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jueves, 8 de marzo de 2018

Mujer



Mujer, Dona, Mulher, Emakume, Femme, Frau, Woman, Grua,, Žena,  Kvinde, Ženska, Naine, Nainen, Fenyw, Muller, Yυναίκα, Vrouw, Nő, Woman, Bean, Kona, Donna, Sieviete, Moteris, Mara, Kvinne, Kobieta, Femeie, Qadın, Ayol, Dànbà, Kadın, Mkazi, Mace, Nwaanyị, Mosali, Naag, Mwanamke, Obirin, Owesifazane, Babaye, Babae, Wanita, Wanita, Vehivavy, Wahine, Nigulha, Ndixu, À’go, Uárhi, Mulier, Fanm, Virino, Boireannach, Merch, Pojniam, Jinê, Vehivavy, Fafine, Mukadzi, Awewe, Umfazi, Owesifazane.

Estas extrañas palabras son las distintas formas que eligen algunos de los pueblos de  este planeta para decir tu nombre, Mujer. Un nombre nada común, o tan común, que lo libran  las mismas entrañas de la tierra.

Con el deseo de que estemos ya en el inicio de esa ansiada época de igualdad de género, guardaré en mis ojos tu sonrisa de hoy  y escucharé con esperanza tu  protesta.

Un beso para ti, mujer, eterna compañera.


martes, 6 de marzo de 2018

La vida misma



En un mundo tan singular como éste en el que estamos. Un mundo al que otorgamos más valor a la forma que al fondo de las palabras y los hechos; quizá, porque recalar mucho tiempo en el espíritu tiene el riesgo de poder quedarnos dentro. Un mundo construido, a veces, con hilos como muros y, en otras ocasiones, con hilos de seda que van abriéndose al exterior en variadas facetas hasta conseguir llegar a escasos fondos y demasiadas formas concretas. Un mundo que es un espejo repleto de ecos de un mismo afán, a veces con luz, a veces con sombras y en el que casi siempre andamos a tientas, para finalizar hallando nuestro universo a través del espacio infinito de nuestra propia naturaleza.

Publicado en el diario Segre el 06.03.2018
La vida, nuestra vida, es como una página de ese mundo construido como un ensayo o una novela tan conocida y tan nuestra como la propia casa. Y, de vez en cuando, tan desconocida y hermética como el momento en el que empieza una tormenta. La vida es esa narración que cuando éramos jóvenes escribíamos deprisa y ahora la vamos trazando despacio. Esa existencia que se adorna entre blancos y negros, se rellena de grises y que cada uno autoconstruye como quiere entre la verdad y el invento. Tenemos en ella, como en las casas, ventanas por las que dejamos penetrar concretas y pensadas claridades, rincones oscuros, espacios con polvo y hasta algún rincón en el que habitan fantasmas de los que nunca nos desprendemos. Y, al final, pese a todas las establecidas barreras, terminamos por habitar una realidad que se nos impone, arropada por otra que intentamos porque nos gusta más y que está, perennemente, ubicada en nuestros sueños.

Una realidad que establece y distribuye los hechos que nos ocurren en nuestra casa. Esa casa que, sin piedad, tantas veces nos encierra. Y que, a días, disimulamos y nos tomamos un analgésico. Y en otros, musitamos gritos. Y a veces, la luz que penetra nos asombra. Y…, mientras tanto, la vida sigue y nos seguimos llamando con el mismo nombre.

Io naqui ogni mattina. (Yo nazco todas las mañanas), nos dijo el poeta José Bergamín. Todas las mañanas de todos los días; ese es el verdadero y permanente acontecimiento de la vida. De nuestra vida. La vida misma.

lunes, 19 de febrero de 2018

Demócrito de Abdera



En una conferencia en la que exponía las múltiples ventajas que el don de la ceguera aportaba al escritor, Jorge Luis Borges recordaba que “Demócrito de Abddera se arrancó los ojos en un jardín para que el espectáculo de la realidad exterior no lo distrajera”. En este contexto, si ese Demócrito que nos conduce al jardín; es decir, hacia el lugar en el que la mitología cristiana situaba el paraíso, resulta ser, o puede convertirse, en adalid de una utopía molesta para determinadas fuerzas políticas, debe ser porque el paraíso que ofrece es falso o porque el jardín en el que se encuentra, no es más que un obstáculo que impide el acceso al verdadero paraíso. Para los que quieren librarse del espectáculo de la realidad exterior, que el habitante del jardín privilegiadamente simboliza, el medio más radical y eficaz es la destrucción de la vía por la que el exterior quiere penetrar hacia el interior. Y para ello, nada mejor que arrancarle los ojos, una vez comprobado que Demócrito no piensa mutilarse. Así, una vez suprimida la puerta por la que pretendía entrar desde el mundo externo, las fuerzas políticas internas pueden dirigir su atención al auténtico paraíso sin que nadie les moleste. Demócrito de Abdera puede ya quedarse en su realidad exterior y hundirse en sus reflexiones, como Jorge Luis Borges, pudo entregarse a enlazar imágenes e ideas recogidas en palabras; pues, lo aciago e injusto que tiene es que ya da poco de sí. El tiempo juega en su contra. Y, a la vez, las imágenes y los sonidos, las formas y los colores que se ofrecen, una tras otra, el ciudadano, pasivamente las contempla y piensa con hastío en lo poco que para él ahora significan.
Publicado en La Mañana el 19.02.2018

En consecuencia, y mientras tanto, las fuerzas políticas internas, suprimido el astuto electo líder y sin que el espectáculo del jardín exterior les distraiga, pueden dedicarse por entero a desarrollar el fascinante proceso que transcurre en su paraíso interior. Un paraíso lleno de imágenes mentales y tan densamente cargado de sentidos que, por mucho que uno los recorra fascinado, nunca llega a aprehender más que una mínima parte de sus riquezas insondables.

Quizá la tragedia de Demócrito en su ceguera, haya sido creerse lo que expresa, y con ello desmentirse. Y, tal vez por eso, lo que probablemente va a conseguir a cambio, no es, desde luego, lo que buscaba. Sin saberlo…

lunes, 12 de febrero de 2018

Desahucio



La mañana del sábado, entrevistada por Javier del Pino, he escuchado en el programa A vivir que son dos días, de la cadena SER, la historia de una mujer desahuciada de su casa. Una historia tremenda y humana, en la que relataba unos hechos que, en según qué circunstancias, podrían ocurrirle a cualquiera de nosotros.

Se llama Mercedes, tiene 60 años, y desde hace unos días intenta sobrevivir como puede. Hace más de quince años que, junto con un hijo adolescente y un hermano dependiente, llevaba viviendo en una casa de alquiler. Con la crisis se quedó en el paro y al no lograr hacer frente al importe del citado alquiler de la vivienda, la han desahuciado.

Publicado en el diario La M añana de Lleida el 12.02.2018
Le explica a Javier del Pino que ha solicitado una vivienda pública en la Comunidad de Madrid; pero que, a pesar de que la tiene concedida, todavía no se la han adjudicado. Y mientras tanto, trata de subsistir, como puede, con los seiscientos y pocos euros que reúne entre lo que cobra del paro y una pequeña pensión por orfandad absoluta que cobra su hermano.

El drama del desahucio se produjo el pasado día 2 de febrero. Ese día, mientras su hijo se encontraba en el instituto, se topó con la cruda realidad: una Comisión Judicial se presentó en su domicilio con la orden de que abandonara su casa. El drama no había hecho más que empezar. Varios vehículos de la Policía Nacional habían cortado la calle, los vecinos se asomaban a los balcones presenciando la escena, su hermano discapacitado la miraba sin comprender nada de lo que pasaba. La Secretaria Judicial, sin ninguna empatía y casi con desprecio le exigió la entrega de las llaves del piso…

Tras buscar infructuosamente trabajo durante más de 3 años y no encontrarlo a causa de sus 59 años. Agotados los ahorros que tenía. Después de entrevistarse con la propietaria de la vivienda para pedirle, por favor, que le rebajara durante un tiempo el alquiler, porque no podía pagarlo. Y con los limitados ingresos que recibe. Tuvo que tomar una decisión; o bien abonaba las facturas de luz, de gas, de agua y el alquiler y no podían comer o, por el contrario, comían y no pagaban nada. Eligió la segunda opción No tuvo otra alternativa.

Allí, al cruzar por última vez el umbral de la que había sido su casa, la de su hijo y hermano, quedaron los libros, se convirtieron en humo los recuerdos, desapareció casi toda una vida, se esfumaron los sueños; pues…, ya no podía cargar con ellos.

Historias de vida rotas por la incomprensión humana, la intolerancia de la Ley, la indiferencia de la sociedad, la frialdad de las empresas y, sobre todo, la insensibilidad de la Administración.

Razón tenía Sopenhauer, cuando nos advirtió que “Aunque el mundo contiene muchas cosas decididamente malas, la peor de todas ellas es la sociedad”







domingo, 21 de enero de 2018

Pensiones: Desvergüenza del PP

Como cada enero, los 8.705.707 jubilados con una pensión contributiva, los 545.960 con una no contributiva y los 633.415 de clases pasivas (funcionarios jubilados), recibiremos una carta de la ministra de Empleo y Seguridad Social o del Ministerio de Hacienda en la cual, haciendo gala de la más descarada desvergüenza, nos expondrán que el Gobierno, haciendo un perseverante esfuerzo, va a aumentarnos las  mismas en un generoso 0,25%. Más o menos dos euros al mes. Ante tal medida, ¿acaso debemos sentirnos ofendidos?.No. Dijeron que nos subirían cada año las pensiiones y ahí están, como un clavo. Debemos estar muy agradecidos al Gobierno del PP. En consecuencia, tomo la iniciativa de proponer a todas las personas, víctimas de este atropello que, como mínima acciçon de protesta, devuelvan la carta al remitente y que nuestros envíos sean como un símbolo de nuestro reproche físico a tanta impostura, desfachatez y cinismo.

domingo, 14 de enero de 2018

Devolver al remitente




Dentro de unos días, presumiblemente, como es habitual cada mes de enero y siguiendo la tradición de años anteriores, los 8.705.707 jubilados/as que perciben una pensión contributiva, los 545.960 de las no contributivas y los 633.415 pensionistas de clases pasivas (funcionarios públicos jubilados), recibiremos una carta de la ministra de Empleo y Seguridad Social, los dos primeros colectivos citados, y del Ministerio de Hacienda y Función Púbica, el tercero, en la cual, haciendo gala de la más descarada desvergüenza, nos expondrá que, El Gobierno, haciendo un perseverante esfuerzo en su inquebrantable objetivo de proteger y consolidar el Sistema Público de Pensiones, va a incrementarnos las mismas en un generoso 0,25 %. Es decir, más o menos, unos 2 euros de aumento/promedio, al mes.

Ante semejante medida económica, ¿acaso debemos sentirnos enojados, contrariados, irritados, soliviantados, u ofendidos? Decididamente, no. No cabe reprocharle nada a este Gobierno de Rajoy y del PP; pues cumple escrupulosamente sus promesas. Nos dijo a los jubilados que nos subirían cada año las pensiones y ahí está, como un clavo. En cuanto recibamos la retribución correspondiente al primer mes de este año 2018, la veremos acrecentada en ese colosal 0’25%. La verdad es que le debemos estar muy agradecidos al Gobierno y, en particular, a la ministra María Fátima Báñez García y al Ministro Cristóbal Montoro Romero, respectivamente, por su considerada carta, en la cual, además de notificarnos la espectacular subida, nos manifestará su aprecio y comprensión por estos complejos y dificultosos años de crisis, en los que los pensionistas hemos contribuido con nuestro granito de arena a sostener este país, y lo que es más significativo y trascendente, nos expondrán que, gracias a ello, nos aumentan la retribución. No se puede usted ni imaginar, Sra. Ministra/ Sr. Ministro, la satisfacción y regocijo que nos van a proporcionar a todos los jubilados. Obtener semejante gratificación todos los años nos reconforta y fortalece mucho, y anhelamos que la Virgen del Rocío continúe iluminándola, Sra. Ministra, para que, en su labor de optimizar su departamento, prosiga siendo tan atinada. Y lo mismo deseo para usted, Sr. Ministro, en sus visitas y oraciones a la parroquia San José María Escrivá de Balaguer de Aravaca o a la de San Miguel Arcángel, de Guadarrama.

Así, pues, en este contexto, no cabe que nos extrañemos con la citada disposición y calculada cantidad económica establecida. Pues, ya nos lo había manifestado el Sr. Presidente del Gobierno español en el Congreso de los Diputados, durante la moción de censura que le presentó Unidos Podemos la semana del 16 de junio de 2017. Aquel día, el Sr. Rajoy lo dejó bien claro: "Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político"

Al parecer, según todo indica, la dignidad de la vida humana de los jubilados, no era advertida ni estaba pronosticada en los objetivos, programas y previsiones del Gobierno; ni tampoco en la demanda de soluciones logísticas de los mercados, ni de la globalización…

En consecuencia, y con el debido respeto, tomo la iniciativa de proponer a todas las personas, víctimas de este atropello que, como mínima acción de protesta, DEVUELVAN LA CARTA AL REMITENTE y que nuestros envíos, aparte de llenar los buzones y los despachos sean como un símbolo de nuestro reproche físico a tanta impostura, desfachatez y cinismo. Y, para ello, lo único que hay que hacer es, simplemente, escribir en el sobre, sin abrirlo, "Devolver al remitente" y echar la carta en el buzón correspondiente de correos.

Quizá tenía razón Enrique Jardiel Poncela cuando dijo: “El que no se atreve a ser inteligente, se hace político”.

miércoles, 10 de enero de 2018

Tiempos de tristeza, un instante.




Nuestra sociedad es cada vez más agresiva. Vivimos y quemamos más rápidamente las etapas de nuestra vida. Y, quizá por ello, somos cada día más proclives, y más que nunca, a la tristeza en este recién comenzado siglo XXI. Globalmente, vivimos en una sociedad desmoralizada, donde arraiga y habita lo inmoral y negativo, más que lo auténtico y positivo. Y, obviamente, a mi entender, ni la medicina ni los fármacos tienen solución para esto.
 
Publicado en el diario El Segre el 10 Enero 2018
Aquella propuesta de vida con la que nos arengaban nuestros mayores, asentada en un guión cuyo contenido era los afectos del cariño, la sincera amistad, la formación educativa y el esfuerzo del trabajo, ha desaparecido de nuestra sociedad. Ahora lo que priva es el instante, aprovechando al máximo los escenarios y estados de satisfacción que nos vayamos encontrando. Estamos en la cultura del momento, de la imagen, porque lo que cuenta es lo que se ve, aunque solo sea fachada y falte contenido, y no importa lo que no se ve.

Y todo ello, es debido a que se han derrumbado los valores que a tantas generaciones sirvieron. Faltan unos patrones de identidad íntegros, justos y benéficos, de vidas razonables y racionales que sirvan para que los jóvenes y, menos jóvenes, se fijen en ellos. Nos faltan dirigentes en la sociedad actual, ya que los políticos están desacreditados y estigmatizados, no exclusivamente por los casos de corrupción que vamos conociendo, que también; sino porque no hay ni aparecen auténticas figuras nacionales ni internacionales capaces de ser respetadas y admiradas, y los líderes mediáticos no poseen ni forma ni fondo.

Tal vez, esta sea la razón por la que nuestra sociedad ha retrocedido y se ha tornado más conflictiva y agresiva que hace unas décadas. Y, al mismo tiempo, va también siendo más pesimista y vulnerable. Posiblemente, estamos más abatidos y amargados porque nos consideramos forzados a conseguir grandes beneficios y la perfección, tanto en el terreno profesional y sentimental, como en el económico. Y eso no es posible, porque, en el fondo, poseemos mucha más información, pero mucha menos formación humana.

Nos dejó dicho el matemático y poeta persa Omar Jayyam, en su poemario Rubaiyat, lo siguiente:” “¿Temes lo que puede traerte el mañana? /No te adhieras a nada, no interrogues a los libros ni a tu prójimo. /Ten confianza; de otro modo, el infortunio no dejará de justificar tus aprehensiones. /No te preocupes por el ayer: ha pasado.../No te angusties por el mañana: aún no llega.../Vive, pues, sin nostalgia ni esperanza: tu única posesión es el instante”.

Parece ser que en ello estamos. Quizá, porque cada vida humana es improbable y única. Posiblemente, porque cada una es un misterio. Y tal vez, porque al final de la vida, cuando nos enfrentamos a la muerte, volvemos al principio y no somos más que unos seres desvalidos, desnudos y solos. Pero…, no; no todo es un instante. La vida tiene un precio, un valor, y solamente hay que saber cuál es.