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miércoles, 2 de julio de 2025

Informe exprés de la UE: solo ha costado 60.000 muertos

 

Kaja Kallas, la liberal estonia y jefa de la diplomacia europea, ha entregado a los países de la UE el primer informe comunitario que señala al Gobierno de Netanyahu por vulnerar el Derecho Internacional. ¡¡No puede ser!! ¿En serio? ¿Cómo no se habían dado cuenta antes de lo que está haciendo Israel en Gaza? Tal vez porque, verdaderamente, no se lo esperaban de un país tan democrático como es Israel y menos sabiendo que Benjamín Netanyahu, su Presidente de Gobierno, es conocido mundialmente por su extraordinaria humanidad. Tiene que haber algún error o alguna conspiración en su contra… No me acabo de creer eso del "Incumplimientos de los derechos humanos que está haciendo Israel”, como dice el informe de la Sra. Kallas. Y además, no conforme con semejante indicio, el informe cuenta que la UE abre la puerta a revisar su relación con Israel. No sé, no sé…Desde mi punto de vista, por si acaso se equivocan en su apreciación, creo que la UE debería demorar un par de años más la decisión firme en decidir atravesar esa puerta.

 

Segre 5.07.2025
No obstante, algunos medios le recriminan a la Alta Representante de la Unión Europea que ha tardado demasiado en transcribir el citado documento. Que van con un poquito de retraso. ¡Guau!, enhorabuena por llegar a esa conclusión. Aunque creo que se han quedado un poquito cortos, ¿no? Y es que no se dan cuenta que redactar un informe cuesta un montón de tiempo, y que cuando se termina de hacerlo, pueden surgir problemas: como que falte tinta en la impresora, que luego lleguen las vacaciones y lo dejemos para después, y tal…. De todas formas, lo importante, creo yo, es que sospechan que algo debe de haber de cierto al respecto. Es señal que llevan un tiempo rondándoles la cabeza como una lejana posibilidad…. Me parece recordar que las dudas de la Sra. Kallas y demás miembros de las instituciones de la UE, sobre lo que estaba haciendo Israel en Gaza, debieron surgir a partir del niño aplastado por escombros número 16.000 más o menos. Fue entonces cuando, parece ser, comenzaron a sospechar que algo no debía ir muy fino por la Franja de Gaza en temas de DDHH. En fin, aunque tarde, menos mal que se han dado cuenta a tiempo y han sido muy rápidos tomando unas decisiones que asombran, pues han tardado solamente 20 meses. Así me gusta, que reaccionen raudos, alto y claro sobre las atrocidades que está cometiendo Israel en Gaza. ¡Congratulations!, son ustedes unos máquinas.Venga, no se demoren, que les espera el buffet libre de recompensa. Y es que esta Sra. Kallas es una visionaria. En cuanto se ha percatado de lo que ocurre en Gaza, porque se lo han dicho, ha tardado un “plis plas” en tomar cartas en el asunto; aproximadamente más que el parto de una elefanta. Sesuda conclusión después de los centenares de miles de muertos. Y es que, con elementos como esta Sra., no hace falta que Trump intente cargarse a la Unión Europea, pues la propia UE se autodestruye. Tan solo un pero, les ha faltado en el informe poner "presuntamente" o "parece ser", para dejar clara su contundencia y firmeza. En todo caso, ya puestos, ahora que parece que sus señorías han trabajado algo, ¿podrían adelantarnos qué será lo siguiente?. ¿Van a seguir enviando armas a Israel? ¿Seguirán pensando si enviarlas o no mientras Israel prosigue el genocidio palestino y la anexión de Gaza y parte de Cisjordania? La demora de los plazos ya es toda una declaración de intenciones. Las ONGs han dicho que en pocos meses pueden morir cientos de miles de personas gazatíes por la sed y la hambruna. Menos mal que han actuado con rapidez, ya que la petición del informe se hizo en mayo, lo presentaron un mes más tarde y el Consejo Europeo se ha reunido el pasado 27 de junio…Pero, tranquilos, que no decidirán nada hasta julio. ¡Bravo! Y es que dichos retrasos son un mensaje implícito a los gobiernos: nada de sanciones al democrático Estado de Israel. Pues si, por las propias dilaciones se está permitiendo que muera gente en Gaza, no se va a votar ahora rápidamente por las sanciones. Es notable, chocante y extraño, si no fuera tan trágico e inhumano, que cuando Kaja Kallas llegó al cargo reuniese un día a los ministros de exteriores y les pidiera 45.000 millones de Euros de manera urgente para Ucrania; quería que se los aprobaran ese mismo día y sin debate alguno. Es una clara muestra de que la Sra. Kallas, con su informe, permite que los países valoren si cortar o no el acuerdo con Israel, máxime ahora que ha estado, y está, en guerra con Irán. Pues, seguramente, para ella esto parecería una puñalada por la espalda.

 

Soy europeísta convencido, y creo que la UE es necesaria. Pero, cuando veo que se dedican a legislar que el tapón de plástico esté unido a la botella mediante un collarín indestructible, mientras siguen comprando petróleo y gas a la Rusia de Putín y siguen enviando armas a Israel, y diciendo que "Israel tiene derecho a defenderse", me vuelvo algo escéptico y me entran ganas de volar la Comisión Europea, el Parlamento y todos esos chiringuitos habitados por políticos con sueldos elevadísimos a quienes no conoce nadie. Disculpen la franqueza.

 

La Alta Representante y el conjunto de la UE no tienen vergüenza al ignorar y NO decir lo evidente, que es un GENOCIDIO y no la falta de Derechos Humanos, lo que está cometiendo y haciendo Israel en Gaza. ¿Cómo se puede tener tanto cinismo? ¿Todavía no se han enterado que el genocida Gobierno de Israel lleva matando gente inocente desde hace más de un año? No creo que hayan de ser muy perspicaces para comprobar lo evidente. ¿Acaso no existen certidumbres con datos concretos, hechos determinantes e impunes asesinatos, para decir sin ambages que lo que está realizando Israel sobre el pueblo de Gaza es un genocidio, un apartheid y una eliminación étnica? Pues parece ser que NO. Que, de momento, sólo son "señales". Sesudo informe, para justificar lo injustificable después de más de 60.000 asesinatos. Pero claro, ya sabemos cómo funciona la UE, la medicina llegará después de la muerte. O como diría el viejo proverbio latino: Post mortem medicina. Tras la tumba, llegaran, —muy tarde— los valores.

 

 

 

viernes, 27 de junio de 2025

Europa, el rehén estratégico y el chantaje del 5%

 

Mientras Europa eleva su gasto militar al ritmo que dicta Washington, el verdadero beneficiario del rearme no está en Bruselas ni en Berlín, sino al otro lado del Atlántico y también en Pekín. En este contexto, Donald Trump, tras la cumbre de la OTAN, ha reprochado a España su negativa a elevar el gasto en defensa al 5% del PIB y ha amenazado con represalias comerciales si no lo hace. Sin embargo, a pesar de las coacciones, Pedro Sánchez ha mantenido una  apuesta por la contención, reafirmando la soberanía presupuestaria, y dejando claro que España decide sus niveles de gasto de acuerdo a sus propias evaluaciones estratégicas, económicas y sociales.

 

En este escenario, la seguridad europea se ha convertido en un lucrativo negocio que podría debilitar, más que reforzar, a los países miembros de la UE. Y es que desde la perspectiva de Washington, la ecuación es clara: si los países europeos destinan el 5% de su PIB al gasto de la OTAN en defensa, se abriría una corriente de transferencias económicas anuales que podrían llegar hasta los 300.000 millones de dólares hacia la industria militar estadounidense. Esta dinámica permitiría recortar entre un 30% y un 40% el déficit comercial entre ambas orillas del Atlántico en tan solo diez años, transformando así la noción de “seguridad europea” en uno de los negocios más lucrativos de la era actual.

 

La Mañana 7.07.2025

Sin embargo, bajo esta lógica de beneficios inmediatos se esconden riesgos sistémicos de largo alcance. Aunque en el corto plazo esta estrategia puede reforzar la demanda de dólares como moneda de reserva, el aumento constante del gasto militar y la presión sobre la deuda pública de los EE.UU, empeorada por el incremento de los tipos de interés, podría minar la credibilidad global en la solidez del dólar. Y este hecho, entiendo que llevaría la Administración Americana a un punto crítico, ya que la primacía financiera de EE. UU. depende en gran medida de la credibilidad que le otorgan los inversores extranjeros, responsables de financiar cerca de un tercio de su deuda soberana. Y, si esa credibilidad se erosiona, el entramado financiero que sostiene el poder global de Estados Unidos podría comenzar a desestabilizarse, desencadenando reacciones de alcance incierto y potencialmente disruptivo.

 

De hecho, por encima de las guerras visibles, ya sean militares, comerciales o tecnológicas, se libra otra más silenciosa pero determinante: la batalla por el control de la moneda dominante en la economía global mundial en los próximos años venideros. En este terreno, China ha avanzado sin estridencias, beneficiándose de un escenario donde el desgaste y la fragmentación del bloque occidental parecen jugar a su favor. Pues, como suele decirse, el verdadero beneficiado no es quien dispara, sino quien capitaliza el desgaste ajeno.

 

En medio de este complejo tablero, Europa aparece como la pieza más vulnerable. Reducida a depender de importaciones militares, termina costeando el declive de su propia influencia geoestratégica. Mientras las potencias compiten, el Viejo Continente parece condenado a la irrelevancia. Este contexto recuerda a una especie de reparto informal del mundo al estilo de una ficción mafiosa global, en la que Estados Unidos, China y Rusia ejercen presiones cruzadas para moldear el futuro a su medida. Y, en este guion, la figura de Vladimir Putin actúa como catalizador. Dado que su ofensiva en Ucrania ha empujado a gran parte de las capitales europeas, de Berlín a Varsovia, a incrementar con urgencia y determinación sus gastos en defensa, con un efecto dominó que empuja a todos los países del continente europeo integrados en la OTAN. Y es que, Putin, en esta ecuación, resulta ser tanto un aliado coyuntural del ultranacionalismo autoritario y populista norteamericano del Presidente Trump, como un socio estratégico del avance chino. Su papel ha sido instrumental en provocar una reorganización del equilibrio euroasiático, capitalizando las fracturas internas de Europa y fortaleciendo su influencia mediante la amenaza constante. Y, paradójicamente, este impulso al rearme ha logrado, por una parte, cohesionar a la Unión Europea frente a desafíos externos, pero también ha evidenciado su fragilidad estratégica y su subordinación geoeconómica. Europa está fortaleciendo su capacidad militar, pero lo hace sacrificando su independencia, inmersa en complejas interdependencias y sin una estrategia definida que oriente sus pasos. Por eso, cuando desde EE. UU. se caricaturiza a Europa como un actor débil o “patético”, como ha hecho Trump en más de una ocasión, la respuesta no debería ser solo indignación, sino también una seria reflexión sobre cuán ciertas son esas palabras.

 

Europa se rearma, sí, pero no lidera. Invierte, pero no decide. Se cohesiona, pero no por voluntad propia, sino arrastrada por amenazas externas y agendas ajenas. Si no redefine pronto su autonomía estratégica, la UE corre el riesgo de convertirse en un mero espectador de su propio declive. Y es que, como advirtió Tucídides, en su historia sobre la decadencia de las polis griegas: “El secreto de la libertad es la valentía.” Y hoy, más que nunca, Europa necesita el coraje de actuar por sí misma, antes de que su dependencia se consolide como destino.

 

 

 

lunes, 23 de junio de 2025

Feliç nit de Sant Joan!

 

Desde el principio del tiempo, hace más de 45.000 años, cuando aún no existían nombres para las estaciones ni relojes para contar los días, los sapiens cromañones miraban al cielo y al fuego con la misma reverencia que los humanos modernos hoy lo hacemos. Ellos, en lo más profundo de las habitadas cavernas, entre sombras danzantes y piedras tibias, encendieron las primeras hogueras no solo para calentarse o espantar a las bestias, sino para ahuyentar la oscuridad que se les colaba en el alma. Una noche, que quizás ya sabían que era la más corta del año, el fuego pareció hablarles con una lengua de chispas, mientras les prometía renovación, les susurraba que el sol, aunque se escondiera, siempre regresaría hasta ellos. Y, tal vez así, nació la costumbre de rodearse de los suyos, de mirar la danza de las llamas y confiar juntos en el regreso de la luz. Los más viejos, seguramente contaban historias, vividas unas, inventadas otras, con los ojos brillando como brasas, mientras los pequeños, con el asombro aún de la nueva experiencia, daban vueltas alrededor del fuego, como si su risa también pudiera invocar un cambio de ciclo: la llegada del verano. Se quemaban ramas, hojas secas y miedos; se saltaban las llamas como si así se pudiera purificar el alma. Se compartía el alimento, la algarabía y el silencio, y a veces también el llanto, porque sabían, como lo sabríamos después nosotros, que hay cosas que solo las entiende el fuego. Pasaron los siglos, llegaron las lenguas, se vertebraron los credos y surgieron los nombres, pero el rito sobrevivió a todo esto. Cambiaron los rostros, pero no el anhelo. Y así, cada víspera de San Juan, cuando el sol comienza a retirarse, algo ancestral se enciende en nuestros corazones, quizás recordando, sin saberlo, aquellos remotos tiempos. Y junto al fuego, una señal que no aprendimos, sino que sentimos como algo nuestro, un canto a la amistad, eterno.

 

Segre 24.06.2025

Hoy, noche de San Juan, cuando el sol se despide con sus últimos destellos y el aire empieza a susurrar algunos secretos de un incipiente verano, nos juntaremos un año más las familias, los amigos, en cualquier casa, en cualquier lugar, con una luz más cálida que la iniciática de la amistad. Y, reunidos en torno a la mesa, las estrellas del cielo no serán las únicas en brillar. Pues, junto a ellas y las llamas de la hoguera que pronto danzarán en la noche, resplandecerán con luz propia las historias de incontables solsticios de verano que nos traerán a la memoria los pasados años de la infancia. Que la noche de San Juan, con sus rituales y su promesa de renovación, nos encuentre siempre unidos en un círculo de armonía, aprecio y afecto. Que las chispas que asciendan hoy hasta el cielo nos recuerden que la amistad es ese fuego que nunca se debería apagar, ese abrazo invisible que nos conecta y nos eleva. Así pues, en cada mirada, en cada risa, en cada brindis, celebremos el tesoro imperecedero de ser amigos de nuestros amigos. Porque en esta mágica noche, más allá de la tradición, lo que realmente nos une es el valor inquebrantable de compartir un espacio, un tiempo de nuestras vidas.

 

¡Foc nou, vida nova! Termino y alzo mi copa para que nos acompañe la voz de Virgilio, susurrando entre llamas y estrellas: “Omnia vincit amor, et nos cedamus amori” (El amor lo vence todo; cedamos también nosotros al amor). Y, como nos recuerda Heráclito, “Panta rhei” – todo fluye. Porque esta noche, también nosotros fluimos: con la vida, con el tiempo, con la esperanza. Y en ese fluir compartido, nos reconocemos y nos abrazamos, sabiendo que lo más importante no es detener el instante, sino celebrarlo juntos, mientras la luz vuelve a renacer.

 

Feliç nit de Sant Joan!!!

miércoles, 18 de junio de 2025

Dando en el clavo: corrupción estructural, el negocio del poder

 

En España, la corrupción no es un accidente, sino una coreografía bien ensayada. Primero cae el asesor, luego dimite el político secundario, mientras la imagen pública del escándalo se gestiona con registros a sede de partido en horario de máxima audiencia. Pero el poder real permanece intacto. Hablo, no el poder que ocupa escaños, sino el otro, el real, el que firma contratos desde los consejos de administración. Ahí donde no entran los jueces con órdenes, sino los directivos con trajes impecables y contratos blindados.

 

De hecho, ¿habrá quien se atreva a examinar las cuentas de las grandes constructoras? ¿A impedir que Ferrovial, ACS, Sacyr, OHLA o FCC y algunas otras más, sigan beneficiándose de adjudicaciones públicas tras años de sobrecostes, comisiones encubiertas y favores que se devuelven en forma de modificaciones contractuales? No sucederá, no,  lo estoy y estamos seguros casi todos los ciudadanos. Porque abrir esa puerta significaría reconocer lo evidente: que no hay separación entre política y empresa, sino una simbiosis cuidadosamente mantenida a lo largo de los años.

 

Segre 23.06.2025

Y es que, aunque nos cueste aceptarlo, las constructoras y otras grandes empresas no son meras financiadoras de la política, sino diseñadoras del poder político. No solo erigen carreteras o edificios, sino que estructuran relaciones, aseguran influencias y determinan quién prospera en el ecosistema de lo público. En este modelo, la corrupción no se esconde en sobres o bolsas, sino en cláusulas legales, en licitaciones perfectamente empaquetadas y en modificaciones contractuales que disfrazan el sobreprecio. Por eso las investigaciones judiciales apenas rozan la superficie del problema. Se castiga, sí, al intermediario, pero se premia a la empresa que pagó el soborno con un nuevo contrato. Se inhabilita al alcalde, pero no se toca a la compañía que facilitó la irregularidad. Porque si mañana las leyes se aplicaran con la misma severidad que a los pequeños negocios o a todos los que somos ciudadanos comunes, medio Ibex quedaría vetado de la obra pública.

 

Y así, de esta manera, la maquinaria sigue funcionando. Y cada crisis política es una oportunidad para reajustar estrategias sin modificar el fondo del asunto. Se publican reformas, se endurecen normativas, pero los beneficiarios del negocio siguen siendo los mismos. El dinero no desaparece, solo cambia de cauce, moviéndose con la precisión de quienes saben que su influencia es demasiado grande para caer. Y, mientras tanto, el ciudadano contempla con impotencia el espectáculo, y ve con estupor que el sistema se renueva bajo otra etiqueta: digitalización, sostenibilidad, eficiencia. Se moderniza la estructura, pero no la cultura. La corrupción no necesita ocultarse, porque ha aprendido a disfrazarse de desarrollo y de progreso, garantizando su continuidad bajo nuevos términos que nadie se atreve a cuestionar. Porque de hacerlo, de investigar judicialmente hasta el fondo y condenar severamente a los verdaderos culpables, ¿entonces qué?, ¿quién levantaría hospitales, construiría carreteras o gestionaría grandes infraestructuras? La pregunta es incómoda porque revela la mayor de las impunidades: aquella que no necesita ocultarse, la que se institucionaliza como parte del sistema. La que, lejos de ser perseguida, es respetada.

 

Esta dinámica de impunidad no solo erosiona la confianza en las instituciones, sino que también perpetúa un ciclo vicioso donde la ética es sacrificada en aras de la eficiencia y el crecimiento económico. La sociedad, anestesiada por la complejidad de los entramados y la magnitud de los intereses, termina aceptando tácitamente un status quo que beneficia a unos pocos y perjudica a la mayoría. Se crea una falsa dicotomía entre la estabilidad y la transparencia, donde cualquier intento de disrupción es presentado como una amenaza al progreso. Y, en este escenario, la verdadera justicia se convierte en una utopía inalcanzable, dejando al ciudadano común con la sensación de que, al final, el poder siempre encuentra la manera de salirse con la suya. Y es que así, en este marco, en un eco atemporal que resuena con la cruda realidad que se describe, la advertencia de Tucídides cobra una relevancia escalofriante: "La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes."