Bovino, del latín bovinus, dícese de un mamífero rumiante cabestro, con la pistola en el estuche lista para su funcionamiento, el hocico ancho y desnudo y la inteligencia escasa. Un espécimen peinado a lo nazi, que viste como un nazi, se comporta como un nazi, habla y dice cosas como un nazi, y hace los gestos de un nazi. ¿Qué es este Bovino…? Tal vez solo sea un cobarde metido a desmontar toda la evolución cultural humana y cuyos principios están lo más potencialmente alejados de la dignidad con la que hemos ido tejiendo el horizonte utópico de la democracia. Un abrupto personaje de la peor calaña, venido a más por obra y gracia de su Jefe de la Casa Blanca y de los pobres ignorantes de ese país llamado Estadios Unidos, que alegre e ingenuamente eligieron Presidente a Donald Trump.
Todos los dictadores encuentras lacayos fascistas que llevan a cabo sus delirios. Y el presidente Trump lo ha encontrado en Gregory Bovino, su secuaz más visible. Un tipo duro, muy duro que ha ejercido el cargo de comandante de la Patrulla Fronteriza a cargo del operativo de ICE en Minneapolis. Un ICE (Immigration and Customs Enforcement,), que es el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, una agencia federal de Estados Unidos dependiente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), creada en 2003, y que, con su espeluznante estética neo SA, lleva camino de convertirse en los nuevos "Camisas pardas", el término que se aplicaba a las Sturmabteilung, las “Tropas de Asalto del Partido Nazi”, por llevar uniformes marrones/pardo. Son puro trumpismo: por su actitud violentos y por lo que hacen, inhumanos, racistas y supremacistas.
A este respecto, debe señalarse que tanto Bovino como sus nazis del ICE no han surgido de la nada, sino que han salido de las malas decisiones del Comandante en Jefe de las fuerzas armadas de los EE.UU. Y, como en las peores distopías, en dicho país se ha empezado a morir por fuego amigo. Es lo que ha ocurrido en las calles de Minneapolis en estos pasados días y quizás ocurra nuevamente en ella o en otras ciudades americanas, en las que el “fuego "amigo" está en la propia casa. Y los que disparan no son unos locos a los que les gustan las armas, sino violentos y fanáticos norteamericanos que tirotean a otros norteamericanos, cuyas “armas” son teléfonos móviles y su traición es reclamar justicia para los perseguidos inmigrantes que en ese país trabajan. El objetivo del ICE no es detener a terroristas de Al Qaeda, a narcotraficantes u otros criminales, sino que es cualquier ciudadano que disienta de la barbarie imperante. Pues ellos, estos nuevos nazis, solamente escuchan, atienden y defienden, en exclusiva, al líder de la Casa Blanca, el único que tiene la verdad y la palabra.
El ICE está en Minneapolis, no por casualidad, sino porque desde finales de diciembre de 2025, el gobierno federal de Estados Unidos inició una operación masiva de aplicación de leyes migratorias en Minnesota, especialmente en la zona metropolitana de su capital, Minneapolis, y de cercana Saint Paul, feudos del partido demócrata que, además, albergan una de las mayores poblaciones de inmigrantes provenientes principalmente de Somalia y México. Esta intervención, conocida como Operation Metro, es descrita por el DHS como el mayor despliegue de agentes federales para arrestar y deportar inmigrantes indocumentados. Sin embargo, la presencia de miles de agentes de ICE y otras agencias federales, junto con el uso de tácticas agresivas y paramilitares en barrios, con detenciones masivas, ha derivado en hechos de violencia letal contra civiles. Así ha ocurrido en Minneapolis, en donde agentes del citado ICE dispararon y mataron a Renée Nicole Good, una mujer estadounidense de 37 años, poeta, madre de familia y residente de en dicha localidad, que murió cuando fue asesinada por Jonathan Ross, un agente del Servicio del ICE, el pasado 7 de enero de 2026 mientras estaba dentro de su vehículo en una calle de Minneapolis durante un operativo migratorio. De manera similar, Alex Jeffrey Pretti, ciudadano estadounidense también de 37 años, enfermero de cuidados intensivos y residente de Minneapolis, murió al ser abatido por los agentes federales del ICE Jesús Ochoa y Raymundo Gutiérrez, el 24 de enero de 2026, cuando estaba observando y grabando a los agentes, según testimonios y análisis de videos, que atestiguan el hecho de que no había sacado ni usado un arma que portaba antes de ser asesinado, pese a que oficialmente las autoridades alegaron defensa propia. En este mismo contexto, el 20 de enero, en la localidad de Columbia Heights (Minnesota), un suburbio de Minneapolis, agentes del ICE detuvieron al niño de cinco años, Liam Conejo Ramos, convertido en todo un símbolo, junto con su padre, Adrian Conejo Arias, durante una operación de inmigración. Ambos fueron trasladados a un centro de detención familiar en Texas, pero separados, hasta que el juez federal Fred Biery, del Tribunal Federal del Distrito Occidental de Texas, dictó la orden para que fueran puestos en libertad de su detención por inmigración el sábado 31 de enero de 2026 y ejecutadas el domingo 1 de febrero de los corrientes.
(Continuará)

