Las ideas que siempre son muy complicadas de transmitir, son difíciles que puedan llegar al público de manera sencilla. Y para ello, para conseguirlo, no hay mejor forma que intentar seducir al lector cuando se divulgan, tanto a nivel oral como por escrito. En este sentido, la filosofía que es una doctrina que usa un conjunto de razonamientos lógicos y metódicos sobre conceptos abstractos, es una aliada poderosa para alcanzar el objetivo. Pero hay un inconveniente en este terreno de poder llegar a la gente, ya que filósofos como Platón, Aristóteles y otros son escasamente asequibles y comprensibles para la mayoría de los ciudadanos. Sin embargo es necesario poder y saber utilizar dicha disciplina, pues es a través de ella como podemos construir nuestra correspondiente personalidad a lo largo de la vida. Sobre todo en esta época que nos toca vivir en la que se han acelerado muchas cosas en poco espacio de tiempo y esta circunstancia está generando cierta perplejidad, incertidumbre y desconfianza en la sociedad y en los individuos que la componemos. Y es que hasta hace unos años, los referentes que en mayor o menor medida todos teníamos, se han ido perdiendo y los ritos, importantes aliados, están desapareciendo.
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| La Mañana 14.12.2022 |
En este contexto, antes había una pedagogía del placer. Por ejemplo, en un determinado día era frecuente que la familia realizara una establecida costumbre, como puede ser comer fuera de casa para festejar un cumpleaños. De esta manera, el deseo, actuaba para fortalecer una satisfacción y sentimiento que ya se habían experimentado en años anteriores. Había, alrededor del hecho, toda una pedagogía muy atractiva que generaba el que se disfrutara de la alegría y voluntad de salir de casa a comer. Pero ahora, se ha dado la vuelta y ya no se jerarquiza el placer por encima del deseo, sino que es el deseo el que se prioriza ante el placer y, al mismo tiempo, nos dicen continuamente que desear es maravilloso y que es imprescindible activarlo; ya que el deseo es proactivo e implica iniciativa y capacidad de liderazgo. Y, con este comportamiento lo que ocurre es que ansiando tanto, la capacidad de disfrutar de la vida y repetir un placer que ya conocemos, pasa a un segundo plano, perdiendo así esa citada pedagogía que teníamos marcada como un ritual en la familia y que nos proporcionaba una cierta identidad. Además, ahora, cuando nos venden ese discurso tan goloso del auto emprendimiento y del empoderamiento, nos están diciendo implícitamente que es un placer el hecho de desear. Sobre todo cuando, a partir de la activación del citado deseo, lo enfocan al mismo tiempo al plano laboral. Es decir, lo que nos indican es que el éxito y desarrollo de la felicidad va a pasar en exclusiva por ahí. Con lo cual, se pierde la capacidad de entender la vida como un macrocosmos donde hay más cosas que el mundo profesional.
Y otro tanto ocurre con la bulimia emocional, esa especie de ansia por consumir experiencias; las máximas posibles, para vomitarlas rápidamente en las redes sociales y pasar a la siguiente. Una voracidad emocional que lo que hace en el individuo es irle quebrantando poco a poco su manera de ser, al generar en él una sensación de vacío interior e insatisfacción personal. Lo que provoca que no vuelva a experiencias anteriores, aunque hayan sido placenteras y le hayan gustado, consiguiendo así que se le vaya anulando el sentido común que posee, si es que todavía conserva intacta alguna pequeña parcela del mismo. En este aspecto, genera el absurdo de que a pesar de que haya tenido una experiencia maravillosa, no debe repetirla para poder así experimentar otra nueva, invalidando y eliminando, de hecho, la posibilidad de asentar una conducta y/o norma que ha sido agradable y provechosa. Y, por otra parte, se le engaña diciéndole que si repite la experiencia, lo que hace es perder oportunidades de conocer otras. Con lo cual estigmatiza la repetición, se entra, de esta manera, en esa citada gula emocional que les lleva a querer continuamente algo nuevo, lo que se conoce con el término de “neofilia”. Es decir, individuos con un tipo de personalidad caracterizada por una fuerte afinidad hacia la novedad. En resumen, la novedad se convierte en una especie de obsesión en torno a que lo insólito es bueno. Y pienso que no siempre es así; pues, la vida, invariablemente tiene sus momentos y el acontecimiento innovador o diferente siempre llega. Solamente tenemos que esperar que en la nublada vigilia de un ansiado mañana, salga el sol. Y es que a veces la vida no se entiende y hay que salir a buscarla; sobre todo, cuando vivir requiere pensar.
Finalizo regresando a la filosofía, pues entiendo que sería beneficioso y positivo para todos que el aforismo griego inscrito en el pronaos del templo de Apolo en Delfos “Conócete a ti mismo”, nos recordara siempre la importancia de mirar hacia dentro antes de tomar cualquier decisión, fuera el punto de partida para comprender el mundo y se convirtiera en una necesaria norma de vida. Y es que conocerse a uno mismo ha sido y es el desafío más grande y trascendente del ser humano. No es sencillo.

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