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domingo, 7 de julio de 2019

Alcaldes y Políticos



Se han celebrado hace ya dos meses las Elecciones Generales. Y, en consecuencia de ello, han sido constituidos los dos órganos constitucionales de representación del pueblo español; es decir: El Congreso de los Diputados o Cámara Baja y el Senado o Cámara Alta de las Cortes Generales. Ambos órganos son la representación del pueblo español correspondiente al primer nivel político-administrativo de gobierno y cuyas competencias son ejercer las funciones ejecutivas y administrativas que correspondan. Pues bien, se terminó el G20 y otra semana más, seguimos con un Gobierno en funciones. El tiempo pasa y se hace eterno y la ciudadanía continúa esperando que ocurra algo, sin saber muy bien el qué, para que los partidos políticos se pongan de acuerdo y conformen un nuevo Gobierno. Los electores no nos merecemos esto.

Apenas un mes más tarde de las elecciones generales, el 26M, hemos vivido una nueva jornada de votaciones para elegir, entre otros organismos, a nuestros representantes en las Comunidades Autónomas que han celebrado dichos comicios y que conciernen, como es sabido, al segundo nivel político-administrativo de gobierno del Estado. En este contexto, si bien desde el 11 de junio, fecha en la que comenzaba el plazo legal para constituirse, todos han cumplido con la Ley, en varias de ellas siguen abiertas las negociaciones para presidir las Asambleas o Parlamentos y para formar Gobierno, debido a que todavía, nuestros representantes políticos, tampoco han sido capaces de ponerse de acuerdo. Por mucho que me lo expliquen no consigo entender este sentido antropogénico de nuestros políticos y más bien creo que simplemente nos toman el pelo.
La Mañana 07.07.2019

Por su parte, los Gobiernos Municipales surgidos del 26M, que son los órganos correspondientes al tercer nivel político-administrativo de gobierno del Estado. Y que siendo elegidos por la ciudadanía, tienen competencia para ejercer las funciones ejecutivas y administrativas en sus correspondientes municipios, se han constituido el pasado día 21 de junio; ya que la legislación electoral prevé que lo hagan, en sesión pública, el vigésimo día posterior a la celebración de los comicios y, asimismo, en la misma sesión, se elija al alcalde. En consecuencia, en la citada fecha, han sido elegidos los 8.131 alcaldes que se han puesto al frente de sus respectivas corporaciones municipales. Por consiguiente, han cumplido. Y no solamente han cumplido, sino que han comenzado a legislar en el ámbito de sus competencias No obstante, para una gran cantidad de Alcaldes y Concejales, una de las primeras medidas de Gobierno, “curiosamente”, ha consistido en subirse los salarios. En este sentido, a título de ejemplo y por orden alfabético, cito a algunas de las Corporaciones que han ejercido este “derecho”: Alcalde Ayuntamiento de Huelva, se ha subido su sueldo un 14’5% ; Alcalde Ayuntamiento de Huesca, se ha subido su sueldo un 43%.; Alcalde Ayuntamiento de Inca (Islas Baleares), se ha subido su sueldo un 44%; Alcalde Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, se ha subido su sueldo un 16’3%; Alcalde Ayuntamiento de Málaga, se ha subido su sueldo un 20%; Alcalde Ayuntamiento de Sevilla, se ha subido su sueldo un 33%; Alcalde Ayuntamiento de Villagarcía de Arousa (Pontevedra), se ha subido su sueldo un 10%; Alcalde Ayuntamiento de Villaquilambre (León), se ha subido su sueldo un 25%. Además de lo anteriormente expuesto, a título informativo, indico los salarios que perciben los Alcaldes/Alcaldesas de las cinco ciudades más pobladas de España, a saber: El alcalde Madrid percibe un salario de 106.000 Euros/año; La alcaldesa de Barcelona 100.000 Euros/año; El Alcalde de Bilbao 91.318 Euros/año; El Alcalde de Valencia 84.460 Euros/año y el Alcalde de Zaragoza 79.197 Euros/año. Y añado lo que percibe el actual Presidente del Gobierno, que tiene fijado un salario de 82.979 Euros/ año. Sin comentarios, todos los datos están en la red.

En contraste, la subida salarial media de los trabajadores en el 2019 ha sido de un 2,3%. Y por otra parte, además, según ha publicado recientemente el INE (Instituto Nacional de Estadística) uno de cada cinco españoles; es decir, 21,5% de la población, vive en riesgo de pobreza o exclusión social, con unos ingresos inferiores a 8.871 euros al años. Esta situación, hace que el 34,2% de los hogares españoles no pueda permitirse irse de vacaciones ni una semana al año y que el 36% no tenga capacidad para afrontar gastos imprevistos.

Por todo ello, no hay que romperse la cabeza ni extrañarse de que Según el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) tres de cada cuatro españoles, crean que los políticos no se preocupan de lo que piensa la gente. Y que la mayoría de los ciudadanos considere que, estén quienes estén en el poder, los políticos siempre buscan sus "intereses personales". Es decir, un 68,9% de los españoles juzgan y consideran que los gobernantes sólo piensan en sus intereses.

Y luego los Políticos se asombran de la desconfianza social hacia diferentes instituciones y se sorprenden de la opinión que la ciudadanía tiene de ellos. Decía el escritor y genial humorista Enrique Jardiel Poncela que, “El que no se atreve a ser inteligente, se hace político”. ¿Será verdad que “los Políticos” son el reflejo de la sociedad?

Sin acritud.


viernes, 21 de junio de 2019

Lo político y la política



Hace escasamente dos meses, el 28-A, que a más de 36 millones de ciudadanos nos convocaron a participar en las Elecciones Generales para dirimir quién será el próximo presidente del Gobierno. Y los electores, siendo conscientes de que votar en unas elecciones es un derecho a realizar y un deber que desempeñar, cumplimos sobradamente con un índice de participación del 75,75 %. Y acometimos ese derecho, mayoritariamente, a pesar de que algunos conciudadanos se vieran impulsados o movidos a abstenerse de emitir su voto, al comprobar que ninguno de los partidos presentados les proponía el programa que ellos desearían.

Un mes más tarde, el 26-M, más de 37,7 millones de ciudadanos, volvimos a ser convocados a las urnas en una triple cita electoral. En esta ocasión, para elegir a nuestros representantes Municipales, Autonómicos, en aquellas autonomías en las que se celebraban elecciones, y en el Parlamento Europeo. Y volvimos a plasmar nuestro sentido cívico con una participación global que superó el 65%.
La Mañana 21.06.2019

Sin embargo, habiendo dado la ciudadanía muestras de su sentido cívico con los citados porcentajes de participación, da la sensación de que nuestros representantes elegidos no tienen la misma sensatez ni percepción de la realidad que los electores y nos demuestran con sus actuaciones que lo político y la política es una pareja rota. Y para corroborar lo que afirmo, es suficiente comprobar cómo, finalizados los procesos electorales con los resultados de todos conocidos, “los políticos”, se dedican afanosamente a buscar y conseguir el mejor parto, reparto, aparto y pacto, atendiendo exclusivamente a sus intereses personales, los de sus partidos y los de aquellos que los sustentan, olvidándose de las preocupaciones de los ciudadanos.

En este sentido, creo que “la política”, ha dejado de ser una fuerza interna básica para la transformación de la sociedad, y se ha convertido en una fuerza externa. Y es que, desde hace ya varias décadas, suponiendo que no haya sido siempre así, las reales fuerzas que gobiernan las sociedades occidentales escapan al control, tanto de las instancias soberanas legales y de las instituciones, como de las clases políticas. Estas fuerzas que han pasado a ser endógenas y sin ninguna voluntad de cambio, ni dotadas de un proyecto que se haga cargo de ellas. Son el resultado de presiones multiformes por parte del sistema económico derivado de la globalización, de las empresas multinacionales que operan a través de lobbies, despachos de abogados y consultoras profesionales y de las grandes corporaciones tecnológicas con sus gigantescas fortunas. Y, además, este poder en la sombra, viene ejecutando un eficaz trabajo ideológico y cultural subterráneo que le permite, como denunciaba el poeta romano Juvenal con su sátira panem et circenses, entretener al pueblo haciéndole olvidar su derecho a involucrarse en la política y denunciar las malas praxis institucionales, empresariales, comerciales y de los políticos. De modo que podría sostenerse la siguiente paradoja: lo político está en todas partes, salvo en la política; ya que las verdaderas cuestiones políticas son tratadas “en otra parte”.

A mi modo de ver, una de las razones de semejante sinrazón, es bien sencilla. Desde que desapareció de los planes de estudio la filosofía, madre de todas las ciencias por su carácter multidisciplinar, ya que desarrolla el pensamiento crítico, reflexivo y analítico, con una visión ética, las ideologías de los partidos políticos, sus doctrinas y dogmas, se han visto degradadas y, sus políticos, en demasiadas ocasiones corrompidos. Y, en consecuencia, muchos de los miembros de dichos partidos, a causa de esas carencias citadas anteriormente, no poseen los mínimos instrumentos y herramientas mentales necesarios para pensar, políticamente, como deberían hacerse y articularse las leyes que permitieran al pueblo, en estos ya largos comienzos del siglo XXI, vivir mejor que en el pasado siglo. Y, esto es así, porque las ideas de los partidos políticos, ya no son ideas políticas; sino que se han convertido en determinados intereses y sus proyectos y presentaciones electorales, han pasado a convertirse en ideas publicitarias y comerciales.

Quizás vivimos una época que se caracteriza por el fin radical de toda coincidencia entre lo político y la política. Pues, si bien es cierto que la política inunda la sociedad y los “mass-media”y sus actores extienden por todas partes un discurso superabundante, llenando muchos espacios televisivos, la realidad es que nuestras sociedades, paradójicamente, están más despolitizadas que nunca y rechazan como anticuerpos los debates serios que recogen la esencia de lo político. Y, de esta forma y con semejante conducta, el ejercicio del poder queda reducido a unos grupos selectos que son los que ejercen la política y toman las decisiones sobre el conjunto. Quedando así el poder reducido a su mínima expresión y lo político pasa a convertirse en un reality show.

En este contexto, convendría no olvidar que la política es una disciplina que abarca la organización de un país; es decir, sus instituciones, el gobierno, los partidos, etc. Y lo político, en cambio, es un concepto más amplio, porque se refiere a las relaciones de poder que se dan dentro de una sociedad en todos los ámbitos. Es por ello importante reconocer que, cuando los ciudadanos transfiguramos y deformamos el sentido de la política y lo político, los representantes políticos y sus partidos que no se han transformado, se convierten en fantasmas de su propio pasado y su voz y sus mensajes resuenan en nuestros oídos como si vinieran de la región de las sombras.

Finalizo haciendo alusión política a un hecho político que nos afecta a todos los que vivimos en esta ciudad. El nuevo alcalde de Lleida, Sr. Pueyo, ha enfatizado en su investidura que, “no avanzaremos mientras no volvamos al espacio de la política, si no lo hacemos así, la cronicidad del conflicto está asegurada”, por lo que ha abogado por “volver a la política, al diálogo y la negociación”. En virtud de ello, espero y deseo que desde la Paería se obre de esa manera y no se cumpla el aforismo del escritor suizo Louis Dumur, cuando decía que: “La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos”.

Feliz comienzo del verano.





sábado, 1 de junio de 2019

La belleza.



Recientemente, entre el 14 y el 25 de mayo, se ha celebrado la 72ª edición del Festival de Cine de Cannes. Un festival que ha reunido a un selecto elenco de actrices, actores, cantantes, súper modelos; es decir, it girls de todo el planeta y que, siguiendo la tradición, han desfilado por la alfombra roja. Entre los hombres, los dos actores más deseados del globo; a saber, Brad Pitt y Leonardo DiCaprio, admirados por su talento y su belleza, junto a nuestro malagueño internacional Antonio Baneras, han acaparado flashes y titulares en los que la testosterona ha predominado sobre otras cuestiones cinematográficas. Por su parte, famosas como Julianne Moore, Eva Longoria, Alessandra Ambrosio, Nieves Álvarez, Izabel Goulart o Penélope Cruz, entre otras, han impactado luciendo sus mejores galas con vestidos entre los que predominaban el tul, los bordados de lentejuelas y las transparencias y adornadas con fastuosas joyas de Chopard o Boucheron y de peinados y maquillajes glamurosos. Y es que, sin duda, en la pasarela de Cannes, la protagonista indiscutible es la belleza.
 
La Mañana 01.06.2019
No obstante, si bien admiramos este tipo de belleza que nos entra por los sentidos, también existe otra. Una belleza interior, más íntima y subjetiva que percibimos desde lo más profundo de nosotros mismos. Pero es complicado glosar, describir y racionalizar esta otra belleza. Intentaré explicarme. Llamemos por ahora bello a cuanto suele considerar la estética. Incluyamos en la denominación, desde las formas clásicas hasta el último modo de trascenderlas del arte actual. Desde las formas más naturales del Quattrocento, hasta las innovaciones más audaces de la cibernética moderna. En todas las cosas estimadas bellas, tendremos que la belleza percibida incluye dos elementos, dos factores que en términos escolásticos llamó Santo Tomás “Species et lumen”, la figura y su resplandor, la imagen y la luz que difunde, la cosa y lo que desde la cosa nos admira. Es como si el ser se manifestara en totalidad al ser humano: ser y manifestación, totalidad del ser y totalidad del ser humano al que llega; he ahí el encuentro existencial al que llamamos la otra belleza.

Nuestro encuentro con la belleza, cualquiera que sea el objeto en que nos asalte su encarnación, será un encuentro compuesto, en consecuencia, por dos factores: alcanzar la belleza y ser alcanzados por ella, percibir la belleza y ser seducidos por ella, llegar a la belleza y quedar hipnotizados por ella, como diría Paul Valéry. En consecuencia, la llegada del conocimiento y amor de la belleza se corresponden mutuamente: la belleza percibida produce en nosotros un encantamiento; nadie puede ser seducido si no se la conoce, como tampoco se puede conocer la belleza sin ser seducido por ella.

Pensar y querer, conocer y amar: todo el nombre de belleza está dentro de esa actividad ¿Qué sentido puede quedarle a la Estética si ya hay unas ciencias del conocer humano y de la misma efectividad? Le queda, sobre todo uno, éste: mostrar que conocimiento y amor no deben ser dos cosas separadas en el ser humano, sino una sola, la plenitud de su vida.

Quizá, porque la crisis del ser humano moderno es una crisis de identidad, nos sentimos extraños al mundo y, así mismo, hemos perdido la sensación de estar plenamente en algo, de ser juntamente el que conoce y el que ama, el que actúa y el que es. Y la raíz de este problema es, además, también religiosa, ya que no se puede esperar que la vida ilumine nuestro objetivo y lo estabilice; pues la creación de la belleza interior y su pureza es un acto espiritual.

Nos miramos al espejo, nos miramos en nuestra mirada. Estamos vivos. Y en nuestro rostro, hay muchos rostros. En nuestro nombre muchos nombres. Y las ausencias nos quedan cerca como palabras gastadas. Son vacíos que, de por vida o al instante, nos visten por dentro. Nos enfrían la música y, algunas veces, hasta el silencio. Cuántas veces bajan las sombras a nuestros pensamientos. Y cuántas veces suben, como si fueran luces, y vuelan en claridades hasta los cielos. De unas y otras, sencillamente, estamos seguros de ver la realidad que es, que se siente. Y es que aquél que ha experimentado la belleza interior está condenado a seducirla o morir por ella, ya que la belleza supera lo expresable y solamente podemos celebrarla, no reproducirla. Tal vez, porque como nos dejó dicho Albert Einstein: “La belleza no mira, sólo es mirada”.




martes, 28 de mayo de 2019

Simple análisis postelectoral


Sabido es que "la política" es el elemento básico transformador de la sociedad. Quizás por eso, el “sabio pueblo“, en determinadas comunidades y municipios, ha decidido otorgar su voto a partidos que les han estado robando durante años; se conoce que les han robado poco y quieren que sigan haciéndolo más. Seguramente, porque esos votantes que les dan nuevamente su confianza, si estuvieran en el puesto de esos políticos, actuarían de igual modo a como lo han hecho ellos.

Por otra parte, en el Partido Morado, se ha demostrados que, en política, como en la vida, el odio entre parientes es el más profundo. ¡Qué lástima!

Ahora, tras los resultados electorales, se juega otro partido. A saber: 
1º.-  El de ¿qué hay de lo mío? 
2º.-  El de tú me apoyas aquí y yo, a cambio, te facilito la investidura allí.

Y, mientras tanto venga a hacer declaraciones solemnes para entretener al personal ¡País...!

Sin acritud.

domingo, 5 de mayo de 2019

Ciencia y progreso tecnológico.



Desde los albores de la humanidad, nuestra especie, como norma de conducta, se ha dedicado afanosamente a reemplazar cualquier situación dada por otra que ha juzgado más eficaz, útil y conveniente. En este contexto, ¿Es irremediable la digitalización de la humanidad? ¿Estamos todavía a tiempo de escoger otro rumbo u otro sistema? Actualmente, el ser humano considera haber hallado en la tecnología digital la herramienta necesaria para acrecentar, casi sin límite, su poder y bienestar. No obstante, convendría ser cautos, pues la criatura que estamos  creando, quizá algún día inquiete y hasta nos desafíe con ocupar nuestro lugar.

Hoy en día, poseemos ya el utillaje e instrumentos necesarios para escoger casi cualquier futuro. Desde el primer momento la tecnología digital nos cautivó. Una tecnología que comenzó a finales de la década de 1950 y se consolidó en los años setenta, y que llegaba, fundamentalmente, para mejorar la vida del ser humano a partir de diferentes herramientas y recursos científicos. Desde entonces, nuestra capacidad creativa no ha parado de sorprendernos con logros impensables en cualquier campo de la ciencia. Quizá por eso, la idea de futuro es cada día más difícil de establecer y el antiguo “futuro” se ha trasformado en el presente “hoy” con la continua e innovadora revolución que la ciencia, a través de la tecnología, pone diariamente al servicio del ser humano.
La Mañana 5.05.2019

En este sentido, un día no muy lejano, una pastilla ingerida atravesando nuestro tubo digestivo, logrará descubrir cualquier indicio de cáncer. También podremos saber cuándo nuestro cerebro permanece activo y cuándo se desconecta. Asimismo, las prótesis que proporcionan a las personas sin extremidades la facultad de efectuar actividades que nunca antes habrían podido hacer, es ya un hecho. Igualmente, vehículos autónomos, dispositivos y sensores para hacernos la vida más fácil, drones repartidores o robots en el supermercado son previsiones más que optimistas. De la misma forma, no tardando mucho veremos también trajes exoesqueletos que facilitarán a la gente destrezas sobrehumanas. Todos estos serán algunos de los ingenios del futuro. Y, además, dispondremos de unos dispositivos que nos monitorizarán para detectar anomalías, observar, vigilar y controlar, constantemente, nuestros signos vitales: la tensión, la temperatura, el pulso, la calidad del sueño... Pero, toda esa información tiene un riesgo, el de unos datos que compartimos y que van dejando tras sí determinados vestigios y marcas que no se borrarán nunca. Y ese es un gran problema, pues el rastro digital jamás se extingue; ya que el ciberespacio no descansa nunca. Esta ingeniería tecnológica es la puerta de entrada a un mundo casi desconocido todavía, en el que unos secretos algoritmos generarán específicos y precisos programas, previamente establecidos, que satisfarán todos nuestros deseos, sueños y ambiciones. Y es que la tecnología, al servicio de la ciencia, adivinará hasta nuestros más íntimos anhelos.

En este marco científico tecnológico, convendría preguntarnos ¿Dónde se encuentra el límite a tanta medición? ¿Se puede reducir y condensar el misterio de la vida en una combinación de cifras? En un presente futuro, la frontera será todavía más difusa… Por ello, interesaría que, sin renunciar a los efectivos avances experimentados, fuésemos críticos con las máquinas; ya que corremos el riesgo de convertirnos en una sociedad totalitaria y orwelliana. Una sociedad que probablemente ya existe, pues resulta evidente que el “Gran Hermano” ya está aquí, cohabita y está presente entre nosotros, y ha llegado para quedarse.

Y es que, extrayendo de la experiencia la cotidiana realidad, la percepción que se presenta a nuestra especie sobre el porvenir humano, es más bien pesimista. Ya que, de hecho, no obramos ahora mejor que antes; pues, si bien se ha vuelto más complejo el cerebro tecnológico, no ha progresado nada o muy escasamente nuestra condición y naturaleza emocional. Y, en consecuencia, corremos el riesgo de la aparición, en nuestra tecnológica y sofisticada humanidad, de una nueva eugenesia que nos lleve, en última instancia, a violaciones de los derechos humanos; porque, a pesar de los avances, como antes y como siempre, seguimos siendo primitivos, con comportamientos atávicos y rehenes del miedo.

Cada día más, avanzamos y vamos viviendo en una sociedad intensamente dependiente de la ciencia y la tecnología y, sin embargo, casi ninguno de los usuarios sabemos nada o poseemos muy escasos conocimientos de estos temas. No sé si este hecho establece la fórmula más eficaz y segura para dirigirnos hacia el desastre. Tal vez, tuviera razón el ensayista y novelista inglés Aldous Huxley, cuando nos decía que “El progreso tecnológico sólo nos ha provisto de medios más eficientes para ir hacia atrás”.