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miércoles, 20 de mayo de 2026

Elecciones: cuando la razón no vota

 

Las urnas tienen a veces la desconcertante costumbre de parecerse al mar: desde la orilla todo parece comprensible, incluso previsible, pero basta internarse unos metros para descubrir corrientes invisibles que empujan en dirección contraria a la lógica de quien observa. Eso mismo vuelve a suceder tras los resultados de las elecciones andaluzas de ayer. Andalucía ha hablado, sí, pero no todos entienden lo que ha querido decir. Y es que hay victorias políticas que se explican con facilidad y derrotas que admiten análisis razonables. Sin embargo, existen también resultados que dejan en el aire una sensación de extrañeza, casi de perplejidad moral. Y esta vez, para muchos ciudadanos progresistas, entre los que me incluyo, cuesta comprender cuáles son exactamente los criterios que manejan determinados electores a la hora de depositar su voto.

 

Resulta difícil asimilar y justificar que una parte importante de la ciudadanía castigue electoralmente al PSOE y al actual Gobierno Central cuando, desde 2023, millones de jubilados han visto incrementadas sus pensiones en más de un 18%. No se trata de una promesa escrita en un cartel electoral ni de un eslogan repetido en un mitin. Se trata de dinero real llegando cada mes a hogares donde muchas veces la pensión sostiene no solo a quienes la reciben, sino también a hijos y nietos atrapados en la precariedad. Ese aumento ha supuesto alivio, dignidad y seguridad para cientos de miles de familias españolas. Y no solo eso, sino que, durante estos años se han aprobado, entre otras, reformas laborales destinadas a reducir la temporalidad, mejoras en el sistema de pensiones, avances en igualdad y medidas de protección para colectivos vulnerables. Son decisiones de profundo impacto social que afectan a la vida cotidiana de millones de personas. Puede discutirse su alcance, criticarse su ejecución o cuestionarse su eficacia parcial, porque toda acción política admite debate. Lo que cuesta comprender es que todo ello parezca evaporarse en la memoria colectiva como el agua sobre la piedra caliente.

 

Especialmente desconcertante resulta que el castigo político venga derivado de la Ley de Amnistía, aprobada en mayo de 2024 y posteriormente ratificada por el Tribunal Constitucional. Una norma concebida para cerrar judicialmente el conflicto derivado del procés catalán y facilitar la normalización institucional. Se podrá estar de acuerdo o no con ella —y es legítimo disentir—, pero sorprende observar hasta qué punto ha sido utilizada como arma de desgaste contra el Gobierno progresista. Y, del mismo modo, también parece haber pesado electoralmente el hecho de que, para conformar una mayoría parlamentaria progresista, el PSOE aceptara el apoyo de una determinada fuerza política del País Vasco, cuya mera participación en los acuerdos de investidura continúa generando rechazo en una parte significativa del electorado.

 

Y, sin embargo, al mismo tiempo, amplios sectores de la ciudadanía, acepta con absoluta naturalidad los pactos con VOX y la entrada de la extrema derecha en instituciones autonómicas. Y ahí es donde surge una pregunta inevitable, incómoda y profundamente inquietante: ¿qué mecanismo de selección moral opera hoy en la conciencia pública para considerar intolerable una ley de reconciliación política y, en cambio, perfectamente asumible la presencia de una fuerza ultraderechista en el poder? Y es que, a veces, da la impresión de que la sociedad hubiese sido alcanzada por una extraña epidemia de amnesia histórica. Como si algunos hubieran olvidado lo que la extrema derecha representó en Europa durante el pasado siglo y lo que todavía hoy representa allí donde consigue avanzar: recortes de libertades, discursos de exclusión, desconfianza hacia la diversidad y una concepción áspera de la convivencia democrática. Quizá el problema resida en que la política contemporánea ya no se decide únicamente en el terreno de los hechos, sino en el de las emociones. Y las emociones, alimentadas a diario por la crispación, las redes sociales y la simplificación permanente del debate público, terminan pesando más que las cifras, las leyes o las mejoras objetivas en la vida de las personas.

 

Andalucía ha votado, como anteriormente lo hicieron Extremadura, Aragón y Castilla León. Y toda decisión democrática merece respeto. Pero respetar el resultado no obliga a renunciar al derecho a la incomprensión. Pues hay ocasiones en las que uno contempla el mapa electoral como quien observa un reloj detenido: las agujas siguen moviéndose, pero el tiempo parece ir hacia atrás. Tal vez sea porque al final, las urnas no siempre premian la coherencia ni la memoria. A veces simplemente reflejan ese extraño territorio humano donde las convicciones pesan menos que las emociones y donde la razón, demasiadas veces, llega tarde al momento de votar. Debo ser muy ingenuo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

24 comentarios:

  1. Gracias por el artículo Juan Antonio.
    El tema no me sugiere ningún comentario.
    Un abrazo,
    Miguel Ángel Cerviño

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  2. Hola de nuevo J.A.

    Estoy totalmente de acuerdo con cuanto expones.
    Hay cosas incomprensibles, pero, es lo que hay.

    Un abrazo,
    Magda Díez.

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  3. Tu último párrafo es muy esclarecedor. Por eso, yo también me estremezco un poco cuando se dice que el pueblo siempre tiene razón, el pueblo ha hablado, como si la agregación de cosas muy diversas fuese la expresión de una única voluntad que se origina no se sabe dónde. Sí te discutiría algunas cosas referidas a los que, por encima de todo, son partidos antiestatales y que quieren romper el estado. Por otro lado, hay prácticas de este gobierno que podrían ser de otra manera. Pero en fin.
    Otro abrazo. Se me habían pasado los dos últimos artículos. A ver si me fijo más.

    Jaime Martínez

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  4. Buenos días Tío,
    Muy chulo, reflexivo y pragmático el artículo, estoy totalmente de acuerdo con lo que has escrito. Es que parece como que a la gente no le llegara las mejoras sociales que, con mayor o menor eficacia, ha hecho la izquierda. Desde luego a los ciudadanos no les importa y castigan al gobierno por otras cosas, como tu bien dices por lo de Cataluña y la corrupción últimamente…. En fin, un país de borregos …Espero que cuando llegue la derecha y ultra derecha también sean castigados en las urnas por sus políticas, veremos...

    Besos,
    Nacho Valero

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  5. Juan Antonio,
    No creo que sea fácil explicar los resultados de las elecciones. No sabemos que es lo que mueve a algunas personas que dicen que son de izquierdas y luego votan a la derecha. No sé quien les convence para ello. Los votos de las urnas son inexplicables.
    Gracias por tus artículos.
    Un abrazo
    Pilar Barrabés

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  6. Muy bien expresado y compartido. Hoy he oído a Jesús Caldera y también lo compartía. Es más ha dicho, metaforicamente claro, que quién tendría que arder en el infierno, por todas las mentiras que han dicho, tendría que ser Feijoo.Aunque, dentro de lo malo el PP no ha sacado la mayoría absoluta que pretendía, ni VOX ha aumentado sus votos. Pero no deja d ser lamentable

    Magda Sellarés

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  7. Muy bien pensado y expresado.
    Sí, las "tripas", no hay raciocinio, información. Pesa mucho la idea que la oposición ha sembrado sobre Sánchez: mafioso, corrupto, traidor. Cataluña, amnistía, que te vote chapote, socialismo o libertad, me gusta la fruta, ilegítimo, etc. Y ahora "prioridad nacional". Medios derechosos, jueces..
    La razón no vota.

    Un abrazo
    Pepe Pascual

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  8. ¡Qué bueno eres y qué bien lo expresas! Creo qu este país no tiene remedio.

    Saludos
    Antonio Puig

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  9. Me ha gustado mucho, el artículo, sobre todo la comparación, desde la arena de la playa o meterse dentro. Y la mención del actual gobierno, que ha subido las pensiones un 18 por ciento. Y, sin embargo, ya ves que Moreno Bonilla ha rozado la mayoría absoluta, pese a la crisis de los cribados. Incomprensible.

    Un abrazo,
    Alberto Arias

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  10. ¡¡Muy buen articulo Antonio!! Es verdad, ocurre lo mismo aquí, en general, en toda Francia, que no se entiende como vota la gente. Pero como he dicho siempre: "le peuple n’a pas toujours raison!!"
    Hay que mirar, leer y saber, lo de Alemania en el 36, por ejemplo. Pero que quieres, un 80% de la gente no tiene conciencia política, ni razonamiento.

    Un abrazo desde París
    Dominique Touchard

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  11. Muy bueno. Totalmente de acuerdo con loo qu decsribes.

    Saludos
    Josep Porta

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  12. ¡Cuanta razón tienes en tu artículo de opinión de hoy! Está claro que la razón no vota, en este singular país.
    Juan Antonio, no entiendo porqué, la gente tiene tan poca memoria, deseo que tarde o temprano rectifiquen y razonen a la hora de votar.
    A la sanidad de Andalucía ya le ha tocado sufrir problemas importantes para muchos de sus afiliados a la S.Social, pero por lo visto, la memoria escasea.
    Enhorabuena y buenas noches !

    Pili Obre

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  13. He leído tu artículo y entiendo lo que plasmas en él. Tienes toda la razón del mundo, pero mucha gente hace la distinción entre municipales, autonómicas y generales; creo que en las generales el PSOE va a tener más suerte, aunque tu bien sabes, lo que yo pienso, la mayoría de las políticas que nombras en tu artículo, han sido fruto de la perseverancia de la parte de sumar y comuns, el PSOE, y lo sabes, si no se ve con el agua al cuello, hace políticas muy parecidas a las del PP. Tal vez, le ponga un granito de humanidad. Tengo una cosa clara, el lado izquierdista de Pedro Sánchez, es una buena parte de postureo y de supervivencia política, el tío es un crack de la política y, sobre todo, huele antes que nadie, por donde van a ir los vientos. Por ello, hay que esperar a partir de ahora una refundación de la campaña contra él por parte del PP y sus apoyos en la judicatura, económicos y mediáticos, vamos a asistir, creo yo, a algo fortísimo y por ello, también creo que es donde él mejor se desenvuelve, si llega vivo a julio del año que viene, no te quepa la menor duda, hay partido.

    Un fuerte abrazo
    Santiago Fernández

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  14. Muy bien, yo más que no entenderlo no lo comparto, ¿cómo pueden muchos trabajadores votar la derecha? España, en estos momentos es azul, el color del PP, quedan solamente País Vasco, Navarra y Cataluña. No obstante, en las generales el PSOE saca buenos resultados. No sé Valencia qué va a pasar, será de risa si gana otra vez el PP. Me ha gustado mucho tu artículo, valiente y progresista, como tú te declaras. Felicidades.
    De todas maneras, en las generales el voto suele ser distinto.

    Un abrazo
    Ramón Morell

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  15. Un artículo valiente y muy bien escrito. Comparto esa sensación de desconcierto al ver cómo muchas mejoras sociales parecen olvidarse en cuanto llega el momento de votar. La reflexión sobre las emociones en política me parece especialmente acertada.

    Antonio Ruiz

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  16. He leído el texto dos veces porque describe exactamente lo que muchos pensamos y pocas veces se expresa con tanta claridad. La comparación entre la memoria histórica y la normalización de ciertos discursos políticos da mucho que pensar.

    Mª Dolores Serrano

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  17. No soy votante del PSOE, pero reconozco que el artículo plantea preguntas muy legítimas. Hoy la política parece moverse más por enfados y consignas que por hechos objetivos. Excelente reflexión.

    Lucía Molina

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  18. Magnífica manera de describir la frustración de muchos progresistas. Me ha gustado especialmente el párrafo sobre las pensiones y cómo muchas familias sobreviven gracias a ellas. Hay demasiada desmemoria colectiva. ¡Enhorabuena!

    Saludos cordiales
    Carmen Beltrán

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  19. El artículo tiene un tono elegante y crítico al mismo tiempo. Se puede estar de acuerdo o no, pero obliga a pensar. La metáfora del reloj detenido me ha parecido brillante.

    Ricardo Esteban

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  20. Qué difícil resulta entender algunas contradicciones políticas actuales y qué bien las resumes aquí. La parte dedicada a la extrema derecha y a la banalización de ciertos discursos me parece muy necesaria.

    Un abrazo
    Ana Isabel Moreno

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  21. Artículo profundo, sereno y muy bien argumentado. Echo en falta más análisis así y menos griterío televisivo. Coincido plenamente en que las emociones están sustituyendo al razonamiento político.

    Fernando Aguilar

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  22. Me ha impresionado la honestidad del texto. No cae en el insulto ni en el fanatismo, simplemente expone una incomprensión que muchos compartimos. Ojalá hubiera más debates públicos con este nivel.

    Lucía Peralta

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  23. Un análisis brillante y muy humano. Esa sensación de que la razón llega tarde a las urnas resume perfectamente el clima político actual. Gracias por escribir algo tan lúcido y necesario.

    Elena Campos

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  24. Aunque no comparto todas las conclusiones, agradezco mucho artículos que inviten a reflexionar en lugar de repetir eslóganes. La referencia a la amnesia histórica es especialmente inquietante.

    Miguel Ángel Robles

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Gracias por tus comentarios.