones secretas, pacta con los gigantes tecnológicos, que ya controlan el 29% del PIB mundial, la creación de un sistema de vigilancia total, disfrazado de innovación y seguridad ciudadana. Cámaras con reconocimiento facial aparecen en cada esquina, presentadas como herramientas para reducir la delincuencia. Dispositivos domésticos inteligentes escuchan conversaciones, supuestamente para “mejorar la experiencia del usuario”. Satélites y sistemas de inteligencia artificial monitorean patrones de conducta, anticipando movimientos antes de que ocurran.
En pocos años, la nación entera se convierte en un experimento de control social sin precedentes, donde cada gesto, cada palabra y cada pensamiento quedan registrados. Nadie lo sabe aún, pero el viejo sueño americano acaba de convertirse en una pesadilla perfectamente administrada.
(Continuará)

Tu no descansas ni por vacaciones, naciste para escribir y eres fiel a tus orígenes. Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarUn abrazo.
Ramón Morell
Dices cantidad de cosas y,creo, acertadas y tremendas.
ResponderEliminarPepe Pascual
Impresionante relato. Me ha hecho imaginarme la escena con una claridad escalofriante. Si esto es solo la primera parte, quiero leer la continuación cuanto antes.
ResponderEliminarCarlos Méndez
Me atrapó desde el primer párrafo. Qué bien narrada la transición del símbolo democrático hacia el autoritarismo. Da miedo pensar en lo plausible que resulta.
ResponderEliminarLaura Estrada
Lo peor es que muchas de las cosas que mencionas ya se asoman hoy. Parece ficción, pero es casi crónica periodística anticipada. Excelente trabajo.
ResponderEliminarSaludos
Andrés Valcárcel
La reflexión histórica entre Francia y Estados Unidos me pareció brillante. Nunca lo había visto desde ese contraste. Esperando la segunda parte.
ResponderEliminarSofía Navarro
Ufff… el concepto de “Guardián de la Nación” pone los pelos de punta. Buen giro narrativo y muy bien construido el ambiente. Felicidades por la publicación.
ResponderEliminarJoaquín Sierra
Lo que más inquieta es la facilidad con la que describe la erosión gradual de la democracia. Así caen los sistemas: en silencio primero. Muy buen texto.
ResponderEliminarMarta Illanes
Me recordó a Orwell, pero con un tono más periodístico y cercano a nuestra realidad. Lo comparto porque merece ser leído y debatido.
ResponderEliminarGuillermo Vargas
El análisis sobre la verdad líquida y las fake news es magnífico. Tal cual vivimos hoy, solo que llevado unos años adelante. Felicidades por este trabajo.
ResponderEliminarNatalia Quiroga
Magistral. Da la sensación de leer un documento histórico del futuro. Me deja con un sabor agrio, pero necesario para reflexionar.
ResponderEliminarSergio Palacios
El ritmo es ágil y la descripción del control social es perturbadora. Me ha dejado pensando en nuestros dispositivos en casa…
ResponderEliminarIrene Solano
Qué gran narrativa. Tiene fondo, tiene tensión y tiene una advertencia muy clara: la democracia muere cuando nadie la defiende. Bravo.
ResponderEliminarTomás Garrido
Es un texto que obliga a levantar la mirada y pensar más allá del día a día. Te felicito, de verdad. Estaré atenta a la parte II.
ResponderEliminarAbrazos
Paula Montes
Me encanta que no caiga en el simple alarmismo, sino que construya una evolución lógica del poder. Muy logrado.
ResponderEliminarRubén Cifuentes
Sentí angustia al leerlo, como si estuviera dentro del escenario que describe. Ojalá más gente reflexione sobre esto antes de que sea tarde.
ResponderEliminarHelena Sanjuán
Gran artículo. Si la distopía continúa en esa línea, tiene entre manos una serie de entregas que podrían convertirse en un referente literario-político. Enhorabuena.
ResponderEliminarManuel Reverte
Hola, Juan Antonio, ¿ya vas digiriendo las comidas?
ResponderEliminarEsta vez si que te muestras del todo determinista. El final del segundo artículo ya das por perdida toda esperanza de derrotar el trumpismo. Yo todavía creo que no se va a salir con la suya y no podrá culminar felizmente sus ambiciones y derivas. Si, es cierto, que la extrema derecha está de moda en todas partes y, evidentemente, esta extrema derecha en USA toma límites insospechados por ser el gran país que es, sin embargo, no hay que perder del todo las esperanzas. Al margen de esta consideración determinista creo que detallas excelentemente la estrategia que persigue Trump y por donde esta debilitando el Estado, tus dos artículos hay que leerlos obligatoriamente si quieres tener una idea muy bien estructurada de lo que está ocurriendo en USA, yo siempre aprendo muchas cosas leyéndote.
Sigue siempre como hasta ahora.
Un abrazo.
Ramón Morell
Hola!
ResponderEliminarEs una "democracia" construida según los deseos de Trump. Hecha de todo aquello que él considera necesario, que coincide con sus deseos de ser el gendarme mundial, pero sin respetar los deseos de los ciudadanos. No pide votaciones, él hace lo que cree mejor para USA sin respetar al Congreso ni al Senado. Hace su santa voluntad sin tener en cuenta las peticiones de los ciudadanos y expulsando a aquellos inmigrantes que le molestan.
Democracia construida según los deseos de Trump como ya he dicho al inicio.
Acabad de pasar unas buenas fiestas y un venturoso 2026
Abrazos
Pilar Barrabés
Pilar
Hola J.A.
ResponderEliminarHe leído tus dos artículos y según mi humilde opinión, por muy estratega que sea Trump, por tantísimo ego que lo envuelva y por lo tarúpido que a veces se muestra (pese a su inteligencia), tengo la esperanza de que, un día caerá y espero que sea lo antes posible, "si mes no", antes de que las ultra derechas sigan ganando terrero y la democracia se vaya a tomar vientos. Europa, se ha convertido en un súbdito que no se atreve, ni tan solo a exponer, alguna de sus diferencias....
Dos artículos formidables!!
Gracias
Un abrazo
Magda Díez.
Me han parecido dos trabajos muy interesantes, por esto los mando a mis contactos.
ResponderEliminarBuena entrada del 2026.
Un saludo,
Miguel Soto.
No creas que he tenido tanto tiempo. Más bien al contrario. >Algunas visitas, muy queridas, han tenido la culpa.
ResponderEliminarMe dejas asombrado porque no te da miedo nada. Hasta haces profecías. Están muy bien ambos. Yo, lo de Trump es difícil de creer. En primer lugar porque tenga tantas personas con él que le hagan posible desarrollar todas sus maldades. La segunda, que con más de trescientos millos de personas y un partido de toda la vida apenas le puedan hacer oposición.
El único asunto que se te ha escapado es un fallo en la "consecutio temporum" Has escrito "hubo quienes intentan" en lugar de "hubo quienes intentaron".
Un abrazo y feliz año.
Jaime Martínez
Bona tarda.
ResponderEliminarMolt interessant!!. M'han agradat molt el article sobre "el dia que va morir la democràcia I.
Joana Companys