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martes, 24 de febrero de 2015

Tiranos de su tiempo



Leo el diario, veo los informativos de la televisión, escucho las noticias de la radio y me doy cuenta de que vivo inmerso en un mundo inquieto. Soy consciente de que formo parte de una sociedad plena de modernidad global y que me mantiene en vilo porque no encuentro en ella respuesta a mis angustias cotidianas que, como ciudadano, me atenazan. Y…, es, porque a esta casa europea en la que habito, no acabo de entenderla y menos aún de comprenderla…

Resido en un mundo ambiguo, en el que los Estados, todos menos uno, pierden gran parte del poder que democráticamente los ciudadanos les hemos otorgado y, por contra, una determinada “Autoridad”, ensambla territorios mercantiles, financieros y económicos. ¿Hasta dónde, hasta cuánto, hasta cuándo…?

Quizá haya llegado el momento, y tengamos el deber de rebelarnos contra la lógica de la exclusión de los más débiles, de los desplazados, de los que pierden su trabajo y de los que a la calle indecentemente arrojan desde sus viviendas. Tal vez en este año lleno de elecciones, es llegada la hora de reinventar un nuevo relato cultural que permita recuperar la libertad de soñar en una sociedad global más justa, más ética, más humana que la actual. Posiblemente, con el esfuerzo de algunos y la ayuda de muchos de nosotros, podamos restablecer los valores que dieron sentido a la historia social de cada país de esta Europa y que hoy están amenazados por un oscuro internacionalismo financiero que solamente defiende, con vehemencia y. despiadadamente, los intereses de sus riquezas.

Troika comunitaria
Hoy, los mercados, la troika, y ese capitalismo financiero que desde el poder, con infinito cinismo, se empeñan en decirnos qué somos usted y yo, han trazado una línea que divide a los que se quedan dentro del sistema de los que se quedan fuera del sistema. Y a lo mejor, esa raya, la han realizado con un trazo tan extraordinariamente grueso que es cada vez más infranqueable. Y puede llegar un día en el que esa separación se haga del todo irreversible….

Todo sistema, todo poder financiero, son tiranos de su tiempo que esclavizan a los pueblos. Pero… ellos, no son entes abstractos, son hombres y mujeres sin entrañas que toman decisiones y también cometen errores. Y…, ahora los están cometiendo al propiciar que ese hecho de la reversividad sea cada vez más difícil para toda esa gente que se queda fuera del sistema. Quizá por ello, creo que ha comenzado a instalarse una nueva lógica en los ciudadanos que empieza a construirse; pero no olvidemos que es un entendimiento que se elabora, se cimenta y se alza con la ayuda de todos, pues no nos caerá del cielo hecho…

No hay que ser sabio, ni economista, ni ingeniero o maestro para comprender que la desregularización, consentida y auspiciada por un poder político corrupto, es el mecanismo que ha permitido que el gran poder del sistema financiero, esas grandes multinacionales y las firmas que operan en la sombra desde dentro de los países ricos, hayan podido invadir otras partes del mundo y arruinar a las pequeñas empresas familiares y nacionales, con un inmenso costo: convertirnos a todos en un inmenso mercado de consumo de sus productos.

En este proceso, la austeridad que nos impone la troika, el sistema y los mercados con su poder económico, es el equivalente de la limpieza étnica, constituyendo, a mi juicio, un claro delito contra la humanidad. Sin embargo, el problema que tenemos existe porque en esta Unión Europea, dominada por los opresores de los desplazados, casi ningún partido político se atreve a tipificar y denunciar estos hechos. Y…, el ejemplo más claro es lo que está ocurriendo con Grecia, que como condición para recibir los préstamos, han tenido que sumir en la miseria a más del 50% de la población helena. Y… encima, el dinero de dichos préstamos nunca llegó a Grecia, sino que fue directamente a parar a las arcas y bolsillos de los grandes bancos y tiburones financieros.

Y… ahora, cuando ya se ha consumado el desastre. Cuando en un país como Grecia tibiamente empezaba a abrirse camino la idea de recuperar a los ciudadanos que quedaron al otro lado de la línea divisoria, llega nuevamente la troika y tras escuchar al oráculo, obliga a esos dirigentes, que habían elegido los ciudadanos, con la fuerza de sus armas financieras, a cerrar nuevamente la puerta a la esperanza…

Sin embargo…, se me dirá y con razón, que esto, todo cuanto expreso, siempre ha existido, que no es nada nuevo. Que esta injusticia y desigualdad, la sociedad, el pueblo, invariablemente, ya la hemos sufrido y la hemos vivido; pero…, hay desigualdades y desigualdades. Y cuando la desigualdad es tan profundamente injusta como ahora está ocurriendo, no hay Ley que sirva para enderezarla. En este momento histórico que estamos viviendo este nivel de injusticia es tan patente y se hace tan ingente que o se corrige o terminará destruyendo al sistema. Y la troika, los mercados y grandes financieros lo saben... Se lo han contado en Davos y han tomado buena nota de estos hechos y por eso envían, a determinados países, a los hombres de negro; pues son conscientes de que la desigualdad ha ido demasiado lejos, mucho más allá de lo que, incluso ellos, puedan llegar a controlar. 
Los hombtres de negro
La desigualdad está incrustada en el ser humano, es cierto; pero llega un momento en el que llega a ser molesta. Y esa desigualdad se está transmutando en el cáncer del capitalismo global, porque ha llegado a convertirse en injusticia y esta palabra conlleva mayores problemas para la convivencia, ya que supera a la Ley. La historia está llena de recuerdos… Son matices que conviene no olvidar, ya que cuando las leyes se vuelven injustas, el nivel de tolerancia de los pueblos explota y es entonces cuando produce todos esos devastadores efectos de tan tristes recuerdos. Y si esto ocurre es porque el límite de lo justo e injusto lo tenemos todos, independientemente del nivel de cultura que cada uno posea. Y en estos momentos…, juzgo y evidencio, que estamos viviendo en una injusta desigualdad. Una injusticia rayana en la locura, en la que las 85 personas más ricas del mundo atesoran el equivalente de riqueza que tienen más de 3.570 millones de personas. Y es entonces cuando surgen los problemas… Ya lo hemos vivido y lo hemos sufrido. Y…, quizá olvidado.

No obstante, abriguemos alguna dosis de esperanza. Pues esa historia, que casi siempre ha sido sabia, está repleta de grandes imperios y centros de poder que un día cayeron. En consecuencia, no desmayemos, pues si que existe la posibilidad de lo reversible; aunque en estos convulsos momentos el fenómeno de lo transformable pueda parecer que queda lejos…

En mis sueños. Cuando despierto sueño, me río de esas 85 personas y de los mercados y de los hombres de negro y de las citys financieras de Londres y New York y también de los políticos que lo consintieron. Me carcajeo de Obama, de Merkel, de Draghi, de Lagarde , de Juncker, de Rajoy y de tantos otros que se creen eternos…. Y de todos ellos me río porque, como yo, más pronto o más tarde, se irán a la tumba; sin su poder, sin su dinero. Y…, allí, donde nos encontraremos todos, en la mísera tumba o en el mausoleo, también les espero…

Ya nos lo dijo el sabio filósofo griego, Epicuro de Samos  “La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo…”



viernes, 16 de enero de 2015

La paradoja de Russell.



Sabido es que el término responsabilidad, proviene etimológicamente de responder. Y responder, sigo con el diccionarios de la RAE, significa contestar, satisfacer a lo que se pregunta o propone y se hace siempre ante alguien o ante algo.
Basado este principio cabría preguntar: ¿Ante quién o quiénes responde el Gobierno de Rajoy?
Habida cuenta de que no lo hace ante la ciudadanía que masivamente les votó, es fácil colegir que lo  declaran y recitan ante sus principios. Y…, sus principios, ya estamos viendo y comprobando día a día claramente cuáles son.

Nuestro sistema político permite y hace patente la utilización de la conocida “Paradoja de Russell”. Me explico: ¿Ante qué instituciones responden políticamente los Poderes del Estado? Vayamos por partes:
Primero.- Los miembros del Ejecutivo, es decir, los cargos que gestionan el dinero público, declaran ante el Legislativo, que no maneja los presupuestos, pero que fiscaliza a los que sí lo hacen.
Segundo.- Sabido es que el Presidente y sus Ministros, que sí manejan los presupuestos, responden ante el Parlamento, que es el que aprueba o recrimina las acciones del Gobierno.


Y aquí está la “Paradoja de Russell”, ya que, con esta espuria y débil democracia que padecemos actualmente en nuestro país, en razón de sus mayorías, no existe diferencia entre Ejecutivo y Legislativo, porque el sujeto que ocupa ambos poderes es el mismo Partido Político; es decir el PP. Y…, en consecuencia, la abrumadora mayoría parlamentaria del Partido Popular, obviamente, no va a controlar al Gobierno de Mariano Rajoy; sino que, debido a ella,  se produce el efecto contrario, pues es esa mayoría absoluta la que impide “Todo control al Gobierno”,  puesto que, como anteriormente indico, ambos —Gobierno y Mayoría Parlamentaria— son el mismo sujeto.

¡Ay!, si levantaran la cabeza los creadores del sistema de la separación de poderes del Estado; o sea,  el barón de Montesquieu y James Madison que fueron los artífices del ideario de la separación de poderes del Estado…les daría un infarto del susto y se volverían corriendo a la tumba al comprobar en lo que su ciencia política, con el paso del tiempo, se ha transformado.

Y…, estos chicos del PP, defensores de los ricos, que ganaron por goleada a los otros ciudadanos, ahora fragmentados entre ocupados y parados, se sienten tan satisfechos de todo lo logrado que, en el mientras tanto, hace unos viernes, alegremente han proclamado que Rajoy será, nuevamente, el candidato a las próximas elecciones generales.
Razones, como ocurre con las brujas, “haberlas, haylas”. Rajoy, dicen, representa el positivismo de la estabilidad para los mercados. Sin él, no hay salvación; sólo caos… Y esta nueva droga que nos venden los dirigentes del PP y los Mercados, es el soma, que, como grandes expertos, mutan en eufórica estulticia toda percepción crítica que socialmente se les hace, aunque ésta provenga de la flagrante tragedia de las familias, de la necesidad de terminar con el paro, de la escasez del trabajo o del dolor del hambre de los hijos más indefensos y excluidos de los ciudadanos…
 
Ya nos lo anunciaba Bergson, que cautivado, en un inicio, por la solidez del positivismo, encontró, en medio del desconcierto, que el concepto del tiempo que maneja la ciencia, -léase aquí El Gobierno y los mercados-, no se correspondía con el experimentado por el individuo. Y…,  así les ocurre, ahora, a tantos votantes del PP, con las acciones y disposiciones de nuestro Gobierno.

Y…, a pesar de todo esto, si hacemos caso a las encuestas, gran parte de la sociedad civil, les continúa alentando y respaldando. ¡Qué País…! Qué ciudadanos…! No lo entiendo. No comprendo que ese millonario número de electores, casi tantos como los granos de arena de un desierto, a los que el PP les ha tomado el pelo, les siga votando…

¡A ver cuando ponen un teléfono de emergencia para las víctimas del caciquismo, los desahucios, la injusticia, la corrupción y la violencia económica del Gobierno...!

martes, 23 de diciembre de 2014

La crisis es historia del pasado



Estoy contento. El pasado día 11, por fin, los medios de comunicación nos han traído una noticia que me ha alegrado la vida: “En muchos aspectos, la crisis es historia del pasado y estas navidades van a ser las primeras de la recuperación”; Mariano Rajoy,  Nuestro Presidente del Gobierno, dixit.

La clave de mi alegría y, supongo de todos los españoles, está en esta mágica palabra: “Recuperación”. Palabra que la RAE define, en su primera acepción, como: “Acción y efecto de recuperar o recuperarse". Y “recuperar”, también según la RAE, significa: "Volver a  tomar o adquirir lo que antes tenía".

Es decir, que si no estoy equivocado. Y nuestro Presidente no estaba bebido, ni es un embustero compulsivo, o un majadero que no sabe lo que dice, a partir de ya:
  • Las personas que han perdido su vivienda por no poder pagar la hipoteca a causa de la crisis, la recuperarán.
  • Los trabajadores que han sido expulsados de su puesto de trabajo en la empresa a causa de la crisis, lo recuperarán.
  • Los empleados públicos que han visto mermados sus salarios a causa de la crisis, recuperaran sus emolumentos.
  • La mayoría de los 5,5 millones de personas que se encuentran en el paro, encontrarán un empleo.
  •  La temporalidad de los contratos desaparecerá y se transformarán en contratos definitivos.
  •  La deuda pública de España, que actualmente se encuentra en el 96,80% del PIB, volverá a su mínimo histórico del año 2007 que estaba en el 36,3% del citado PIB.
  • La proporción de compatriotas que actualmente vive por debajo del umbral de la pobreza, cuya tasa se sitúa en “uno de cada cinco españoles”, saldrán de ese umbral y vivirán con dignidad.
  • Las 400.000 familias que se han visto afectadas por los desahucios, recuperarán sus viviendas.
  • Desaparecerán las brutales desigualdades sociales, y nos transformaremos en una sociedad más igualitaria.
  • Dejará de existir la exclusión social o, en todo caso, será mínima.
  • Se recuperarán los 13.071 millones de euros perdidos en 2013, casi el 20% de sus recursos, del llamado “Fondo de Reserva” o, popularmente, “Hucha de las Pensiones”
Dice nuestro gran filósofo Emilio Lledó que: “Somos lo que pensamos y hablamos”. No obstante, viendo y escuchando los mensajes de fuegos artificiales que nuestro Presidente del Gobierno nos lanza sin descanso, considero que la máxima tiene sus excepciones; pues los hechos, esos testarudos hechos, no le dan la razón a Rajoy. Claro que, quizá, sea un error, por mi parte, el pensar que hacen falta muy malos sentimientos para cometer la osadía de anunciar el “fin de la crisis” ante los hechos más sañudos. Acaso nunca el sentimiento del señor Rajoy haya sabido ser tan inhumano como puede llegarlo a ser la “supuesta” convicción de sus declaraciones.

Pero…, tal vez, la pertinaz reiteración con la que anuncian la salida de la crisis que, como un mantra, repiten .los dirigentes del PP, responda a una estrategia electoral dirigida a muchas nobles personas que se lo creen de buena fe. Y, por contra, ante semejantes noticias, a mi me faltan palabras para refutar bien tanta basura salida por sus bocas.
 
En todo caso, No sé si será argumento necesario para apoyar mis palabras, pero observad bien la foto y preguntaros lo más elemental ¿De qué se reirán….?

Desde la izquierda: El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, con el ministro de Economía, Luis de Guindos y su homólogo francés, Michel Sapin.

Debe ser parte de la comedia. El acto de la risa que les produce De Guindos cuando les cuenta la noticia divulgada por Rajoy: “En muchos aspectos, la crisis es historia del pasado y estas navidades van a ser las primeras de la recuperación” y la contrastan con la cruda realidad. Pero…, ya se sabe que hasta en las cabezas de los hombres más inteligentes hay rincones llenos de estupidez con los que alimentar su bando, el de la risa, y lo hacen, para escarnio del pueblo, con cada gesto. 
 
Ya solo me valen los hechos, sólo hechos.



lunes, 24 de noviembre de 2014

¿Qué PODEMOS hacer…?



Nos decía hace unos días Jorge Reverte, en su columna del País, que los Parlamentarios europeos cobran de salario, en el caso de los españoles, la nada despreciable cifra de 8.020€ brutos al mes. Además, a dicha cantidad, hay que sumarle otros 9.099€ en concepto de dietas. Y, al mismo tiempo, otros 4.200 € mensuales para gastos generales relacionados con su actividad parlamentaria; cantidad, por cierto, que no es necesario justificar seriamente. No está mal cobrar un total de 21.319€ brutos mensuales ¿verdad? Y, por si todo ello fuera poco, sus señorías se benefician de un generoso fondo de pensiones que ellos mismos se votan…
Pues bien, con la brutal crisis económica que padecemos en Europa, especialmente los países del sur, y más concretamente España, me pregunto: ¿Ha habido algún grupo político que haya denunciado semejante chanchullo y despilfarro? E, incluyo en la cuestión, al novedoso PODEMOS

Y si eso nos asombra del Parlamento Europeo, el nuestro, el Parlamento Nacional, tampoco anda nada mal de salarios; pues el sueldo medio de un diputado español es de 60.290,42 € brutos anuales. Y, obsérvese, que he dicho salario medio. Lo cual, me hace pensar que, con la que nos está cayendo, lo firmaría el 99% de los asalariados públicos y privados de este país Y…, así se entiende que, sus Señorías, legislen lo que legislan...

Y, con estos antecedentes, sin un ápice de pudor, se les llena la boca a los políticos, en nuestro Parlamento, en las tertulias de la radio y la televisión, en los titulares de prensa, hablando de “regeneración y trasparencia”. ¿De qué?, si a la hora de la verdad, cuando tienen ocasión de plasmarlo en la realidad, no hacen absolutamente nada de nada.
 Y si no que me expliquen...:
¿De qué trasparencia nos hablan cuando, a día de hoy, existen 257 cargos que no publican su declaración de bienes en la web del Congreso…?
¿De qué trasparencia nos habla el PP que se acoge a un reglamento previo para no aplicar una parte de la Ley de Transparencia…?
¿De qué trasparencia nos hablan cuando existen siete dirigentes de Presidencia del Gobierno que aún no han hecho público su patrimonio…?
¿De qué trasparencia nos hablan si ayer nos enterábamos de que, al menos, más de 30 diputados trabajan o tienen relajón laboral con empresas privadas…?
¿De qué trasparencia nos hablan si acaba de decir el Congreso: “Que no dará los datos de los viajes de los parlamentarios más que de forma global y cada tres meses. Se trata, dicen, de proteger la libertad del parlamentario…? ¿Creen sus señorías que los ciudadanos somos imbéciles? Nadie les pide que anuncien con quién hablan, sino adónde han viajado. En este país se habla mucho del derecho a decidir pero nada del derecho a saber…

Quizá, debe ser que, “trasparencia”, para ellos, posee un significado antónimo al de la palabra “Parlar” que, según la RAE, en su 4ª acepción es: “Revelar y decir lo que se debe callar o lo que no hay necesidad de que se sepa”. Y claro, si no hay necesidad para qué la vamos a revelar al pueblo…
Por lo que parece y nos ofrecen a los ciudadanos, en ese Parlamento que “debería” representarnos, no se “parla”; sino que, se medra para alcanzar oscuros acuerdos necesarios, precisamente, para "no parlar”.

Por otra parte, “La corrupción” la justifican casi todos, a diario, diciendo que también existe en otros países de nuestro entorno; que si el reproche social es mayor en esta época, es debido a la crisis, que toman medidas inmediatas contra los corruptos en cuanto se les abre juicio oral, no cuando se les imputa… etc. Les da igual, todo les vale, no conocen la vergüenza y menos aún el significado de la dignidad, ni el sentido intrínseco que poseen las palabras…
Y…, en el mientras tanto, ¿Qué hace y qué cuentas controla el Tribunal de cuentas…? Este asunto debe de formar parte, con el mayor respeto, del misterio de la Santísima Trinidad…

Y si compleja es encontrar una razonable solución a lo anterior. Difícil papeleta tenemos, también, los ciudadanos en una sociedad globalizada y bobalizada, en la que las 85 personas más ricas del mundo han incrementado su fortuna en medio millón de dólares por minuto durante 2013 Joaquín Estefanía dixit   

Y más difícil aún se me antoja, por cercano, luchar contra un poder tan grande como el de un Estado, capaz de negar, en nuestras narices de ciudadanos normales, la brutal desigualdad social, la pobreza infantil y de familias, el sangrante y vejatorio paro, la sádica injusticia recaudatoria fiscal, el implacable desmantelamiento de la sanidad y la enseñanza pública e incluso la lacerante y citada corrupción que por todas partes, como hongos de un espléndido otoño, nos rodea y que nos hace cada día más pobres...

Quizá es llegado el tiempo de dar y dotar de sentido a las palabras, antes de que la prensa, internet con sus redes sociales, la TV y cuantos medios de comunicación social existen, nos devoren con sus mensajes, imágenes y espectáculos, plenos de mentiras con las que eufemísticamente se adornan bajo el nombre de: “libertad de expresión”, la poca o abundante sensatez que a otros muchos ciudadanos aún nos queda.

Cabreado con la prepotencia y desvergüenza de este Gobierno, con el insaciable abuso del poder financiero y de la banca, con el abundante peso que tiene lo mercantil sobre mi vida, con esos políticos que ya a nadie representan, me siento, como ciudadano, ninguneado, toreado, impotente, muy mal. Y, sin encontrar una plausible respuesta, me pregunto ¿Qué PODEMOS hacer…?