Hay días en los que uno contempla la actualidad política y siente que vive dentro de una novela de Kafka escrita por los Hermanos Marx después de una cena regada con orujo del Bierzo. Y es que, cuando se juzgaba al Fiscal General del Estado se nos explicaba, con solemnidad de sacristía constitucional, que la Fiscalía tenía una estructura piramidal. Una pirámide casi egipcia, sólo que en vez de momias había tertulianos y en vez de jeroglíficos, filtraciones de la UCO a la prensa. Según aquella doctrina, el Fiscal General daba órdenes a los fiscales; y como al Fiscal General lo nombra el Gobierno, resultaba que el Gobierno era responsable último de cuanto respirara, tosiera o estornudara la Fiscalía. Conclusión: la Fiscalía no era independiente y Pedro Sánchez manejaba aquello como un director de orquesta en mitad del desfile del Primero de Mayo.
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| La Mañana 21.06.2026 |
Pero ahora, milagrosamente, en el llamado caso Zapatero, la Fiscalía Anticorrupción empuja con entusiasmo digno de locomotora de carbón contra el ex presidente Zapatero, y entonces ocurre el prodigio teológico: la misma Fiscalía que ayer era un apéndice gubernamental hoy parece una congregación de monjes cartujos aislados del mundo y guiados únicamente por la luz celestial de la imparcialidad. Y la UDEF, como una congregación de piadosos miembros de la Policía Nacional, cuyo jefe es el ministro Marlaska, aparece como el topo que actúa de brazo ejecutor de la patriótica oposición que intenta tumbar al Gobierno.
Yo, humildemente, intento seguir el razonamiento, pero me pierdo como aquella vez en Amberes, cuando, siendo Director de la Casa de España, organicé una recepción institucional para un supuesto agregado cultural que resultó ser un señor de Albacete que llevaba tres meses viviendo en el puerto dentro de una caravana y al que todos trataban de “excelencia” porque usaba pajarita y fumaba en boquilla. Recuerdo que acabamos brindando por la amistad hispano-belga mientras el individuo intentaba vender jamones “de importación diplomática” a los nacionales emigrantes españoles que vivían en la ciudad. Aún hoy sospecho que aquel hombre pudo haber sido ministro en algún gobierno autonómico de la época.
O en aquella otra ocasión, también en Amberes, en la que organicé un acto cultural para promover la lengua y la cultura españolas contando con la presencia del cantautor leonés Amancio Prada, que se presentó en mi despacho casi vestido como un minero, con una chaqueta de pana gastada, una bufanda oscura y unas botas cubiertas de barro, y al que confundí inicialmente con un duro emigrante asturiano residente en la ciudad, que venía a reclamar subsidios atrasados, algún certificado consular o a denunciar una conspiración contra la minería berciana. Recuerdo incluso que le indiqué, con toda solemnidad burocrática, la ventanilla equivocada mientras él me observaba en silencio con una mezcla de paciencia evangélica y discreta ironía. Finalmente, tras presentarse él y subsanar yo mi error inicial —y no sin sentirme yo mismo como un ujier extraviado en una novela de Delibes—, me encontré con una persona de exquisito rigor intelectual y de una extraordinaria sensibilidad poética, espiritualidad y misticismo; alguien que hablaba de la poesía española como quien comenta confidencias escuchadas directamente al viento de los monasterios. Tanto fue así que su concierto al día siguiente, en la sala noble de la citada Casa de España, accionando lentamente la manivela de aquel extraño instrumento medieval, la zanfoña, con la solemnidad de un abad cisterciense poseído por el espíritu de la poesía castellana y con su voz melodiosa, dejó hipnotizados a embajadores, cónsules y asistentes belgas y españoles con su elegancia austera y un magnetismo sereno al musicalizar a grandes nombres de nuestras letras, desde San Juan de la Cruz y Rosalía de Castro hasta Federico García Lorca o Agustín García Calvo. Hubo un momento particularmente emotivo en el que varios diplomáticos flamencos, que apenas entendían el castellano, permanecieron inmóviles y en absoluto silencio mientras Amancio Prada entonaba unos versos del Cántico espiritual, sin saber muy bien si habían asistido a una audición de poesía mística o a la fundación de una pequeña secta, patrocinada por los ministerios de Asuntos Exteriores y Cultura españoles. Y todavía, también recuerdo, a un veterano sindicalista gallego del barrio portuario secándose discretamente las lágrimas con una servilleta del catering. Al terminar el concierto, alguien comentó que aquello no había parecido un recital, sino una antigua ceremonia medieval celebrada en mitad de una Europa demasiado moderna, y confieso que, por una vez, me pareció una exageración completamente justa.
Y, siguiendo la misma lógica jurídica que ahora nos ilumina, empiezo a preocuparme seriamente por mi situación patrimonial. Porque, claro, aquel valioso anillo que compré en Suiza y que yo regalé a mi mujer cuando era Director de la ALCE de Lausanne… ¿qué naturaleza jurídica tenía realmente? ¿Obsequio sentimental? ¿Transferencia opaca de afectos? ¿Incremento patrimonial susceptible de declaración? Empiezo a pensar que quizá debí entregarlo a Patrimonio Nacional junto al inventario de los tapices y las cucharillas oficiales de la sede. No descarto que cualquier mañana aparezca la UDEF analizando fotografías antiguas de mi esposa para verificar si el anillo excedía los límites permitidos por el Reglamento Europeo de “Joyería Emocional”. Y peor aún es lo de los calzoncillos que ella me regaló hace años. Porque jamás declaré aquel evidente aumento de mi patrimonio textil. Durante décadas he vivido en la más absoluta irregularidad fiscal sin saberlo. Cada vez que abro el cajón de la ropa interior siento el mismo escalofrío que debía de sentir Al Capone al oír pasos en la escalera.

Bon dia,
ResponderEliminaracabo de llegir el teu article.
Traspua una fina ironia que el fa divertit, fàcil de llegir i, alhora ens fa reflexionar sobre aquest país.
Joana Company
Tu artículo es un contraste brusco para tomarse a risa una situación dramática con giros divertidos.
ResponderEliminarAbrazos
Rosa Acebal
Me acojo como ZP y pospongo mi opinión a lo que digan los tribunales. Buenas noches.
ResponderEliminarJosé Antonio Sánchez
El diplomático de Amberes "pa’lante", está claro que la jauría humana está vociferando con toda la música que proviene de los distintos medios de comunicación y , ya te digo, no hay diferencia entre izquierda o derecha, todos quieren su parte del pastel. Si bien, es verdad, que ZP, siempre nos vendió que el no nos traicionaría, personalmente estoy en otra guerra.
ResponderEliminarBuenas noches y abrazos
Santiago Fernández
El artículo es una delicia. Me ha gustado y me he reído mucho.
ResponderEliminarSaludos
Antonio Puig
Es lo que sospechamos la mayoría de los que tenemos un mínimo de pensamiento crítico. Espero que el día 2 Zapatero pueda explicarse y tenga credibilidad. Tras más de 50 años sin el dictador sus acólitos siguen ahí impunemente. Rabia,impotencia y tristeza....
ResponderEliminarSaludos cordiales
Magda Sellarés
Pronto no quedará nadie que dé una información veraz y libre de bulos.
ResponderEliminarBesos
Pili Obre
Eres muy malo y muy subversivo.
ResponderEliminarCon lo fácil que es decir que son todos ladrones y socialistas contrariados, de tener mucho y dar poco.....
Andreu Piró
La imputación de Zapatero se parece cada vez más a la del Fiscal General.
ResponderEliminarCarlos Delgado
¿La opinión pública impactada? No se yo qué impacto, del tráfico de influencias de ZP se sabía hace años, y de los negocios de sus hijas capitalizando los contactos de su padre también. Menuda vergüenza, no hay nada que me parezca más inmoral en el área de liderazgo y poder, que el tráfico de influencias y el nepotismo beneficiando a hijos, familiares y amigos. Esto es el mayor enemigo de la equidad, igualdad de oportunidades y meritocracia, en los que creo profundamente.
ResponderEliminarJaume Claur
Como siempre, excelente artículo. Soy una fans tuya.
ResponderEliminarBuenas noches.
Besos
Mª Jesús González
Buenas noches,
ResponderEliminarEres un maestro de la palabra y en cualquier momento puedes ofrecer una disertación que, además de una argumentación impecable, mantiene una ironía demoledora. El problema del país es que hay muchos impresentables y pocos Juan Antonios.
Salud
Jordi Testar
Si realmente lo que pasa en este país es sorprendente, el país de los prodigios, chanchullos políticos, judiciales o económicos que se suceden a la misma velocidad que aparecen nuevos casos de corrupción.
ResponderEliminarTranquilo que no creo que peligre tu patrimonio textil por unos bóxers más o menos.
Molt bona nit.
Manel Pulido
Lo que está claro es que todo depende del cristal con el que se mira. Yo llevo, creo, que tres meses sin ver ni un Telediario de ningún canal y cada vez estoy más convencida que vivimos porque les interesa y somos manipulables y por lo tanto, muñequitos de un guiñol...
ResponderEliminarEspero que te lo tomes con tranquilidad y filosofía y que disfrutéis mucho de vuestra mutua compañía, al final es lo único importante...
Buenas noches
Paquita Domingo
Buenas noches Tío,
ResponderEliminarMagnífica reflexión, me ha encantado. Has estado genial, este país se viene abajo.
Besos
Nacho valero
Ya leí el esperpento. No sé de dónde sacas tantas ideas, tantas imágenes y tan buena expresión.
ResponderEliminarRing, ring. Una patrulla patriótica que viene a ver todo lo ocultas por ahí zapaterilmente...
A descansar.
Un abrazo
Pepe Pascual
Como yo no tengo a ZP por un icono de la izquierda, ya te comenté el otro día algunos asuntillos turbios en mi ex agrupación de Toral y como aún sigo teniendo cierta memoria, el 15M él estaba en la Moncloa, fue el que firmó el cambio de constitución con el PP en 24 horas, para pagar antes la Deuda de Estado que ayudar a los ciudadanos y …podría seguir, pero no tengo muchas ganas, también te digo, que cuando entren los otros, la mayoría de los que van a votarlos, sufrirán en sus carnes sus políticas y yo, si sigo por aquí, me tomaré una cerveza en una terraza al lado del Léman y pensaré “que banda de pringaos”.
ResponderEliminarBuenas noches y abrazos
Santiago Fernández
Indudablemente...situación, kafkiana!!
ResponderEliminarQue vergüenza y que triste todo.
Y "EL FELIPE G"....el nombre que le pondría, sería demasiado fuerte.
Intenta descansar.
Buenas noches
Magda Díez
Vivimos en unos "momentos de locos". Da miedo pensar como va acabar esta situación tan complicada.Espero que no encuentren tus boxers.
ResponderEliminarAnna García
Muy bueno. Me he reído un poco, aunque la situación no es para bromas.
ResponderEliminarSaludos
Carmen Rengel
Hola amigo Juan Antonio. Ya me había gustado el tono sarcástico del primer texto que me mandaste, pero este segundo me ha emocionado cuando en el citas a Amancio Prada, a quien conocí en Segovia, hace al menos 45 años. Entonces yo presenté mi primera exposición en La Casa del Siglo XV. y mi querida amiga Lola, que participaba desde su inicio en la semana de marionetas nos lo presentó. Después de cenar, fuimos a su casa, y
ResponderEliminarestuvo cantando con su zanfoña hasta que nos quedamos dormidos. Al día siguiente, volviendo a Madrid, le dije a Merche: este tío es un verdadero artista. En fin,cosas que nos han pasado por ser tan mayores.
Un abrazo enorme.
Rafael Muyor
¡Caramba! Vaya artículo.
ResponderEliminarNo sé si Zapatero es culpable o no. Pero todo cuanto se publica encierra a Sánchez en todas las sospechas y le van llegando a convocar elecciones. A ver el PNV... Da pena todo.
Alfredo Gaztambide
¡Jaajaja, gracias por este artículo, Juan Antonio!
ResponderEliminarMe ha encantado de verdad, pero como hay en parte de opinión y en parte intrahistoria, divido la respuesta también en varias partes:
La irónica:
No estoy de acuerdo en absoluto…¿a quién se le ocurre comparar la actualidad con “una novela de Kafka escrita por los Hermanos Marx después de una cena regada con orujo del Bierzo”?, acaso, ¿hay “derecho a dudar” de todo aquello que parece una “congregación de monjes cartujos aislados del mundo y guiados únicamente por la luz celestial de la imparcialidad”?
También me ha encantado la referencia a Delibes, sentirse "ujier extraviado en una novela de Delibes" o desorientado como un mozo de almacén entre montañas de "piezas de seda, de raso y de terciopelo". ("Aún es de día", Miguel Delibes.)
La formal:
Qué suerte!! tener la oportunidad de conocer a uno de los artistas que más admiro, Amancio Prada, aunque solo he podido disfrutar de un concierto suyo en directo, hacia los años 80 en el Patio Herreriano de Valladolid. Nunca he olvidado la impresión que me causó tanto arte y sensibilidad.
Estrambote:
En cuestión de joyas, solo puedo opinar aquello de: tal vez oro parece, pero plata no es.
Un abrazo,
Miguel Ángel Cerviño
Está muy bien, especialmente el párrafo dedicado a Amancio Prada.
ResponderEliminarPero todavía nos quedan muchas cosas por ver.
Un abrazo.
Jaime Martínez
Qué maravilla de artículo. Mezclar a Kafka, los Hermanos Marx y la zanfoña de Amancio Prada sin perder el hilo político tiene mucho mérito. He terminado riéndome y pensando al mismo tiempo, que es lo más peligroso que puede provocar un articulista.
ResponderEliminarManuel Ordóñez
Usted escribe los artículos como si Valle-Inclán hubiese tenido una columna semanal en internet. Hay humor, mala leche elegante y una nostalgia cultural que ya casi no se encuentra.
ResponderEliminarJulián Barreiro
Lo de los bóxers como incremento patrimonial me ha hecho escupir el café. Pero detrás de la ironía hay una crítica demoledora a la doble vara de medir política y mediática.
ResponderEliminarExcelente artículo.
Saludos
Carmen Velasco
La anécdota de Amancio Prada es sencillamente preciosa. En mitad de toda la sátira política aparece de pronto una escena casi mística que eleva el texto muchísimo.
ResponderEliminarElena Miravalles
Cada vez estoy más convencido de que en España la lógica política depende del telediario del día. Usted lo explica mejor que muchos analistas con toneladas de datos.
ResponderEliminarRicardo Llamazares
Me he imaginado perfectamente al falso agregado cultural vendiendo jamones diplomáticos en Amberes. Si no ocurrió exactamente así, debería ocurrir en una novela.
ResponderEliminarFederico Ansúrez
Qué gusto leer un artículo político que no parece escrito por un robot enfadado. Tiene inteligencia, humor y un castellano riquísimo.
ResponderEliminarTeresa Villacorta
Lo más brillante del texto es cómo desmonta contradicciones sin necesidad de gritar ni insultar. La ironía fina suele ser más letal que un mitin entero.
ResponderEliminarAlberto Sanjuán
"La Patria siempre acaba entrando por los cajones más íntimos" es una de esas frases que merecen quedarse subrayadas. Artículo brillante, divertido y profundamente español.
ResponderEliminar¡Enhorabuena! y un abrazo grande
Xabier Pardo
He terminado con la sensación de haber leído un cruce entre una crónica diplomática, un esperpento y unas memorias personales. Y sorprendentemente funciona. ¡Magnífico!
ResponderEliminarMª Dolores Fanjul
Eres muy malo y muy subversivo.
ResponderEliminarCon lo fácil que es decir que son todos ladrones y socialistas contrariados, de tener mucho y dar poco....
Andreu Piró