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martes, 3 de marzo de 2026

La guerra detrás de las guerras: el mundo que no nos cuentan

 

Resulta difícil y fatigoso contrarrestar el cúmulo de informaciones sesgadas que los medios de comunicación occidentales —utilizados y propiedad de determinados poderes— vuelcan a diario sobre lo que ocurre en el mundo globalizado. Informaciones, muchas de ellas no contrastadas y, en reiteradas ocasiones, sacadas de un manual y repartidas urbi et orbi entre sus fieles países occidentales. Tópicos y anécdotas cargadas de prejuicios; a veces de ignorancia y, en la mayoría de las ocasiones, de interesada mala fe. A este respecto, decía Rudyard Kipling, uno de los más grandes novelistas surgidos a caballo entre finales del XIX y principios del XX, que debemos contar siempre con la reflexión que proporcionan la filosofía y la historia —y con aquellos medios, periodistas y divulgadores que son verdaderos maestros de vida— para comprender lo que ocurre a nuestro alrededor. Solo así podremos obtener una aproximación al qué, al quién, al cómo, al cuándo, al dónde y al porqué.

 

En este escenario lo que está ocurriendo en Irán, y en el marco que rodea a ese país, no es más que la manifestación de un conflicto larvado. Por un lado, están aquellos que defienden un mundo unipolar y se acogen al paraguas del gendarme universal: EE. UU. y su guardia pretoriana, Israel, en Oriente Medio, para, entre otras cuestiones, proteger los intereses petrolíferos y su comercio. Por otra parte, quienes no aceptan la corriente dominante: una pequeña parte de los países miembros de la UE, el llamado sur global y algunos otros países miembros de la OTAN, como Canadá y Dinamarca que, igual que Saulo, se han caído del caballo al contemplar las hazañas bélicas, arancelarias y usurpadoras de ese “genio”, Donald Trump, que, de modo cada vez más autocrático, dirige los destinos de EE. UU. Y, para completar el panorama, quedan la Federación Rusa y la República Popular China, cuya alianza es cada vez más firme y que están, sin prisa, a la espera de ver el desarrollo de los acontecimientos.

 

Desde esta perspectiva, lo ocurrido —y lo que ocurre— en Gaza, Ucrania, Venezuela e Irán son simples síntomas. Dolorosos, pero síntomas. El conflicto, a mi modo de ver, tiene mayor calado. Detrás de Ucrania —cuyo presidente judío, Zelenski, jamás ha condenado la masacre de Gaza— está la voluntad neocon de intentar desmembrar la Federación Rusa para hacerla manejable, utilizando la OTAN como herramienta de choque. Detrás de Venezuela y, sobre todo, de Irán, están el petróleo y el gas de Oriente Medio y la necesidad de controlarlos para evitar que lleguen a China. Y para ello “el Imperio” utiliza todas las armas posibles, y casi hasta imposibles. De hecho, Hamás fue un producto creado en su momento por los servicios de inteligencia anglosajones y la CIA para impedir la expansión de Al Fatah y la influencia de su líder, Yasser Arafat, en Palestina, y posteriormente financiado por Israel, permitiendo la entrada de fondos procedentes de Qatar y de Irán. Luego se volvió en su contra y pasó lo que pasó. Lo mismo sucedió con Osama bin Laden y el grupo Al Qaeda, que recibieron armas y recursos financieros de Estados Unidos para luchar contra el ejército soviético en Afganistán, transformándose después en su enemigo más acérrimo.

 

En cuanto a Ucrania conviene no olvidar que el gobierno de Zelenski nació tras un golpe de Estado fabricado en 2014 por la CIA. Golpe que acabó provocando un proceso de aniquilación de todo cuanto tuviera el sello ruso en el territorio ucraniano: población, lengua, infraestructuras, organización, cultura, etc., fundamentalmente en el Donbás. En Irán, por su parte, el sistema teocrático que rige el país desde 1979 ha resultado problemático para las élites occidentales por su permanente enfrentamiento con Israel. Y, sin embargo, similares o mismas teocracias, más o menos disimuladas, estaban y están extendidas en Oriente Medio —Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, etc. —; pero, obviamente, estas practican un pragmatismo acorde con los intereses de Estados Unidos, sus aliados occidentales e Israel.

 

El uso y recurso y propagandístico de EE. UU. e Israel al uranio enriquecido para usos militares en Irán, como justificación para atacar a dicho país, es una grosera coartada. Durante largos años, los sucesivos gobiernos norteamericanos —tanto demócratas como republicanos— han intentado por todos los medios derribar al régimen de los ayatolás, con muy escaso éxito. En 2001 provocaron un golpe de Estado que no funcionó y entonces apoyaron al gobierno de Irak, presidido por Saddam Hussein, para que invadiera Irán. De nuevo el mismo modelo relatado anteriormente: primero te apoyo y luego trato de liquidarte porque ya no me sirves.

 

No es nada nuevo. En la guerra de Irak, con sus inexistentes armas de destrucción masiva, EE. UU. y sus aliados —entre ellos la España de Aznar— asesinaron a medio millón de personas, y de esto nadie se acuerda, o no interesa acordarse. En esa lógica, el imperialismo de Estados Unidos utiliza siempre el mismo procedimiento y, cuando no funcionan las armas, acude a otros medios que, desde hace un tiempo, se han puesto de moda: aranceles, sanciones económicas, financieras y judiciales a terceros, etc. Esto es lo que han venido haciendo contra Irán: tratar de estrangular la vida diaria de sus gentes para que estas se subleven contra el gobierno de turno. Y para ello, mueven todos los resortes a su alcance, incluyendo el envío de 6.000 dispositivos Starlink, el sistema de internet satelital de SpaceX, propiedad de Elon Musk, a ciudadanos iraníes afines para provocar disturbios en las grandes ciudades. Han conseguido algunos resultados, pero no suficientes. Estos hechos, además, generan efectos no deseados: promueven la solidaridad entre personas que, en principio, mantenían una actitud pasiva. Y, en las actuales circunstancias, es muy probable que la mayoría de la población iraní se sienta hoy más próxima a su gobierno que hace un par de años. Porque, al final, cuando un país percibe que el enemigo viene de fuera, tiende a cerrar filas. Y ningún imperio, por poderoso que se crea, ha sabido nunca gestionar bien esa realidad.

 

Continuará…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

21 comentarios:

  1. Gracias por este análisis tan documentado y valiente. La referencia a Kipling me parece muy acertada: sin perspectiva histórica es imposible entender el presente. Ojalá más periodistas se tomaran el tiempo de contextualizar como lo haces tú.

    U abrazo
    Carmen Villalba

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  2. Magnífico artículo. Es de agradecer que alguien se atreva a ir más allá del relato oficial y a poner sobre la mesa los intereses geopolíticos que realmente mueven las guerras. Coincido plenamente en que lo que vemos en Gaza, Ucrania o Irán son piezas de un tablero mucho más amplio.

    Antonio Márquez

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  3. Me ha parecido especialmente interesante la reflexión sobre el uso recurrente del mismo patrón por parte de EE. UU.: crear, financiar o apoyar actores que luego se vuelven en su contra. Es un recordatorio incómodo, pero necesario, de cómo funciona la política internacional.

    Javier Ortega

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  4. Un texto muy clarificador. La parte sobre las sanciones económicas como arma de guerra “silenciosa” me parece clave. A menudo se presentan como medidas técnicas, cuando en realidad tienen consecuencias devastadoras sobre la población civil. Me ha gustado mucho

    Laura Sánchez

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  5. Un valiente artículo en estos tiempos de incertidumbres y en los que la IA permite saber y conocer todo sobre personas como usted que se atreven a decir y exponer reflexiones tan claras. ¡Tenga cuidado.!

    Saludos cordiales

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  6. Si, valiente y necesario. Me ha hecho reflexionar la idea de que cuando un país percibe una amenaza externa tiende a cerrar filas. Es algo que la historia ha demostrado repetidamente y que, sin embargo, parece ignorarse de forma interesada.

    Miguel Ángel Roldán

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  7. Un análisis geopolítico de alto nivel. Coincido en que el conflicto real es el pulso por el control energético y por el modelo de orden mundial. Más allá de simpatías o antipatías, el enfoque estructural que planteas resulta muy convincente.

    Ricardo Benavente

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  8. Excelente exposición. Me parece muy pertinente la comparación entre diferentes teocracias de Oriente Medio y el doble rasero con el que se las juzga. Ese matiz aporta profundidad y rompe con visiones simplistas.

    Isabel Moreno

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  9. Gracias por invitar a pensar. En tiempos de titulares rápidos y opiniones prefabricadas, textos como este obligan a detenerse y cuestionar lo que damos por sentado. Espero con interés la continuación.

    Marta Ledesma

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  10. Un artículo contundente y bien hilado. Puede que no todos compartan cada afirmación, pero es indudable que planteas preguntas incómodas que merecen ser debatidas. Eso, en sí mismo, ya es un gran mérito.

    Beatriz Campos

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  11. Muy de acuerdo con la crítica al tratamiento mediático de estos conflictos. Se echa de menos una visión menos maniquea y más estratégica. Su artículo aporta precisamente esa mirada amplia que tanto necesitamos.

    Fernando Quesada

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  12. Muy informativo el articulo Tío, lamentablemente esto es más de lo mismo con los yankis …..somos marionetas de ellos y el resto de Occidente y en especial Europa mirando para otro lado ; al menos Sánchez, que no es santo de mi devoción, se ha postulado en contra de esta nueva guerra de los mismos de siempre…… Y como te digo algunas veces Tío aquí toda la ciudadanía muy tranquila, no se dan cuenta que en este país VOX representa esta mierda…… será que yo soy un flojo, pero estoy acojonado no se como va acabar todo esto….

    Besos para los dos.

    Nacho Valero

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  13. Hola, Juan Antonio, muy buenos días.
    Tus artículos tienen personalidad. Todos los artículos de opinión que leo, no las agencias de información, son del todo distintos a los tuyos. Tu, mucho más determinista, lo relacionas todo con una facilidad fantástica. Con tus artículos yo aprendo mucho más que con todos los otros. Tu gran facilidad en contar complejidades es fenomenal, lo tienes todo tan claro que infundes en el lector una credibilidad inquebrantable. Yo, sin embargo, tengo muchas más dudas que tu, por ejemplo, lo que ocurre entre parte de la UE y Rusia, la compra de gas ruso no cesa de crecer y han manifestado dirigentes europeos que continuaran con este mismo proceder. Otro ejemplo, Ucrania declara querer entrar a la UE y la UE muda, otro, las bolsas caen pero el dólar sube, con una deuda norteamericana que no para de crecer. En fin, son de agradecer, y mucho, tus artículos porque al menos son valientes y deterministas. Enhorabuena.
    Un abrazo.
    Ramón Morell

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  14. Gracias por este afilado e informado artículo, Juan Antonio.
    El mundo que no nos cuentan por el sesgo mediático, los intereses de todo tipo en juego y desde luego, de consecuencias negativas e imprevisibles de producirse el cierre de filas como bien dices al final del artículo ante un enemigo externo pero esta vez frente a un régimen más sólido, una mayor complejidad social y por tanto, capacidad de resistencia para afrontar una guerra más larga de lo que prevée el agresor y que acabará como una catástrofe nefasta para todos.
    Un abrazo,
    Miguel Ángel Cerviño

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  15. Joder, no paras, déjanos respirar, buenas noches.

    Santiago Fernández

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  16. Tienes "buen archivo". Totalmente de acuerdo en fondo y forma. Corregiría "la España de Aznar" y pondría Aznar el embustero.
    Gracias, amigo JA.

    Pepe Pascual

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  17. A ver como acaba todo esto. Espero que no llegue a nivel mundial esta maldita guerra. ¡Enhorabuena!
    Buenas noches

    Antonio Puig

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  18. Excelente este tú último artículo que has titulado:
    "La guerra detrás del las guerras : el mundo que no nos cuentan."
    Es complicado para mí comprender la actuación de los EE.UU e Israel con Irán, y los países limítrofes... Poder leer tus artículos me sirve para entender lo que en los medios informativos demuestran según el color se la dirección del medio. Muchas veces no es información es desinformación adoctrinamiento para tontos.
    Te agradezco la lectura y como dices "continuará" quedo a la espera de la segunda parte.
    Un abrazo y buenas noches.
    Pili Obre

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  19. Gracias. Me ha parecido fantástico y muy didáctico, como siempre. Cuando tengas el siguiente envíamelo por favor, aunque tengo que primero que asimilar éste
    Buenas noches.

    Anna Extremera

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  20. Totalmente de acuerdo con todo. Lo que no puedo entender es la hipocresía de buena parte de Europa. Y, a la vez, como ninguno de los atacados acaba con ellos. En fin, manda quién manda y nosotros en medio.

    Magda Sellarés

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  21. Totalmente de acuerdo con tu artículo. Y, efectivamente, cuando no funcionan las armas y los bombardeos, acudo a otros medios que, desde hace un tiempo, se han puesto de moda: las sanciones económicas, financieras, judiciales, etc...
    Es horrible tanta mezquindad!!

    Un abrazo
    Magda Díez

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Gracias por tus comentarios.