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viernes, 29 de mayo de 2026

El gran teatro de la regeneración política

 

Hay algo profundamente conmovedor en contemplar al Partido Popular subir hoy al púlpito de la regeneración democrática con expresión severa de párroco escandalizado porque alguien ha robado el cepillo de la iglesia… mientras todavía asoman por debajo de la sotana los restos de décadas de escándalos. España asiste así a una de las representaciones políticas más extraordinarias de su democracia: el partido más golpeado por casos de corrupción erigiéndose en auditor moral del país. Es como contratar a un tiburón para vigilar un vivero de sardinas.

 

Porque sí, efectivamente, el PSOE acumula hoy titulares nauseabundos, sospechas, comisiones y un aroma cada vez más intenso de fontanería política. Nadie con un mínimo de honestidad intelectual puede negar que la podredumbre vuelve a filtrarse, en esta ocasión, por las cañerías del poder socialista. Pero lo verdaderamente fascinante es contemplar al PP reaccionando con la indignación de una institutriz victoriana, como si sus propias décadas de corrupción hubiesen sido apenas una travesura juvenil o una confusión contable provocada por el calor. Y ahí aparece Alberto Núñez Feijóo avanzando hacia La Moncloa con solemnidad de cruzado dispuesto a liberar Jerusalén de los infieles de la corrupción socialista. Qué tranquilidad transmite saber que detrás de él se alza esa organización inmaculada que jamás tuvo nada que ver con sobresueldos, mordidas, adjudicaciones amañadas o tesoreros con cuentas en Suiza. El PP parece haberse transformado, milagrosamente, en una congregación de monjes cartujos especializados en ética pública.

 

La Mañana 31.05.2026

Conviene, sin embargo, refrescar la memoria de este país tan propenso a la amnesia selectiva. Ahí están Gürtel, Púnica, Lezo, Taula, Brugal, Palma Arena, Kitchen, Bárcenas, Caja B y tantos otros casos que terminaron convirtiendo el mapa judicial del Partido Popular en una especie de catálogo permanente de corrupción institucional. De todos ellos, Gürtel fue probablemente la gran catedral barroca del soborno: adjudicaciones públicas convertidas en mercadillo privado y una maquinaria tan obscenamente engrasada que el propio Partido Popular acabó condenado como partícipe a título lucrativo. Una expresión jurídica elegantísima para decir que el partido se benefició económicamente de la fiesta.

 

Después apareció Luis Bárcenas, aquel tesorero de aspecto funerario que custodiaba los célebres papeles manuscritos con sobresueldos y anotaciones misteriosas. Entre ellas, el legendario “M. Rajoy”, criatura mitológica de nuestra política reciente. ¿Quién era exactamente aquel “M. Rajoy”? ¿Un monje trapense? ¿Un vendedor de percebes? ¿Una presencia ectoplasmática que flotaba por Génova repartiendo sobres entre las sombras? Mariano Rajoy siempre pareció poseer una extraordinaria capacidad para la evaporación burocrática: un hombre tan gaseoso que uno tenía la impresión de que podía desintegrarse en partículas administrativas al abrir demasiado rápido una ventana del Congreso. Y llegaron también los discos duros destruidos a martillazos en la sede nacional del partido. Aquella escena memorable donde hombres trajeados golpeaban ordenadores con el fervor de inquisidores medievales intentando expulsar demonios digitales. Faltaban únicamente las antorchas y un monje gritando en latín.

 

Y, por si todo ello resultara insuficiente, apareció la Operación Kitchen: las cloacas del Estado puestas presuntamente al servicio de la supervivencia política, hoy sentadas en el banquillo. Espiar a Bárcenas para recuperar documentación comprometedora fue una idea tan grotesca que incluso los guionistas de Netflix la habrían considerado excesiva. Y, sin embargo, pese a semejante historial, el PP comparece hoy ante los españoles revestido de pureza moral, señalando al PSOE con el dedo tembloroso de indignación patriótica. Uno escucha ciertos discursos sobre regeneración democrática y tiene la sensación de asistir a una conferencia sobre veganismo impartida por Hannibal Lecter.

 

Naturalmente, la corrupción no pertenece en exclusiva a ningún partido. España ha visto desfilar escándalos de distintos colores políticos. Pero existe una diferencia entre una mancha aislada y una estructura repetida durante décadas. Ahí las hemerotecas, las sentencias y los autos judiciales resultan bastante menos ideológicos que muchos tertulianos. Y quizá esa sea la tragedia de fondo. El PSOE tiene motivos sobrados para sentir vergüenza. Quienes llegaron prometiendo regeneración y ejemplaridad terminan hoy atrapados en mecanismos demasiado parecidos a aquellos que aseguraban combatir. Como si toda la historia reciente de España no hubiese servido absolutamente de nada. No obstante, resulta difícil no apreciar cierta comicidad involuntaria en el hecho de que el PP pretenda desalojar a Sánchez de La Moncloa como si fueran los Caballeros Blancos de la Honestidad, cuando en realidad avanzan sobre décadas de sumarios, financiaciones irregulares y corrupción sistémica.

 

Y así seguimos: atrapados entre unos que parecen no haber aprendido demasiado y otros que, sencillamente, impartieron el curso avanzado.

 

 

 

 

 

 

23 comentarios:

  1. ¡Genial!. Me ha encantado. Debería ser publicado en todos los periódicos.

    Saludos cordiales

    Antonio Puig

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  2. Este artículo me parece extraordinario. Y, lo siento, como si al leerlo lo estuviera explicando yo en una conferencia, porque siento lo mismo.
    Son vomitivos Feijó y atláteres. Se les tendría que caer la cara de vergüenza, en lugar de erigirse salvadores de la democracia y del pueblo español junto a su jefe supremo el impresentable Aznar.
    El PSOE, cal que se ponga las pilas ya, para seguir haciendo limpieza, que estamos hasta las narices.
    Un abrazo
    Magda Díez

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  3. Como siempre, tus imágenes, tus pensamientos, tus expresiones, todo "rico, rico y con fundamento" .
    Ahí está, don J.Fernandez Díaz, escuchando a su ángel custodio. Marcelo, indicándole cómo aparcar sus mentiras.
    Buenas noches.
    Un abrazo
    Pepe Pascual

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  4. Buenas noches Juan Antonio.
    Como siempre te he dicho soy apolítica, y me hace mucha gracia de depende de quien cuenta el cuento, se dedica a poner un tupido velo en las tropelias de su partido para que no le caiga la cara de vergüenza y después se dedica a enumerar todo lo que ha hecho el partido contrario para decir y tu más. La época de guarde ria la dejamos atrás hace ya muchos años.....
    Yo siento vergüenza de toda esa gentuza que promete honradez y que ellos lo harán mejor, y son tan chorizos, mentirosos y corruptos si pueden mejor y mas que los anteriores.
    Continuo diciendo que no quiero saber nada de política, atentan a mi dignidad.

    Un abrazo
    Anna Extremera

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  5. Estupendo!! No se puede decir más ni mejor.
    Abrazos
    Rosa Acebal

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  6. Excelente artículo y el titulo le viene como un anillo al dedo, está lleno de muchos momentos de humor, que consigues que un tema tan serio, lo podamos leer sin enojarnos demasiado. Dicho esto y compartiendo totalmente el cinismo del PP, que llegó a extremos increíbles ayer con la declaración ayer del ministro Fernández Díez negando que el conociese nada de la Kictchen y el sublime jeta ,publica un artículo en La Razón contra la corrupción. Está claro que la mayoría silenciosa de la sociedad comparte totalmente el contenido del artículo, no podemos olvidar, que el PSOE tiene mucho que ver con el clima barriobajero que se ha convertido la política española, un partido de izquierdas no se puede permitir el tener en sus filas a Ábalos, Cerdán, Leire y mirar para otro lado, he dejado fuera de momento a ZP; aunque tú ya sabes lo que pienso de él, pero aún así, voy a respetar la presunción de inocencia, corren tiempos convulsos para la gente de bien, tendré que volverme un hjp.
    Abrazos
    Santiago Fernández

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  7. Claro, Juan Antonio,
    Porque si en el teatrillo uno de los títeres quita a otro para ponerse él utilizando la cachiporra sin haberse regenerado antes acabará igualmente su puesta en escena ante el juez mientras el resto de títeres entonarán aquellos versos del cantar del bachiller Trapaza:
    La dulzura de tu canto,
    las cuerdas de tu instrumento
    hechizos son de las almas,
    prisiones son de los cuerpos.

    Un abrazo,
    Miguel Ángel Cerviño

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  8. Me parece de nuevo un buen trabajo Juan Antonio, sobre la situación actual de nuestro país. Buena lectura.

    Saludos
    Miguel Soto

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  9. Excelente artículo: "......es como contratar a un tiburón para vigilar un vivero de sardinas ". Esta frase lo dice todo. Una perfecta definición del PP.

    Saludos
    Josep Porta

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  10. Muy bien, felicidades. Para mi es un gran artículo, porque aportas información más que suficiente de la corrupción histórica y permanente del PP. Tu texto no es nada retórico, y lo hubiera podido ser, sino todo lo contrario, verificas lo que dices, una vez más, enhorabuena.

    Un abrazo
    Ramón Morell

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  11. Buenos días Tío, después de unos días en la isla de Tenerife representando al Cabildo de GC en un Torneo anual de Organismos oficiales y que lleva 39 Ediciones, vuelvo a la rutina laboral más cansado que un perro… pero es lo que toca ya me llegara la jubilación como a otros jajjaja en fin… paciencia.
    Gran artículo tío, siempre habla quien quiere que le diga desde luego el PP no eta para dar clases de nada y menos de ética y moral que vergüenza….

    Besos
    Nacho Valero

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  12. No es de los artículos que más me han gustado. Hablas de una mancha aislada, pero no es eso lo que parece. Tampoco creo que lo que haya hecho otro antes inhabilite sus denuncias. Y citas a Feijoo, pero él está limpio por ahora. No parece que, en el caso del PP, la corrupción sea como el pecado original, que lo arrastramos para siempre. Y, por último, lo que no puede ser es que desalojes a alguien del poder por las razones que se te van a poder aplicar a ti más adelante.
    Por lo demás, bien escrito.
    Un abrazo.
    Jaime Martínez

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  13. Hola Juan Antonio, si hay una cuestión que me produce una cierta desazón y mucho hastío, es la política del estado español, porque realmente lo menos que se percibe es esto “política de estado”, hecha con ambición y en aras al servicio público, para solucionar los ingentes problemas que como sociedad tenemos planteados. Parece ser que la corrupción, el nepotismo y el amiguismo son inherentes al poder, cualquier análisis histórico de nuestro país así lo constata.
    Y sin duda nuestra joven democracia está plagada de casos, siempre magnificados por la prensa, e instrumentalizados por la justicia, que lo único que consiguen es una desafección cada vez mayor hacia la política y los partidos, porque si bien es cierto que los campeones de la corrupción y el pelotazo son quienes hoy se rasgan las vestiduras, por interés partidista y por una caduca visión patrimonial del Estado, como son el PP y sus afines más derechistas de Vox , ante una sucesión de escándalos apabullantes, que instrumentalizan muy bien, sobre los casos aparentes y reales que salpican al actual ejecutivo, con el único fin de acosar y derribar al gobierno- Cuando su rastro de corrupción y juego sucio aún subsiste y persigue a sus cuadros dirigentes anteriores y actuales.
    Pero no debe olvidarse que tampoco el PSOE parece haber enmendado sus errores anteriores de la época felipista, y ahora están surgiendo múltiples casos que a priori suscitan sospechas de actuaciones ilícitas, evidentemente pendientes de la veracidad y profundidad de las causas denunciadas, porque sin duda existe una campaña instigada por ciertas instancias nada neutrales, cuando se supone que el partido socialista debería actuar impecablemente, por estar en el ojo del huracán, para poder desterrar cualquier sombra de sospecha, si aspiran a gobernar para cohesionar y regenerar el país, ante los tremendos desafíos con los que se enfrenta.
    Un cordal saludo
    Jordi Testar

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  14. Javier Moreno Sánchez
    Magnífico artículo. Lo mejor es que no cae en el sectarismo fácil de defender a unos para atacar a otros. La corrupción es corrupción venga de donde venga, pero resulta imposible no percibir la enorme contradicción de quienes pretenden dar lecciones de ejemplaridad cuando arrastran semejante historial. Muy bien escrito y con una ironía brillante.

    Javier Moreno

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  15. He disfrutado especialmente de las referencias a Bárcenas y a la destrucción de los discos duros. Parece increíble que algunos episodios tan graves hayan quedado prácticamente diluidos en la memoria colectiva. Este artículo sirve precisamente para recordar que las hemerotecas existen y que conviene consultarlas antes de repartir carnés de honestidad.
    Saludos
    Antonio Delgado

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  16. Excelente reflexión. Lo preocupante no es solo la corrupción de unos u otros, sino la facilidad con la que los ciudadanos acabamos aceptando que los mismos protagonistas se presenten después como salvadores. La política española tiene algo de teatro absurdo y tu artículo lo retrata perfectamente.

    Carlos Giménez

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  17. Me he reído con la comparación del tiburón vigilando un vivero de sardinas. Más allá del humor, el texto acierta en algo fundamental: la regeneración democrática no puede venir de quienes aún no han hecho una verdadera autocrítica de sus propios errores.

    Mª Ángeles Serrano

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  18. Artículo valiente y necesario. Vivimos en una época en la que muchos votantes parecen tener memoria selectiva. Cuando la corrupción afecta a los míos se minimiza; cuando afecta a los otros se convierte en una tragedia nacional. Esa doble vara de medir es parte del problema.

    Fernando Ortega

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  19. La descripción de Rajoy como una figura capaz de evaporarse burocráticamente me ha parecido genial. Bromas aparte, el artículo pone el dedo en la llaga: la falta de credibilidad de una clase política que lleva décadas prometiendo limpieza mientras acumula escándalos.

    Un abrazo
    Ricardo Núñez

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  20. Coincido plenamente. El PSOE tiene que responder por los casos que le afectan actualmente, pero eso no convierte automáticamente al PP en una referencia ética. La regeneración exige algo más que alternancia en el poder; exige comportamientos diferentes.

    José Luis Varela

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  21. Muy bien argumentado y documentado. Lo que más me llama la atención es que, después de tantos casos conocidos, todavía haya partidos que crean que basta con señalar al adversario para que desaparezca su propio pasado. Ojalá los ciudadanos fuéramos más exigentes con todos.

    Manuela Carrasco

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  22. La ironía del artículo funciona porque está sustentada en hechos conocidos y contrastados. A veces parece que el debate político español consiste en decidir quién ha robado menos en lugar de exigir integridad real. Triste, pero bastante acertado.

    Pedro Ramírez

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  23. Un texto brillante de principio a fin. La última frase resume perfectamente la situación: unos no han aprendido demasiado y otros impartieron el curso avanzado. Una conclusión demoledora que refleja el desencanto de muchos ciudadanos con la política actual.

    Alberto Fernández

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Gracias por tus comentarios.