rosa.piro@telefonica.net

sábado, 19 de abril de 2025

Pedro Sánchez: Un puente estratégico hacia el futuro

 

En un mundo cada vez más marcado por tensiones económicas y geopolíticas, Pedro Sánchez ha demostrado que el liderazgo valiente y visionario puede abrir caminos hacia la cooperación y el progreso. Su reciente visita oficial a China, en plena crisis arancelaria, no solo subraya su compromiso con los intereses de España, sino que también refuerza el papel de la Unión Europea como un representante autónomo en el contexto global. Sobre todo, en un momento en que Estados Unidos, bajo una política proteccionista exacerbada, busca imponer barreras comerciales arancelarias que amenazan con desestabilizar economías en todo el mundo, Sánchez apuesta por un enfoque diferente. En vez de someterse a la coerción de los EE.UU. o responder con más muros, ha preferido tender puentes con uno de los socios estratégicos más relevantes del siglo XXI: China. Dicho viaje, a mi modo de ver, no ha sido pues una simple formalidad diplomática; sino que es un movimiento importante y valioso que refuerza el multilateralismo y la autonomía estratégica que Europa necesita urgentemente.

 

En este contexto, el Presidente español, reconocido por su enfoque pragmático en política exterior, ha sabido posicionar a España como un mediador confiable y efectivo en relaciones internacionales. De hecho, Xi Jinping, líder de la segunda economía más grande del mundo, elogió personalmente la visión de Sánchez, resaltando su capacidad para promover un diálogo abierto y equilibrado. En estas conversaciones no solo se trató de asuntos bilaterales entre España y China, sino también de fortalecer los lazos chino-europeos, subrayando la necesidad de una relación estable y mutuamente beneficiosa entre ambos actores globales. Y es que este viaje ha sido y será una oportunidad para España, que busca consolidar su papel como puente entre Europa y el resto del mundo, especialmente en regiones como el sudeste asiático. Ya que las relaciones comerciales y culturales con China, desarrolladas a lo largo de décadas, tienen un impacto tangible en la economía española. Concretamente, a través de los miles de ciudadanos chinos en España que contribuyen activamente al tejido económico y social del país, un hecho que refuerza la importancia de mantener y fomentar estos lazos.

 

La Mañana 19.04.2025

Asimismo, la postura de Sánchez es un reflejo de la necesidad de una política exterior europea que sea menos dependiente del atlantismo automático y más basada en criterios propios y estrategias coherentes. Ante una política comercial arancelaria restrictiva e impredecible por parte de Estados Unidos., España intenta liderar, con diplomacia tranquiliza y una perspectiva positiva, lo que Europa puede y debe ser: un actor global independiente, capaz de construir alianzas sólidas y diversificadas. Es por ello que, a mi parecer, la visita a China también tiene implicaciones para el papel de la Unión Europea en el mundo. Sánchez, como representante español, actuó también como una voz para Europa, abogando por un comercio abierto y multilateral en un mundo cada vez más interconectado. En este sentido, su mensaje trasciende las fronteras españolas, posicionándolo como un líder europeo comprometido con el progreso, la estabilidad y la paz.

 

En definitiva, tal como yo lo veo, Pedro Sánchez ha demostrado una vez más su arrojo y su habilidad para navegar las complejidades de la política internacional. En un mundo que a menudo parece dividido entre confrontación y repliegue, su enfoque estratégico y pragmático no solo beneficia a España, sino que contribuye a consolidar un futuro más equilibrado y próspero para toda la Unión Europea. Así pues, esperemos que por nuestro Presidente, siga demostrando que la diplomacia bien ejecutada puede ser una herramienta poderosa para enfrentar los retos globales. En este aspecto, Xi Jinping que no regala elogios, ha recordado que Sánchez publicó recientemente un artículo con el presidente de Brasil, Lula de Silva, y el de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, “haciendo un llamamiento para dar un nuevo impulso al multilateralismo, defender los intereses comunes de toda la humanidad y rechazando el repliegue hacia el aislamiento, acciones unilaterales o disrupciones, poniendo de manifiesto sus visiones estratégicas y reflexiones racionales”. Entiendo que así, Xi Jinping le estaba diciendo a Sánchez que ambos coinciden en rechazar abiertamente el giro de Trump. Desde el punto de vista estratégico, el Presidente Chino, al igual que el Presidente Español, también defendió, que es necesario impulsar las relaciones europeas y hacer una mayor contribución a la promoción de la paz, la estabilidad y el desarrollo del mundo.

 

Y es que Pedro Sánchez vuelve a demostrar que, cuando se trata de política internacional, juega en una liga que queda muy por encima del provincianismo de algunos y del belicismo trasnochado de otros. Bruselas necesita menos atlantismo automático, menos doctrina y más estrategia real. Menos tutelas, más criterio. Más puentes, menos trincheras. Menos épica de misil y más épica de mercado; menos cruzadas morales y más tratados con cláusulas que sumen. Así pues, a juicio mío, entiendo que el viaje a China no solo ha sido oportuno; sino también necesario. Porque en tiempos de tensión, hacen falta liderazgos con arrojo y tener la capacidad de seguir construyendo puentes, frente a las trincheras que impulsan otros. Y, además, porque en un mundo cada vez más multipolar, quedarse quieto equivale a quedarse atrás. Nuestro Presidente, una vez más, ha elegido avanzar.

sábado, 12 de abril de 2025

La OTAN contra la OTAN: Groenlandia, una paradoja imperial

 

De las alianzas surgen paradojas Parece ficción, es difícil de creer lo que estamos escuchando y leyendo sobre los planes de Trump para apropiarse de Groenlandia como si fuera su propiedad, y genera una gran sensación de impotencia. Pienso que Europa debería plantearse respuestas en consonancia con la actitud del Presidente de los EE UU. La vieja Europa tiene mucho que decir y debería empezar ya a exponerlo; pues estamos, de facto, ante una política agresiva por parte de USA, y sus ciudadanos, aparentemente, la están asumiendo. No obstante, echando mano a la historia, no me extrañan sus pretensiones. ¿Qué se puede esperar de un país nacido del genocidio de los habitantes del Norte de América?. Considerables colonizadores, estimulados por la codicia y la miseria, aniquilaron a los pueblos originarios y nativos de esos territorios y usurparon de manera violenta sus tierras, dejando a los pocos que sobrevivieron que residieran en miserables reservas. El desprecio hacia esos pueblos fue tal, que no hubo ninguna intención de preservar ni sus lenguas ni sus ancestrales culturas, y menos aún pensar en el mestizaje, pues se les consideraba seres salvajes inferiores. Nada quedó de aquellos nativos pueblos: todo fue destrucción, aniquilación, dominación y despojo. Sobre ello, sobre esos hechos y conceptos, se sustenta la idea inicial de este otro gran pueblo que hoy día conocemos como los Estados Unidos de América.

 

En este contexto, el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, durante su reciente visita a Groenlandia, ha criticado a Dinamarca por no haber hecho un "buen trabajo" en la isla. Señalando que ha descuidado tanto la seguridad, como las inversiones necesarias para proteger a Groenlandia y a su población. Y que, en consecuencia, esto ha dejado a la región siendo vulnerable y, por tal razón, Estados Unidos debería asumir un papel de liderazgo en el Ártico. Ante este escenario, contemplando la eventualidad de que esto fuera verídico, quisiera saber las inversiones efectuadas por Estados Unidos en la “seguridad de Groenlandia” y los motivos de por qué los daneses han realizado tan mal trabajo, cuando ellos, poseen una base militar activa en la isla, acreditada como Base Espacial de Pituffik, que se destina a la vigilancia de satélites y proyectiles balísticos, y tampoco han contribuido en absoluto a la seguridad, defensa, ni al bienestar de los inuit de Groenlandia

 

La Mañana 12.04.2025

Es por ello que las necias y torpes declaraciones de JD Vance., rodeado de "boys americanos" no son más que pura retórica autojustificativa de mala calidad y peor intención. La situación evoca otros eventos históricos, ya que guarda una notable semejanza con el conflicto de Cuba en 1898. En este contexto, las autoridades de Dinamarca y Groenlandia deberían haber contactado a JD. Vance y su grupo para informarles que no eran bienvenidos y, además, solicitarles que reubicaran su base, junto con todo su personal militar, y la instalarán en Nebraska o en cualquier otro lugar que prefieran. En mi opinión, el Gobierno de Estados Unidos actúa sin escrúpulos ni consideración, mostrando una falta de ética en sus acciones; Hollywood, que refleja propagandísticamente tanto su realidad interna como externa, nos ha proporcionado múltiples ejemplos de su proceder.

 

Trump miente. No es por razones de seguridad por lo que EE.UU. codicia Groenlandia, al fin y al cabo es un territorio que pertenece a la OTAN, sino por las reservas de petróleo y minerales estratégicos raros que atesora y que actualmente Dinamarca, que en lo del cambio climático pone una vela a Dios y otra al Diablo, no puede extraer. De hecho, USA ha mostrado interés en adquirir Groenlandia en varias ocasiones a lo largo de la historia. El primer intento registrado fue en 1867, cuando el gobierno estadounidense consideró comprar Groenlandia e Islandia tras la adquisición de Alaska. Otro intento significativo ocurrió en 1946, cuando el presidente Harry S.Truman propuso entregar 100 millones de dólares en oro para adquirir la isla, pero Dinamarca declinó la oferta. Y más recientemente, en 2019, el propio Donald Trump ya expresó su interés en adquirir Groenlandia, lo que generó tensiones diplomáticas con Dinamarca.

 

Desde esta perspectiva, espero estar equivocado, pero considero que Estados Unidos acabará apropiándose de Groenlandia mediante el uso de la fuerza. Después vendrán las sanciones que la UE podrá imponer, con efectos limitados; mientras tanto, China y Rusia probablemente evitarán involucrarse, y los obedientes y subordinados países miembros de la OTAN, ni están ni se les espera y seguirán la línea marcada ante la superioridad militar de los americanos. El clamor de Trump proclamando “América primero” revela con nitidez sus prioridades y, al mismo tiempo, la incontestable hegemonía y poder de Estados Unidos. Y es que el Presidente de USA es el que manda en la OTAN. Y de esta dinámica de poder y control que se hace evidente cuando analizamos las ambiciones de Estados Unidos sobre Groenlandia y su relación con Dinamarca, surge la paradoja. Ya que La OTAN, fue creada para proteger a sus miembros de amenazas externas, y ahora se encuentra en una encrucijada donde parece amenazarse a sí misma. Puesto que Groenlandia pertenece a Dinamarca. Dinamarca forma parte de la OTAN. Trump intimida a Groenlandia, por tanto provoca a Dinamarca, por tanto amenaza a la OTAN. Los países que forman parte de la OTAN de conformidad con el Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, tienen que defender al miembro que es atacado o agredido. El que dirige y domina la OTAN tiene 36 bases militares en los territorios europeos de la OTAN y posee en esos países más de 150.000 soldados. Es decir, la OTAN amenaza a la OTAN. Y como colofón, ahora, los países europeos de la OTAN solo piensan en gastar 800.000 millones de euros en armamento, el 60% del cual se lo comprarán al que manda en la OTAN. ¡¡¡Vaya lío!!! Y es que, recurriendo al trabalenguas de la rica tradición oral española: La OTAN está liada, ¿quién la desenliará? El desenliador que la desenlíe, buen desenliador será.

 

 

sábado, 5 de abril de 2025

Trump y el terremoto arancelario global

 

Emulando a Carlos Puebla en su canción Y en eso llegó Fidel, aparece Donald Trump y se acabó la diversión. Tras los reiterados anuncios arancelarios, este pasado 2 de abril, El Presidente de EE UU ha comenzado a decretar órdenes para subir los aranceles comerciales a todo el mundo, salvo algunas extrañas excepciones, identificándolos con un nuevo "ideal patrio". Así que, ¡preparémonos!, pues ha llegado un terremoto económico. Y es que Donald Trump ha lanzado un órdago que sacude los cimientos del comercio global con aranceles masivos que prometen redefinir las reglas del juego. ¿Estamos ante el inicio de una guerra comercial sin cuartel? ¿O es una jugada negociadora para proteger la economía estadounidense? Todavía no se sabe con certeza. De momento, con las tablas de la ley arancelaria expuestas como un anunciado incendio controlado en el bosque económico integral, todas las bolsas mundiales lo están acusando de manera ostensible; especialmente la de Wall Street en New York, donde a fecha de hoy, 4 de abril de 2025, la agencia estadounidense de calificación crediticia "Standard & Poor's 500", que evalúa la solvencia de empresas y gobiernos, baja un 4,84%, y el Nasdaq se deja un 5,97%, por el miedo a que la guerra comercial frene la economía global. Lo que traducido en términos de capitalización de mercado, se estima que estas pérdidas representan aproximadamente 3,1 billones de dólares de valor destruidos y una pérdida de las tecnológicas de 850.000 millones de dólares, el mayor batacazo bursátil desde 2020, en plena pandemia. A su vez, el euro sube con fuerza y supera los 1,11 dólares, mientras el petróleo Brent se hunde un 6,42%, marcando un día negro para los mercados.

 

Segre 12-04-2025

Desde mi punto de vista, Donald Trump no es un engreído ignorante, ni tampoco lo son Musk, Bezos o Zuckerberg, creo que el Presidente sabe qué quiere y cómo llegar a acuerdos. Otra cosa es que la jugada le salga bien; pues lo que está haciendo no es crear riqueza en una de sus empresas, sino gestionar un Estado. Y aunque el parecido sea ese, es solamente algo análogo, pero no lo mismo. En este sentido, aclaro que carezco de formación económica y mis escasos conocimientos provienen de los artículos que leo sobre el tema, de los comentarios que me hace un buen amigo, y de los análisis que publica en este mismo medio. Por lo tanto, mi opinión es solamente eso, una opinión. Dicho esto, considero que el problema surge de que tanto él como sus multimillonarios amigos tienen escasos conocimientos de Historia Económica y, además, carecen de principios éticos más allá de tomar y retener el poder y el bien de sus negocios. Y, consiguientemente, la paz, el bienestar y la prosperidad de los ciudadanos de EE UU y del resto del mundo les importan muy poco. A este respecto, creo que su idea fundamental es clara: para que ellos y los EE.UU en su conjunto sean más ricos, los demás han de ser más pobres. Una idea que, parece ser, es un error de partida. Tal vez por ello, hay muchos economistas que lo tienen claro y nos dicen: máxima prudencia con las inversiones en EE UU, porque esto puede acabar muy mal; es decir, con otra “Gran Recesión” con epicentro en el territorio de los propios EE.UU., bajo el mandato o las políticas impulsadas por Trump, caracterizadas por su populismo económico, su autoritarismo y su falta de responsabilidad total. Y si a esto le sumamos que sus asesores le sugieren, entre otras ideas controvertidas, apropiarse de la deuda estadounidense en manos extranjeras y convertirla obligatoriamente en una inversión de interés mínimo y plazo casi eterno, nos encontramos ante una acción que, aunque podría parecer un gran negocio para Estados Unidos, implicaría romper la confianza en el sistema económico global establecido desde Bretton Woods. Esta es la razón por la que analistas financieros, inversores bursátiles y economistas como Paul Krugman consideran que, aunque el presidente Donald Trump y los grandes supermillonarios de las tecnológicas que lo respaldan, no son unos ignorantes en materia económica, si están profundamente equivocados. Pues las medidas arancelarias adoptadas lo que provocarán será una gran recesión; sobre todo en los EE.UU, los mercados ya la están anunciando.

 

Y es que el gran problema del embrollo en que está envolviendo Trump al mundo está basado en la desinformación económica, el matonismo imperialista contra sus tradicionales socios occidentales a los que ahora intenta reventar, la indigencia intelectual del Presidente y acólitos sobre la geopolítica y su simplista interpretación de la gestión de la economía ignorando su complejidad e interconexiones. Digo esto, porque los aranceles que ha puesto en vigor a todos los productos que importan los EEUU, con la excepción de productos farmacéuticos, cobre, madera, semiconductores y minerales no disponibles, suponen una contracción de la demanda del producto debido a la elevación de los precios. Los paga el consumidor de los Estados Unidos y se beneficia el Estado. O sea, es una forma de impuesto.  

 

Lo que pretende el Presidente Trump es disminuir el ingente déficit comercial americano por medio de los aranceles. Y para ello, cuenta con el apoyo del Partido Republicano, los megamillonarios tecnológicos y el gran capital, que se han puesto de acuerdo para generar una ofensiva en toda regla contra el sistema de comercio mundial, que coarta su libertad para manejar el mundo en su único beneficio. Es la avaricia y el ansia de poder sin cortapisas lo que se ha impuesto actualmente en la política americana. No nos engañemos, los Estados Unidos han ido siempre a lo suyo, a defender sus propios intereses. Hasta ahora su imperialismo se enmascaraba con palabras y discursos rimbombantes, pero profundamente hipócritas. Hablaban de defensa de la democracia, de la libertad, de la globalización y de los derechos humanos. Ahora Trump y los suyos, se han quitado la máscara, sin pudor ni vergüenza. Veremos cómo termina esto.

 

Como bien señala José Antonio Marina en su libro El laberinto sentimental, “Las emociones no solo nos mueven, sino que nos dirigen. En política, las grandes decisiones no suelen ser fruto de la razón pura, sino de pasiones bien orquestadas, que se justifican con argumentos”. Esta reflexión nos invita a considerar cómo las emociones y las pasiones subyacentes moldean las decisiones políticas, incluso en contextos tan complejos como el actual.