Hoy escribo con la sensación de que el tiempo se pliega suavemente sobre sí mismo, como si esta mañana trajera consigo un rumor antiguo que aún no ha terminado de decir su nombre. Hay días en los que la historia no queda atrás, sino que se sienta a nuestro lado, discreta, y nos habla en voz baja. Este 14 de Abril, conmemoración de la II República española, es uno de ellos.
Recuerdo —o quizá imagino— aquellas conversaciones con amigos en las que la palabra escuela no era solo un edificio, sino una promesa; donde enseñar significaba abrir ventanas y no repetir consignas. Tal vez por eso, quienes alguna vez fuimos docentes guardamos este día como quien protege una chispa: no por nostalgia, sino por lealtad a una idea de mundo más limpio, más justo, más compartido. Y es que hoy, más que nunca, tal vez por la locura que atraviesa al mundo, hay algo en este amanecer que invita a creer de nuevo en la dignidad sin estridencias, en la libertad que no necesita proclamarse porque se reconoce en los gestos sencillos: una voz que no se calla, una mano que no excluye, una conciencia que no se rinde. Como si aquel impulso de renovación —tan frágil y tan audaz— siguiera buscando su lugar en nosotros, reclamando continuidad en lo cotidiano. Brindo, pues, en silencio, como tantas veces, por quienes sostuvieron ese sueño con una fe serena, sin más bandera que la convicción de que la vida podía ser más luminosa si se hacía entre todos. Y al hacerlo, siento que no celebramos un pasado, sino una forma de mirar el presente: con coraje tranquilo, con memoria viva, con una esperanza que, lejos de agotarse, aprende a renacer.
Hoy, sin necesidad de decirlo en voz alta, sé que algo de aquella primavera sigue respirando aquí. Y basta con saberlo, con sentirlo. Y con el deseo de que la luz de este nuevo amanecer despierte el eco de aquel abril que soñó con ser primavera eterna; hoy brindamos por la memoria de los que guardaron la libertad en el alma, para que su anhelo de justicia y fraternidad siga floreciendo, valiente y tricolor, en cada rincón de nuestro presente. ¡Feliz 14 de abril!"

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