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jueves, 26 de noviembre de 2015

Adagio de invierno: “ El Amor con Mayúsculas”



13 de Noviembre. Progresa el otoño. Se acerca el invierno. Y del Segre y el valle del Ebro, como cada año, nos llega la niebla, una densa niebla. Mi cuerpo, cuando se aproxima esa época, se cobija y envuelve en un recipiente lleno de tristeza. Salimos de casa. Nos vamos en coche enfilando la Rambla, camino de Fraga. Teruel nos espera…


Llevamos un par de horas por la carretera. Hace tiempo que, atrás, Zaragoza, dejamos. Pasamos Muel y coronando Paniza, en la bajada, el sol resplandece, brilla, centellea, y deshace la fosca tiniebla. Setenta minutos más tarde, al horizonte se asoma la ciudad Mudéjar. Al cabo de un rato entramos en ella. Un cartel anuncia y revela: Teruel “Ciudad del Amor os espera”…
A las cinco de la tarde, en la calle prevista, vemos a Paulino esperando en la acera; nos está haciendo señas. Cerca de su casa aparcamos el coche y andando calmoso viene a nuestro encuentro. Nos acogen abrazos y besos, llenos de afecto y amistad sincera.

Subimos a casa. Saludamos a Virgilio y dejamos la maleta. Partimos de nuevo, pues a las seis y media, en el Teatro Marín, se inicia el evento. Estacionamos el coche junto a la muralla. Caminamos despacio y la calle, en cuesta, comienza a cubrirse de hojas unas secas que barren la brisa del viento. Y al poner los ojos en las hojas del suelo, éstas, engalanan y colorean el azul del cielo. Cada paso que doy, cada palabra que siento, transforman mis pensamientos. Son los suspiros de unos recuerdos.
Otoño en Magog - Canadá
Al llegar a la plaza de San Juan, vuelvo a mirar al cielo, a respirar, y el aire puro me trae a la memoria todos aquellos sueños. Resúmenes que fue depositando el tiempo. Nadie los conoce, son instantes vividos que fueron alegres testigos de otros lugares, otros períodos de tiempo. Mi presente, refresca la presencia del pasado y al volver la vista atrás, siento el antes y el ahora, como en distintos sueños…Silencio. Empieza: “El Amor con Mayúsculas”. Comienza el congreso...

Abre el acto el alcalde con unas breves palabras que remarcan la historia de amor entre Isabel de Segura y Juan Martínez Marcilla que, históricamente, en el siglo XIII, sí que existieron. Aplausos.

Y luego…, sin dilación, llega la primera ponencia: “Armas de seducción masiva”. Contertulios en escena: Espido Freire y Ray Loriga. Modera Macarena Berlín. Arranca el tiempo Espido, comentando una anécdota: se conocieron en Ohio y la sedujo el gran atractivo de su oponente. Loriga contesta con otra. Tenía 14 años cuando su padre, que era pintor, le llevó por primera vez al Museo del Prado. Hasta entonces apenas había hablado con él. Pero ese día, después de explicarle las diversas salas de Velázquez, Goya y la Pintura flamenca, le dijo: Venir a ver este museo es lo segundo mejor que un hombre puede hacer en el mundo; ¿y cuál es lo primero?, preguntó él. “El amor”, le contestó su padre; pero como casi nunca sale bien, es la razón por la que siempre es mejor venir a ver lo segundo.

Intercambiaron ideas. Y nos dijeron que la seducción está en todas partes. Que la seducción se utiliza en ámbitos muy diversos: en el sexo, para la conquista, para obtener placer, y también para conseguir poder. Se dice que es la mujer la que mejor dotada está para el manejo de esta poderosa arma, y, de hecho, hay variadas mujeres en la historia, y también algún varón, que han puesto la seducción de su atractivo, tanto físico como intelectual, al servicio de sus sueños.  

Escuchándoles, interpreto, y también siento, que el amor es un proceso que nos permite, a través de la mirada del otro, conocernos un poco mejor a nosotros mismos.

Ocho y media de la tarde. Llega la segunda ponencia: “Amar en tiempos de cólera”. Comparecen: El Gran Wyoming y Santiago Segura, en diálogo con Luis Alegre.
Ninguno de los dos conocía Teruel. Abre el turno de palabra Wyoming y efectúa una propuesta: Que todos los monumentos del mundo sean como el “Torico”.
La tertulia es amena. De uno y de otro de ocurrencias llena. Entre broma y broma dice Wyoming: “La poligamia es un comportamiento natural. La monogamia  es un comportamiento social” Risas y aplausos. Replica Segura: “El amor es como el whisky, el aroma está en el aire”. Más aplausos.
Luis Alegre, con una cita de Benavente, cierra la escena: “El amor es como Don Quijote, cuando termina, muere 

Un concierto de Antonio Ferrara, en la majestuosa iglesia de San Pedro, clausura la jornada.

Regresamos al coche para volver a casa. Avanzamos con calma. Discretamente, miro a la luna a través de la ventana. Y desde el asiento del coche, contemplo la límpida noche. La misma luna, semejante noche, que hace veinteytrece años de poderosa energía dotaba a mi cuerpo y hoy, con nostalgia, veo de qué forma oscurece el silencio. El otoño se va haciendo en mí, y yo con él, pero nunca dejaré de soñarle, ni aún despierto, en este solemne adagio del invierno.

Subimos al piso. Mª Paz, Judith y Virgilio esperaban nuestra llegada para cenar juntos. Saludos, abrazos y besos, de nuevo. Una breve charla y pronto a la cama.

Los días siguientes aún más auténticos…

Silvia de Béjar, nos dijo, que el sexo es nuestro. Y tuvo dudas de que finaliza el amor, cuando se acaba el deseo  ..

Milena Busquet, en su disertación “Cuerdos de amor” , nos dio un consejo: No perdáis la cabeza por amor; pues no hay hombre o mujer que merezca nuestro sufrimiento. Si no me quieres, adiós. Si me quieres, pero yo no te quiero lo bastante, adiós. Sin trampas ni medias verdades. Ni culpa, ni pena, ni miedo...

Llum Barrera, dialogando, en su ponencia: “Ríe mi amor”, se comió a Dani Rovira. Ambos nos dejaron una pregunta flotando en el aire: ¿Tiene la palabra cabida en una sociedad que sólo mira el cuerpo…?

Domingo 15. 13h00. Clausura del evento.
David Trueba, en diálogo con Nativel Preciado, soltó algunas perlas: ¿Por qué lo llamamos sexo, cuando queremos decir amor?
Y pausadamente explicó: A menudo nos da tanto pudor hablar de amor, que hacemos como que hablamos de sexo. Las fronteras entre sexo, amor y amistad es uno de esos grandes temas que sobrevuelan sin descanso nuestros días. Y otra cosa, ¿de qué hablaríamos si alguna vez habláramos de amor? Conozcamos todo lo que no quisieron contarnos del sexo. Amemos el sexo…

Se cierra el telón. Termina el evento  La vida y el sexo son mucho más divertidos…, nos dijo una voz, en off, femenina: “Contigo Dentro”.

Fin del Congreso.

Volvemos a Lleida, 15 de de Febrero. El otoño se va haciendo en mí, y yo con él, pero nunca dejaré de soñarle, ni aún despierto, en este solemne adagio del invierno…

Décima sobre el Amor

“El problema del amor
 si se está joven y fuerte,
 pero no se tiene suerte,
irrita como un picor
 o cual insano escozor.
Es lo mismo que un hambriento
 al que le falte el sustento;
 pero después de comer
 nadie le haría creer
 que el hambre es un sentimiento.”



martes, 3 de noviembre de 2015

Relato de unas tristezas: El Sr. Miguel y el Liceo Escolar de Lleida


Lunes por la mañana. Salgo de casa. Voy andando hasta la Rambla de Ferran. Llego al kiosco. No está el Sr. Miguel. Pregunto por él, Dolors, su mujer, me dice: ha muerto. Era un hombre bueno. Me despido. Despacio y triste me alejo y a mi memoria llegan, al galope, los recuerdos.

Son las cinco de la tarde. A esa taurina hora, acompañado de Rosa, salgo otra vez de casa para ir a un homenaje. El que cada año, La Paería ofrece a los antiguos alumnos de aquel recordado Liceo Escolar de Lleida que, amargamente, se hizo célebre a causa de un bombardeo.
Aparece la lluvia, intermitente al principio, enseguida un aguacero. Me mojo. Me cabreo. Abro el paraguas. Las calles son ríos de agua. Inspiro. Caminamos de prisa, en silencio.
Ex-Alumnos del Liceo Escolar - Homenaje 2015

Llegamos. Concejalía de Cultura. Subimos al primer piso. En la sala Alfred Perenya, abre el acto el Alcalde. Rememora Ángel Ros, con unas sentidas palabras, lo que el Liceo encarnaba en la Lleida de aquel tiempo y efectúa una semblanza del luctuoso suceso. En primera fila hay sentados ex-alumnos que aún quedan del admirado centro. Son antiguos compañeros de mi suegro. Memoria viva de aquellos trágicos momentos. Dos de ellos, junto con el Alcalde y mi suegro, en una placa instalada en el mismo monumento de la calle de Bondel, han inmortalizado un texto en el que, con hondo sentido, expresan aquel infausto recuerdo. Y… tan amargo hecho.


Antes de finalizar el acto, unos alumnos, de la escuela San José de Calasanz y del colegio el Carmen, ganadores del XVIII premio Liceo Escolar de plástica, han leído unos poemas por la paz y el entendimiento.
Después, una alumna, del Conservatorio Municipal de LLeida, tañe “El cant dels ocells”. Aplausos. Reparto de rosas. Fin del acto. Silencio…

Salimos del edificio. Son las siete de la tarde. Con tranquilidad, sosiego y sorteando abundantes charcos, hasta el Nadal Meroles, nos allegamos andando. Subimos. Habitación 508, Josep, mi suegro, sentado en una silla de ruedas, con indisimulada impaciencia, esperaba nuestra visita. Mira a su hija a los ojos. Y Rosa, le cuenta a su padre, con infinita paciencia, todos los pormenores, pinceladas, fragmentos y hasta los mínimos detalles del feliz acontecimiento.

Volvemos a casa. Y veo, en la vereda izquierda del Segre, entre los álamos de los Campos Elíseos, salir la luna horadando el firmamento y casi en secreto, y en un murmureo bisbiseo, declara sus sentimientos: ¡Venturoso seas, Liceo, morada de instrucción y entendimiento!...




lunes, 5 de octubre de 2015

Regreso al Otoño



Reabro el kiosco. Hace unos días que se me escapó el verano y me recibió un otoño que me trae los recuerdos de un pasado no tan lejano.
Después del letargo estival en la playa de Cambrils, plagado de unos ritos que han sido soportados gracias a algunas lecturas selectivas, regreso al ritmo de Lleida ansioso de encontrar algunas inesperadas propuestas que me hagan olvidar, con prontitud, el sol del estío y las largas zambullidas en el cálido  mar Mediterráneo.

Vuelve la “tardor” y, con ella, los sugestivos colores de la naturaleza y los postreros días de rebajas. Desde el balcón de casa, contemplo la alameda del “Parc dels Camps Elisis” en la que empiezan a hacerse notar algunas hojas recién teñidas de cobre. Es el arranque del paso de una estación a otra que rizará el rizo de la variedad cromática.

Regresa el otoño. Me asomo a él. Comienzo otra andadura e ingreso en otra estación del año en la que otras serán las pautas que regularán mi sendero. Un nuevo ciclo me llama a participar del juego. Mi ser es el mismo, mi cuerpo no tanto. Mis pasos más lentos. Mis esfuerzos más arduos. Mis sentidos más atentos, mis urgencias demorando el tiempo...

Y……., también, reabro el kiosco en espera de que los chamanes políticos nos den y aporten soluciones al pueblo; aunque no espero milagros; pues sabido es que la filosofía de fondo es análoga en todos ellos y el fin se confunde con el miedo…

Pasó la esquizofrenia política del 27S, y cerró su puerta septiembre. Comenzó octubre su andadura. Y en estos primeros días, cada atardecer, desde mi privilegiada atalaya, a pocos metros de distancia, he visto absorto el hip hop de las golondrinas. Danzaban, con un sinfín de movimientos, como marionetas de juegos ambulantes, reflejando sus formas en la dorada cúpula del cielo. Y también he visto, un día de estos, junto a la pasarela que cruza al Segre, la refinada forma con la que una corneja desmembraba una paloma gris que, tendida en el suelo, remedaba sin pretenderlo a cualquier ritual sacrificio de la historia.

Y del mismo modo, en estos días, contemplo las algas que aporta el Segre…¿Qué traerán esas singulares plantas acuáticas.?  Dibujan extrañas siluetas al observarlas sumergidas en las ondas de los rápidos que se forman junto a la pasarela del río. Nunca acaban de reposar. Siempre están en movimiento. Es como si alguien, desde la otra orilla, me las hubiese mandado reclamando una apremiante respuesta. Algas..., caprichosas algas, vestidas con múltiples colores. Suaves al tacto, melosas y envolventes, como un amoroso sueño. Absorben los aromas de las aguas y me los trae hasta mí que estoy anclado en la pereza de este balcón, varado en la penumbra del recién comenzado otoño.

Y ahora, hace un instante, en mi puesto vigía, como cada ocaso, unas brisas inquietas juegan con mis palabras. Brisas templadas, crepusculares. Brisas que rezuman momentos, que divagan, que sueñan. Brisas de hoy y de siempre, las que trajeron el fin de la fiesta mayor lleidatana. Brisas que, como cada año, engalanaron la ribera de Cappont modificando su habitual fisonomía, liberando sentimientos, atormentando el nocturno cielo con una atronadora explosión de fuegos artificiales llenos de luces de colores… Fin de fiesta. San Miguel ha terminado.

Se me hizo tarde. Al día ya no le queda tiempo. Ya no le cabe más. Me hace daño. Y es que no sé qué puedo hacer con tanto tiempo nocturno que no me cabe en el alma. Sencillamente, hoy no te he visto. No te he oído. Solamente he desgranado las horas de tu destiempo. Me he tenido que conformar con eso, con lo que he descubierto y el rosario de mis recuerdos…

El tiempo produce una gran desazón cuando uno llega a determinada edad. Hoy cumplo años. Quizá sea por eso…