Hacía frío el pasado sábado, día 12, camino del teatro de La Llotja. En el hall de entrada muy escaso público. Eran las 20:00 horas cuando por los altavoces avisaron del comienzo de la función Juana. Entramos protegidos con nuestras mascarillas, tomamos asiento y se descorrió el telón. En escena una gran dama del teatro, Aitana Sánchez-Gijón que, acompañada, en esta ocasión, por la compañía de danza “Losdedae”, se nos presenta para interpretar a las valientes “Juanas” de la historia.
Durante una hora y media, en Juana, combinando teatro y danza y a
través del personaje, asistimos a una historia que simboliza la lucha de muchas
mujeres enlazadas por un mismo nombre. Unas mujeres, fuertes y revolucionarias,
que se enfrentaron a un destino hostil y que se interpelan persistentemente si
existe una fatal predestinación femenina en la Tierra. La representación no se
realiza de forma cronológica, sino que va surgiendo a través de las voces de
Juana de Arco, de Juana la Loca, de la Papisa Juana, de Sor Juana Inés de la
Cruz y de alguna más contemporánea del pasado siglo, como fue la dirigente
sindicalista, feminista y escritora Juana Doña Jiménez. Son nombres de unas
mujeres que permanecen como referentes en nuestra memoria colectiva y que, a
través de ellas, el elenco artístico transita por los momentos trascendentales
de sus vidas y las de otras muchas que se alzaron contra su destino y las
cadenas de su tiempo. Un espectáculo que va examinando a través de los siglos,
las diversas etapas del mundo y la naturaleza indómita, intensa y profunda de
la mujer, poniendo en valor a todas aquellas que lucharon por defender sus
deseos de realización. 
La Mañana 31.12.2020
La función, no deja de lado nada y nada omite; ni siquiera la brutalidad ejercida sobre las mujeres por parte de los hombres. Así se comprende la aparición de la manada de lobos, con grandes abrigos de pelo, alrededor de “Juana”. Son unos hombres que intimidan y reprimen; pero, a la vez, también nos muestra que hay a otros hombres que acompañan y que han estado y están al lado de las mujeres.
Aitana Sánchez-Gijón interpreta magistralmente todo ese universo femenino fusionando la danza y el teatro y se convierte, a través del personaje, en la mujer que contiene a todas esas “Juanas”. Unas mujeres que han legado y transmitido a nuestra civilización los recuerdos de sus historias. Unas imágenes de empoderamiento femenino que habitan como referentes en la memoria colectiva.
Del resto de los sobresalientes intérpretes de la compañía de danza “Losdedae”, es necesario destacar, por su dificultad, si son actores que bailan, bailarines que actúan o, muy probablemente, son ambas disciplinas mezcladas. En todo caso, se sitúan en un lenguaje fronterizo entre la danza y el teatro que conviven en una magnífica coreografía.
Asimismo, sobre el texto, es digno de mención el hecho de la vertebración de las palabras que van acompañando las danzas, siempre al servicio del cuerpo de baile. E igualmente cabe destacar la dirección artística que proporciona una excelente y perfecta visión escénica y estética.
Los espectadores aplaudimos largamente la obra al finalizar su representación. Y es que la potencia interpretativa de Aitana Sánchez-Gijón y de la compañía de danza “Losdedae”, nos tocó la carne y nos despertó el alma. Lástima que fuésemos tan escaso público a verla.
