Ayer, con la desclasificación oficial de los documentos sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, sentí que algo se movía por fin, en el subsuelo de la memoria democrática española. No tanto por lo que esos papeles hayan y/o vayan a revelar —que también—, sino porque, a criterio de muchos historiadores y medios de comunicación social con los que comparto opinión, llegan tarde. Y es que aparecen y se revelan, el mismo día en el que uno de sus principales protagonistas, el teniente coronel Antonio Tejero, acaba de fallecer y cuando buena parte de la sociedad que vivió aquellos días empieza a desaparecer sin haber recibido todas las respuestas.
Este acontecimiento, lejos de cerrarse en sí mismo, me ha llevado, casi inevitablemente a otro recuerdo. A otro silencio, a otro documento enterrado durante décadas en nombre de la estabilidad, del consenso y de la famosa consigna de “no remover el pasado”. Me refiero al llamado Informe Petras. Un texto casi clandestino que hoy apenas circula fuera de ámbitos académicos o sindicales, pero que en él, se dice tanto o más sobre la Transición española como en los documentos ahora desclasificados. El autor de dicho informe fue el sociólogo estadounidense James Petras, fallecido el pasado 17 de enero de 2026, en Seattle, Washington, el mismo día que cumplía 89 años. Petras nunca fue un intelectual complaciente, sino todo lo contrario, uno de los mejores académicos del pensamiento sociológico crítico en el siglo XX. Y esa formación, unida a su trabajo de campo y a su compromiso político, marcó una trayectoria intelectual claramente orientada al análisis del poder, el imperialismo, las clases sociales y los movimientos populares a escala internacional, especialmente muy ligada a América Latina, Europa y, en particular, a España, donde su obra y sus análisis tuvieron un impacto notable en ámbitos académicos y sindicales.
A este respecto, Petras observó la Transición española con una lucidez incómoda y comprendió muy pronto que el relato triunfal de una democracia modélica ocultaba renuncias profundas, especialmente en el terreno social y económico. España salía de una larga y agotada dictadura franquista con una ciudadanía ávida de libertades, derechos y justicia social. En ese contexto, la victoria del PSOE y el liderazgo de Felipe González simbolizaron para muchos la promesa de una ruptura democrática real, y durante aquellos años iniciales, el discurso del PSOE conectó con una ciudadanía que confundió apertura política con emancipación real. Sin embargo, aquella promesa empezó a agrietarse pronto. Bajo un discurso moderno y progresista se consolidó un proyecto económico alineado con los grandes poderes financieros, que debilitó derechos laborales, desmontó sectores públicos estratégicos y convirtió a la socialdemocracia en gestora disciplinada del nuevo orden neoliberal. No se trata de una opinión a posteriori, puesto que en 1986, el propio Gobierno encargó a Petras un estudio para evaluar la evolución social del país desde la llegada del PSOE al poder. El resultado fue incómodo: precarización del empleo, deterioro de los indicadores sociales, pérdida de tejido industrial y aumento de la desigualdad. El informe fue pagado, pero nunca publicado. Se exigió su ocultación y los grandes medios guardaron silencio. Aun así, el texto sobrevivió. Circuló de mano en mano entre miembros del PSOE, de fábrica en fábrica, de universidad en universidad. El sindicato CGT lo difundió y denunció el impacto social de las privatizaciones masivas de empresas públicas vendidas a precio de saldo. Hoy sabemos que aquellas decisiones no fueron coyunturales: marcaron estructuralmente la economía española y ayudan a explicar la precariedad crónica que aún padecemos. Con el tiempo, ese silencio se convirtió en método. Felipe González acabó siendo, como diría más tarde Julio Anguita, “el gran manijero”: el político que logró que nada esencial cambiara mientras se desactivaba el conflicto social y se educaba a la ciudadanía en la resignación.

Juan Carlos I dirigiéndose a los golpistas y españoles
Por eso la desclasificación de los documentos del 23-F no es un hecho aislado. Comparte lógica y destino con el Informe Petras. Ambos fueron ocultados durante décadas porque se asumió que la verdad, si llegaba demasiado pronto, podía resultar peligrosa. La Transición no fue solo un proceso político; fue también una operación de control del relato, donde la información se dosificó y el silencio se presentó como virtud democrática. Petras entendió algo fundamental: las democracias no fracasan únicamente por los golpes de Estado, sino también por la normalización del engaño y la aceptación pasiva del silencio. Y esa convicción no se limitó a criticar la realidad española, pues su obra mantuvo siempre una coherencia internacionalista que lo llevó a analizar sin concesiones el poder global. De hecho, en 2006 publicó The Power of Israel in the United States, un libro en inglés dedicado a la activista Rachel Corrie, en el que denunciaba la influencia decisiva del lobby pro‑Israel en la política estadounidense. Aunque no existe una traducción oficial al español, blog's, múltiples reseñas y análisis en línea permiten colegir su tesis central: Petras describe cómo este poder actúa sobre la política exterior de Washington, moldeando decisiones estratégicas y respaldando acciones militares con consecuencias profundas. El texto, como otros de su obra, resultó incómodo y poco difundido, pero hoy sus advertencias suenan tristemente proféticas, a la luz de la tragedia que se vive en Gaza y otras zonas del planeta. De nuevo, Petras, dijo lo que muchos sabían y pocos se atrevían a afirmar públicamente.
Es por ello que, recordarlo ahora, cuando el Estado español empieza, aunque tarde, a abrir sus archivos del 23F, no es un ejercicio académico, sino una necesidad cívica. Porque, como advirtió Sófocles, “la peor desgracia no es la injusticia, sino acostumbrarse a ella”. Y esa costumbre, mucho más que cualquier documento clasificado, sigue siendo hoy el mayor riesgo de nuestra democracia.

Hola, me ha gustado el artículo, me había olvidado totalmente del sociólogo Petras, no leí nunca el informe pero he oído hablar bastante de él. De acuerdo que el PODER, sea del signo que sea, oculta, falsea o archiva como documentos clasificados, cuando cree que le puede hacer daño. Lo de ayer, es un brindis al sol, para mí, alguien ha decidido que los españoles somos tontos y que no merece la pena el publicar todas las conversaciones que fueron grabadas desde las 7 de la tarde de la Zarzuela, las que entraban y las que salían y se hizo lo mismo con las del Congreso, eso sí, las conversaciones del rey con los capitanes generales han desaparecido, las conversaciones de Armada desde el congreso, han desaparecido, eso sí, las conversaciones de la mujer del teniente coronel golpista, esas si, se publican, claro que ponía a su marido a parir, por tonto, por cierto, el tío le dio por morirse ayer, que coincidencias de la vida. Conclusión, un lavado total del Borbón y hoy, toda la tropa a pedir su regreso, claro se les olvida, que el bribón se fue por corrupto, cada vez mas asco todo esto.
ResponderEliminarBuenas noches y un abrazo
Santiago Fernández
Leído. Muy bueno. Desconocía totalmente a ese autor y sus trabajos.
ResponderEliminarParece que los poderes ocultos dirigen las democracias.
Pepe Pascual
Siempre me sorprendes con informaciones, datos y reflexiones que desconocía, como el llamado Informe Petras. Me ha gustado mucho. Sigue, no decaigas.
ResponderEliminarSaludos
Antonio Puig
Tu articulo ya lo leído y como siempre está bien desarrollado. Buscaré y leeré el informe Petrus que mencionas. Enhorabuena.
ResponderEliminarSaludos cordiales
Anna Extremera
Muy interesante el artículo y muy bien documentado. La información que relatas me parece muy aclaratoria. Gracias.
ResponderEliminarBuenas noches y feliz descanso. Hasta mañana.
Un abrazo
Anna García
Buenas noches Juan Antonio.
ResponderEliminarMi agradecimiento por este interesante artículo de hoy, que me aclara y ordena mis ideas sobre tanta información de las últimas 24h. información a la que le falta lo más importante porque seguramente ya no existe, pero he oído que hasta el 2030 no podremos saber algo del 23F. importantísimo. Tiempo tienen para hacer desaparecer si es verdad que quedó algo en el tintero.
Leo con interés tus artículos que me sirven para comprender la política actual y nuestra historia.
Gracias y buenas noches.
Besos
Pili Obre
Y aquel Felipe González que, acompañado de su amiguito A.Guerra cruzó la puerta giratoria, ahora, no votaría, por nada del mundo, a Pedro Sánchez.
ResponderEliminarHay que ver...hay que ver, lo que hace el bolsillo.....
Buen artículo!!
Un abrazo.
Magda Díez
Gracias, Juan Antonio por este artículo porque ayuda a comprender la realidad de nuestro país. Solo puedo añadir que se convirtió en costumbre la "normalización del engaño y la aceptación pasiva del silencio". Y tarde, lamentablemente, se repara la falta de respuestas que demanda la sociedad.
ResponderEliminarUn abrazo,
Miguel Ángel Cerviño
Hola, Juan Antonio, muy buenas tardes
ResponderEliminarEnhorabuena, me parece muy oportuno y a la vez necesario recordar el Informe Petras que durmió el sueño de los justos en un cajón del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), como dices muy bien la oficialidad lo escondió pero circuló por todas partes y hasta creo recordar que Ajoblanco publicó un extenso reportaje (si, lo acabo de constatar en Viquipedia). De todas formas, Petras no decía nada nuevo respecto a lo que decían, en la misma época, los economistas de izquierdas, todavía entonces el Partido Comunista, el PSUC en Catalunya, tenían muchos intelectuales, sociólogos (recuerdo, por ejemplo, a Mario Gaviria) y politólogos. Sin embargo, es necesario, más en momentos como este, en el que tu ligas estupendamente la desclasificación con el informe, volver a resucitar lo que pasó. Por cierto, no sé si tu conoces a una escritora periodista, Rebeca Quintans que tiene publicados dos libros sobre el Rey Juan Carlos I, “Juan Carlos I. La biografía: La biografía sin silencios de un Borbón” y “Rey golpe a golpe”, en los que habla que Armada, después del golpe redactó un documento de 20 folios donde explica toda la trama y hasta la composición del nuevo gobierno, un poco al estilo de Javier Cercas en "Anatomía de un instante" donde explica que quien habló con Armada para que se quedase en casa no fue el Rey, sino el Secretario General de la Casa Real i asistente personal del Rey Sabino Fernández Campo. También Javier Cercas en "Anatomía de un Instante", habla de Sabino como el hombre que paró los pies a Armada. Al mismo tiempo cierta prensa también ha hablado del papel de Sabino, pues bien en os documentos desclasificados nada de nada, Armada apenas si sale y más del 90% de los documentos son posteriores al golpe, de antes del golpe, de la trama, de quién lo preparó todo, nada de nada. Por cierto, supongo que ya tienes todos los documentos, sino te los puedo facilitar si te interesan, Vuelvo a tu artículo y te reitero mi felicitación.
Un abrazo.
Ramón Morell
Yo era de los que no tenía ni idea del informe que citas. Poco puedo opinar. La cita final es magnífica. No la conocía, y ya la he apuntado.
ResponderEliminarUn abrazo.
Jaime Martínez
Juan Antonio es un ex-funcionario que estuvo en varios países europeos, entre ellos Suiza. Ahora en su jubilación, escribe interesantes artículos, sobre la realidad española. Este que te adjunto hoy, es interesante, porque describe, como con la publicación de parte de los documentos del intento de golpe de estado de Febrero del 81, creo que el el año del intento de golpe, existen otros documentos pedidos a periodistas extranjeros, que no fueron nunca publicados, a pesar de ser pagados por el entonces gobierno de Felipe González., Es interesante leerlo, te lo recomiendo.
ResponderEliminarUn abrazo
Miguel Soto.
----- Mensaje reenviado -----
Juan Antonio, un análisis certero de lo que sucede en la política española ya que los políticos viven sin colaborar positivamente con los ciudadanos y ocultándoles el resultado final de sus decisiones. Decisiones muchas veces contrarias a los intereses de los ciudadanos. Quieren que los ciudadanos vivan sumidos en la ignorancia. Continúa con tus análisis de la actualidad.
ResponderEliminarUn abrazo para los dos.
Pilar Barrabés
Bona tarda. He llegit l’article Los documentos del 23F y la transicion silenciada. La radiografia que fas de la transició m’ha ajudat a entendre molts de problemes socials, polítics i econòmics que tenim avui. Gràcies per compartir i, aquesta vegada, també gràcies per aquesta exposició clara i coherent.
ResponderEliminarTon Solé
Buenos días tío,
ResponderEliminarMe ha gustado mucho el artículo, yo no sabía nada del sociólogo Petras, me ha parecido súper interesante, lastima que estas cosas no lleguen a la sociedad en la que vivimos.
Besos
Nacho Valero
Me ha parecido un artículo valiente y necesario. La coincidencia entre la muerte de Antonio Tejero y la desclasificación de los documentos dice mucho sobre cómo se ha gestionado la memoria en este país. Da la sensación de que siempre vamos tarde con la verdad.
ResponderEliminarCarlos Méndez
Gracias por rescatar la figura de James Petras. Durante años apenas se hablaba de él fuera de ciertos círculos académicos, y su análisis sobre la Transición sigue siendo incómodo precisamente porque desmonta el relato complaciente que muchos aún defienden.
ResponderEliminarMª Dolores Sánchez
El enfoque sobre el papel de Felipe González me parece especialmente interesante. Nos acostumbramos a identificar modernización con progreso social, y no siempre fueron de la mano. Su reflexión invita a revisar muchas certezas.
ResponderEliminarJavier Ortega
La mención a Julio Anguita y su expresión del “gran manijero” resume en pocas palabras una época entera. Más allá de estar de acuerdo o no, es evidente que hubo una pedagogía de la resignación que marcó a varias generaciones.
ResponderEliminarÁlvaro Cifuentes
No conocía en profundidad el llamado Informe Petras y me impresiona saber que fue pagado y luego silenciado. Que el propio sindicato CGT lo difundiera habla de cómo la sociedad civil intentó romper ese muro de silencio.
ResponderEliminarLucía Herrero
El apartado internacional me ha resultado revelador, sobre todo la referencia al libro dedicado a Rachel Corrie. Demuestra que Petras no analizaba los silencios solo en España, sino como parte de una dinámica global de poder.
ResponderEliminarRoberto Salas
Me parece muy acertado vincular la desclasificación de los documentos con la idea del control del relato. No fue solo una transición política, fue también una transición narrativa. Y eso explica por qué tantos temas siguen siendo tabú décadas después. Muy buen artículo
ResponderEliminarCarmen Vidal
¡Fantástico! Citar a Sófocles al final es todo un acierto. La costumbre frente a la injusticia es, efectivamente, el mayor peligro. Su artículo no solo informa: interpela y obliga a posicionarse.
ResponderEliminarElena Martín
Se agradece un análisis que no cae en la nostalgia ni en el ajuste de cuentas fácil. Pone el foco en la responsabilidad colectiva y en cómo aceptamos ciertos silencios en nombre de la estabilidad. Eso es lo más inquietante de todo. ¡Enhorabuena!
ResponderEliminarMiguel Ángel Torres
Ojalá este tipo de reflexiones generen debate real y no solo polémica pasajera. La memoria democrática no puede depender del calendario biológico de sus protagonistas. Abrir archivos está bien, pero abrir conciencias es aún más urgente. Mi felicitación por su artículo. Me parece muy bueno.
ResponderEliminarAna Belén Cruz