Dentro de unos días,
presumiblemente, como es habitual cada mes de enero y siguiendo la tradición de
años anteriores, los 8.705.707 jubilados/as que perciben una pensión
contributiva, los 545.960 de las no contributivas y los 633.415 pensionistas de
clases pasivas (funcionarios públicos jubilados), recibiremos una carta de la
ministra de Empleo y Seguridad Social, los dos primeros colectivos citados, y
del Ministerio de Hacienda y Función Púbica, el tercero, en la cual, haciendo
gala de la más descarada desvergüenza, nos expondrá que, El Gobierno, haciendo
un perseverante esfuerzo en su inquebrantable objetivo de proteger y consolidar
el Sistema Público de Pensiones, va a incrementarnos las mismas en un generoso
0,25 %. Es decir, más o menos, unos 2 euros de aumento/promedio, al mes.
Ante semejante medida económica,
¿acaso debemos sentirnos enojados, contrariados, irritados, soliviantados, u
ofendidos? Decididamente, no. No cabe reprocharle nada a este Gobierno de Rajoy
y del PP; pues cumple escrupulosamente sus promesas. Nos dijo a los jubilados
que nos subirían cada año las pensiones y ahí está, como un clavo. En cuanto
recibamos la retribución correspondiente al primer mes de este año 2018, la
veremos acrecentada en ese colosal 0’25%. La verdad es que le debemos estar muy
agradecidos al Gobierno y, en particular, a la ministra María Fátima Báñez
García y al Ministro Cristóbal Montoro Romero, respectivamente, por su
considerada carta, en la cual, además de notificarnos la espectacular subida,
nos manifestará su aprecio y comprensión por estos complejos y dificultosos
años de crisis, en los que los pensionistas hemos contribuido con nuestro
granito de arena a sostener este país, y lo que es más significativo y
trascendente, nos expondrán que, gracias a ello, nos aumentan la retribución.
No se puede usted ni imaginar, Sra. Ministra/ Sr. Ministro, la satisfacción y
regocijo que nos van a proporcionar a todos los jubilados. Obtener semejante
gratificación todos los años nos reconforta y fortalece mucho, y anhelamos que
la Virgen del Rocío continúe iluminándola, Sra. Ministra, para que, en su labor
de optimizar su departamento, prosiga siendo tan atinada. Y lo mismo deseo para
usted, Sr. Ministro, en sus visitas y oraciones a la parroquia San José María
Escrivá de Balaguer de Aravaca o a la de San Miguel Arcángel, de Guadarrama.
Así, pues, en este contexto, no
cabe que nos extrañemos con la citada disposición y calculada cantidad
económica establecida. Pues, ya nos lo había manifestado el Sr. Presidente del
Gobierno español en el Congreso de los Diputados, durante la moción de censura
que le presentó Unidos Podemos la semana del 16 de junio de 2017. Aquel día, el
Sr. Rajoy lo dejó bien claro: "Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor
para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político"
Al parecer, según todo indica, la
dignidad de la vida humana de los jubilados, no era advertida ni estaba
pronosticada en los objetivos, programas y previsiones del Gobierno; ni tampoco
en la demanda de soluciones logísticas de los mercados, ni de la globalización…
En consecuencia, y con el debido
respeto, tomo la iniciativa de proponer a todas las personas, víctimas de este
atropello que, como mínima acción de protesta, DEVUELVAN LA CARTA AL REMITENTE y que nuestros envíos, aparte de
llenar los buzones y los despachos sean como un símbolo de nuestro reproche
físico a tanta impostura, desfachatez y cinismo. Y, para ello, lo único que hay
que hacer es, simplemente, escribir en el sobre, sin abrirlo, "Devolver al
remitente" y echar la carta en el buzón correspondiente de correos.
Quizá tenía razón Enrique Jardiel
Poncela cuando dijo: “El que no se atreve a ser inteligente, se hace político”.