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lunes, 15 de diciembre de 2025

Mecánica cuántica judicial: la filtración sin pruebas (II)

 

Cuando era muy joven, durante el franquismo, y siendo estudiante de Químicas en Sevilla, descubrí al gran poeta catalán Salvador Espriu a través de su libro La pell de Brau, editado en versión bilingüe en 1968 por Cuadernos para el Diálogo. Desde entonces ha transcurrido mucho tiempo y he olvidado algunos de sus poemas, pero aún recuerdo cómo Espriu convertía la Península Ibérica en una poderosa metáfora: una “piel de toro” marcada por la sangre, las heridas y una historia violenta, en la que los hombres no pueden existir si no son libres. Es una invocación a la libertad, a la dignidad colectiva y a la necesidad de evitar la imposición de la voluntad de unos pocos.

 

Este recuerdo ha vuelto a mi memoria a raíz del desarrollo del juicio contra el FGE, y me pregunto

La Mañana 18.12.2025

por qué, en los numerosos comentarios aparecidos en los medios, jamás se alude al hecho de que siga permaneciendo en la sombra, sin dar la cara, la llamada “fuente secreta” que ha dado origen a este juicio tan infame y a tantos infundios denigrantes para la víctima, el FGE Álvaro García Ortiz, y también para las biografías de quienes lo han promovido y se han basado en ellos para redactar la presuntamente fantasmagórica condena. En este sentido, creo firmemente que hay que defender la libertad de información y la protección de las fuentes. Pero me sorprende y escandaliza que la persona responsable de la filtración, cuya identidad y finalidad ignoro, a la vista de los ataques y de la manipulación tan brutales que se ha desencadenado, haya mostrado una cobardía semejante, lo que ha contribuido a erosionar la ya quebrantada y amenazada salud del Poder Judicial, su órgano de Gobierno el CGPJ y la propia democracia. ¿Por qué no se ha atrevido a ser valiente y se ha plantado en el juicio y ha dicho: "Si, señoras y señores, jueces de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, yo soy la fuente que tal día y a tal hora filtró a las siguientes personas... Las acusaciones que se están sosteniendo sobre la actuación del FGE se basan en mentiras y aquí les muestro las pruebas fehacientes que voy a dejar de ocultar al dejar de ser una persona cobarde". No ha sido posible, no se ha presentado. Es por ello, que espero que en el futuro el periodismo veraz que todavía existe, no escuche ni otorgue confianza a quien ha erosionado todavía más el pésimo estado de la Justicia y ha preferido la condena de una víctima inocente para salvar su pellejo o, tal vez, solo su reputación

 

Dentro del mismo contexto, pero cambiando de argumentación, decía y defendía en mi anterior artículo y amplío ahora, que la Sala Segunda del Tribunal Supremo parte de una idea inicial expresada en forma de disyunción lógica, es decir, una frase del tipo “A o B”. En cuyo caso: A: “Pudo ser Álvaro García Ortiz “y B: “Pudo ser alguien de su entorno, con su conocimiento”. Esto, a mi modo de ver, significa o al menos yo lo interpreto, que el Tribunal acepta como punto de partida que la filtración pudo hacerla el FG o pudo hacerla alguien de su entorno. Pues bien, en pura lógica, cuando tienes una disyunción “A o B”, no puedes afirmar que solo A es verdadera, a menos que demuestres que B es falsa. Es decir, para poder concluir que “A”, es verdadera, hay que “demostrar” previamente que “B” es falsa.

 

Ante esta disyuntiva, cabe preguntarse ¿Y qué problema señala el texto de la Sentencia? Pues que en ella, o sea, en la Sentencia, el Tribunal no demuestra que “B” sea falsa. Dicho con otras palabras: “no prueba que nadie del entorno pudiera haber filtrado el correo”. Y, por consiguiente, como no demuestra que “B” sea falsa, la disyunción A o B sigue abierta y, por lo tanto, siguen existiendo dos posibilidades. Y si siguen existiendo dos posibilidades, no puede afirmarse de forma lógica y concluyente que la filtración la hizo A; es decir el FGE, Álvaro García Ortiz.

 

En consecuencia, surge otra pregunta ¿Por qué “B” no puede descartarse? Pues, porque según señala la propia Sala Segunda del Tribunal Supremo en su Sentencia, el “entorno” comprende a todas las personas que tuvieron acceso al correo electrónico. Y, que se sepa, ese grupo no es pequeño, sino más bien amplio. Por lo tanto, afirmar que: “solo pudo ser “A”, equivale a decir: Es falso que cualquier otra persona del entorno pudiera haber sido; o sea, “B”. Pero esa negación no está demostrada en la Sentencia.

 

Conclusión: si no se ha probado que “B” sea falsa, no puede colegirse que la filtración fue obra del Fiscal General del Estado “A”, partiendo únicamente de la disyunción “A o B”. A este respecto, tal vez por eso, en el propio texto de la Sentencia se afirma que: “No queda demostrado lógicamente que “A” sea la única opción”. Ante esta constatación, me parece a mí  - y a otros muchos ciudadanos que se aproximan a esta cuestión con honestidad - , que mantener una imputación particularizada contra “A “y dictar posteriormente una Sentencia condenatoria, supone, desde una valoración personal, una clara injusticia.

 

En definitiva, a mi juicio, la Sala Segunda del T.S. parece haber realizado una aportación interpretativa singular, casi metafórica, al razonamiento jurídico y pensamiento científico: la de una suerte de Sentencia ajustada a una mecánica cuántica judicial, en la que no resulta necesario medir para conocer el estado de la partícula, ni observar para saber quién fue el que habló. Basta con suponer, intuir o, quizá, desear el resultado. El colapso de la función de onda se produciría así sin experimento, sin huella y sin prueba empírica. Aplicada a este caso, la teoría sería simple: aunque el correo pudo haber sido filtrado por cualquiera de las muchas personas que tuvieron acceso a él, la partícula termina colapsando siempre en el mismo estado, el del Fiscal General, Álvaro García Ortiz. No porque se haya demostrado que los demás no pudieron ser, sino porque, según esta lectura crítica, resulta más conveniente que no lo fueran. Tal vez estemos, entonces, ante una nueva y simbólica versión de La pell de Brau: una piel en la que la verdad permanece en superposición, la fuente en la sombra y la justicia opta por no mirar por la mirilla, no sea que la observación perturbe en exceso el resultado previamente asumido.

 

 

 

 

 

 

 

31 comentarios:


  1. ¡Hola Juan Antonio!, buenas tardes,
    Muy bien, Juan Antonio, eres un crack, no eres abogado pero con tus grandes y sabios cocimientos de la reflexión, del pensar, y sobre todo de la lógica, hasta utilizas a Salvador Espriu y osas también de plantear referencias cuánticas, sinceramente, no creo que esta pluridisciplinariedad esté al alcance de muchas personas. ¡Ah! y me dejaba que al inicio del artículo, antes de afirmar que habías leído "La pell de brau", recuerdas tus estudios de Químicas, en fin, redondo el artículo muy propio de una cabeza muy bien amueblada. Enhorabuena.
    Un abrazo.
    Ramón Morell

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  2. Como siempre, muy bien escrito. A mí me ha extrañado también lo que señalas de los periodistas. Acogiéndose al secreto profesional pueden mandar a alguien a la cárcel, así, sin más. Eso sí que es un privilegio. Y la otra cosa es que un documento "tan grave" en el sentido de que su publicación puede conllevar consecuencias penales, se guarde en una carpeta a la que tienen acceso más de 600 personas. No me cabe en la cabeza. Las pocas veces que he estado cerca del poder, aquello que más o menos tenía gran importancia (económica o política), te aseguro (y era a nivel provincial) que esa carpeta estaba superprotegida y los pocos que podían acceder estaban superlocalizados y dejaban un rastro imborrable. Pero bueno...
    Ya os he felicitado las Pascuas, como se decía antes. No obstante ¡Feliz Navidad!
    Un abrazo.
    Jaime Martínez

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  3. Corroboro y mantengo la respuesta que te envié referente a la "sentencia de 19 días y 500 dudas". Y de paso, con su auténtico propósito de ignorar la disyuntiva, complacen y dan un empujoncito a la derecha superdemocrática, para ver si, de una vez por todas, se instala en la Moncloa y así ellos, el TS, en el futuro, no necesitarán ni los 19 días para hacer lo que les rote.
    Hay que ver...hay que ver...

    Gracias J.A.
    Un abrazo.
    Magda Díez

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  4. Buenos días, como siempre fantástico el articulo tío… muchas preguntas sin respuestas..

    Besos
    Nacho Valero

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  5. Hola Juan Antonio, buenas tardes
    Muy bien, Juan Antonio, eres un crack, no eres abogado pero con tus grandes y sabios cocimientos de la reflexión, del pensar, y sobre todo de la lógica, hasta utilizas a Salvador Espriu y osas también de plantear referencias cuánticas, sinceramente, no creo que esta pluridisciplinariedad esté al alcance de muchas personas. Ah! y me dejaba que al inicio del artículo, antes de afirmar que habías leído "La pell de brau", recuerdas tus estudios de Químicas, en fin, redondo el artículo muy propio de una cabeza muy bien amueblada. Enhorabuena.
    Un abrazo.
    Ramón Morell

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  6. La sentencia del Tribunal al Fiscal General del Estado, es una sentencia que para muchos lectores, y según el criterio de otros magistrados, no se mantiene, se lea como se lea. Te mando esta para, mi acertada opinión, de Juan Antonio. Un cordial saludo y de pasadas buenas Fiestas de fin de año....

    Saludos
    Miguel Soto

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  7. Hola Juan Antonio,
    Mi comentario a tu artículo es el siguiente: "Cuando tienes una disyunción “A o B”, no puedes afirmar que solo A es verdadera, a menos que demuestres que B es falsa. Es decir, para poder concluir que “A”, es verdadera, hay que “demostrar” previamente que “B” es falsa."...pero...¡¡si esta es la clase de lógica que estudié en 2º de Bachillerato!!...
    Añadiría otro dilema: "Cuando tienes una disyunción “A o B”, por ejemplo, si un testigo en un juicio ha dicho la verdad o no, no puedes afirmar que que solo ha dicho la mentira, a menos que demuestres que no ha dicho la verdad. ¿Porqué si un testigo declara la inocencia del acusado, cuando finalmente es condenado no se le acusa de falso testimonio?
    Gracias por el artículo y si desconecto unos días me adelanto y te deseo:
    Feliz Navidad,
    Un abrazo
    Miguel Ángel Cerviño

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  8. Magnífico artículo. La comparación con La pell de Brau me ha parecido brillante; pocas veces se hace literatura y análisis jurídico con tanta elegancia. Coincido plenamente en que la ausencia de pruebas sobre la “fuente secreta” es un agujero que deslegitima el proceso desde su base.

    Carlota Méndez

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  9. Es estremecedor pensar que una filtración sin rostro pueda desencadenar todo un proceso judicial. Gracias por recordarnos que la libertad de información también requiere valentía. Si esa persona existe, debería asumir su responsabilidad.

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  10. Lo que usted plantea sobre la disyunción lógica me parece demoledor. Si no se descarta B, no puede sentenciarse A… así de simple y así de grave. Ojalá más gente pusiera el foco en la falta de demostración

    Julia Ramírez

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  11. Reflexivo, sereno y con un trasfondo muy humano. Me ha dolido leer cómo describe la cobardía de quien filtró. Quizá el silencio pesa más que el propio delito.

    Laura Benítez

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  12. La metáfora de la mecánica cuántica judicial es de lo más acertado que he leído en meses. Parece que la verdad puede estar en dos sitios a la vez hasta que a alguien le conviene solidificarla. Triste pero real.

    Enrique Salvatierra

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  13. A veces da miedo ver cómo se manipulan los procesos en la opinión pública. Comparto su indignación: ¿cómo se puede condenar sin descartar otras posibilidades? Gracias por decir lo que muchos pensamos.

    Sofía Marquina

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  14. Discúlpenme, pero ¿no es precisamente esa falta de pruebas lo que debería invalidar toda acusación? Me sorprende el conformismo mediático. Buen texto, muy necesario.

    Andrés Velasco

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  15. Más artículos como este harían falta. Aporta perspectiva, memoria histórica y un enfoque lógico que no suele estar presente en los debates jurídicos. Lo he disfrutado muchísimo.

    Helena Murillo

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  16. Como físico he sonreído con lo de la función de onda y el colapso sin experimento. Lástima que en esta versión jurídica la lógica se ignore. Excelente metáfora.

    Roberto Cañaveral

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  17. Impactante reflexión final. Esa “verdad en superposición” define exactamente lo que está ocurriendo: nadie mira porque mirar obligaría a reconocer lo evidente. Gracias por abrir esta ventana.

    Alicia Soria

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  18. Tu artículo me ha dejado pensando durante un buen rato. La comparación con la mecánica cuántica es brillante, pero lo más inquietante es que refleja exactamente la sensación de arbitrariedad que muchos percibimos en este proceso. Si la fuente sigue oculta, todo lo demás se tambalea.

    Saludos cordiales
    Julián Miontalbán

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  19. Magnífica reflexión. Lo que señala sobre la disyunción lógica es de una claridad aplastante. Resulta incomprensible que una sentencia pueda construirse sobre una premisa que no se demuestra. Gracias por poner palabras a lo que tantos intuimos.

    Ernesto Valcárcel

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  20. Me ha impresionado cómo enlaza su recuerdo de Espriu con la situación actual. Esa “piel de toro” herida parece no haber sanado nunca. Y lo peor es que seguimos repitiendo los mismos errores: condenar sin pruebas y aceptar sombras como si fueran certezas.

    Ricardo Santisteban

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  21. Lo que más me preocupa es la cobardía de la fuente. Si alguien inicia un terremoto judicial, lo mínimo es asumir las consecuencias. Tu análisis deja claro que la ausencia de esa voz invalida buena parte del relato construido.

    Mateo Llerena

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  22. Su crítica a la Sala Segunda es valiente y necesaria. No se puede sostener una condena cuando la propia sentencia reconoce que no se ha descartado la otra posibilidad. Eso, en cualquier disciplina lógica, sería un suspenso rotundo.

    Álvaro Benet

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  23. Me ha encantado la metáfora del colapso de la función de onda. Resume perfectamente cómo parece haberse decidido el culpable antes de observar los hechos. Una justicia que no quiere mirar por la mirilla es una justicia que renuncia a serlo.

    Ignacio Ferrer

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  24. Gracias por escribir esto. Muchos ciudadanos sentimos que el Poder Judicial atraviesa una crisis profunda, pero pocos se atreven a explicarlo con tanta precisión. La filtración es solo un síntoma, pero un síntoma gravísimo.

    Leopoldo García-Mena

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  25. El razonamiento que hace sobre la amplitud del “entorno” es demoledor. Si tantas personas tuvieron acceso al correo, ¿cómo puede afirmarse que solo una de ellas es responsable? Es una pregunta que nadie en los medios parece querer plantear.

    Darío Cifuentes

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  26. Tu artículo me ha devuelto algo de esperanza: todavía hay voces que analizan con rigor y no se dejan arrastrar por el ruido mediático. Ojalá más gente leyera con calma lo que expones, porque desmonta muchas narrativas interesadas.

    Un abrazo
    Samuel Roldán

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  27. La referencia a La pell de Brau me ha emocionado. Quizá porque, como dice, seguimos atrapados en esa piel herida donde la verdad se mantiene en superposición. Gracias por recordarnos que la libertad y la dignidad no son metáforas, sino exigencias.

    Bruno Lázaro

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  28. Muy acertado tu artículo. Siempre haces un análisis de los temas que tratas muy interesante.
    Gracias y muy buenas noches.
    Anna García

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  29. Pues sí, "la justicia" DESEABA que A fuese el filtrador. Y sentenció.

    Abrazos
    Pepe Pascual

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  30. El Tribunal Supremo de este país es fantástico a veces donde hay pruebas desaparecen y donde no las hay las hacen aparecer de manera sorprendente, así, delante de todo el país. El Mago POP no lo hace mejor.
    Bona nit

    Manel Pulido

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  31. Juan Antonio,
    Yo tampoco entiendo esta condena porque en realidad no se ha probado quien filtro la noticia. Cada vez es más difícil creer en la justicia de los tribunales al tomar sus decisiones condenatorias.
    Un abrazo y felices fiestas.
    Pilar Barrabés

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Gracias por tus comentarios.