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jueves, 6 de diciembre de 2018

Razones de los resultados electorales en Andalucía


La expresión Vox populi, vox Dei que viene a significar “La voz del pueblo, es la voz de Dios”, aparece por primera vez en el poema épico griego la Odisea atribuido a Homero y posteriormente en algunos otros textos antiguos. En su literalidad, la máxima se le ha atribuido erróneamente a Guillermo de Malmesbury, cuando, en realidad, sólo lo cita como un proverbio preexistente.

Traigo a colación la exposición anterior porque, celebradas las elecciones andaluzas del 2D 2018, realizado el escrutinio de los votos y divulgados sus resultados, emergen los comentarios políticos que van desde el citado aforismo, pasando por “el pueblo no sabe votar”, hasta la recordada frase de Perón: “El pueblo nunca se equivoca”.

El votante de izquierdas hace siempre lo mismo: cuando se cabrea con su "partido" de toda la vida por las políticas que aplica o por la débil oposición que realiza, para castigarle o vota al partido más extremo a la derecha o no vota. Y curiosamente no se inclina por darle su voto a los partidos más a la izquierda, la prueba está en cómo ha desaparecido el PC y va desapareciendo IU. En Andalucía, hubiera sido, en buena lógica, que el votante cabreado y harto de la ineficacia del PSOE, se hubiera inclinado por votar a Adelante Andalucía (IU +Podemos) y, sin embargo, ¿qué ha hecho...? Por un lado abstenerse, lo cual ha beneficiado a VOX y por otro lado ha dado su voto a la derecha en clave Cs. El PSOE ha perdido 14 escaños, IU-Podemos 3 ¿Dónde han ido esos votos? Creo que, mayoritariamente, son de los que se han abstenido y engordado a Cs. ¿Y dónde han ido a parar los 7 escaños que ha perdido el PP? Pienso que, se han repartido entre Cs y Vox.
La Mañana 19.12.2108


Me da la sensación de que los españoles ya no somos la excepción. Y, al igual que en países como Austria, Hungría, Suecia, Francia y/o Alemania han visto crecer la extrema derecha y entrar, dicha formación política, a formar parte de sus parlamentos, nosotros tampoco estamos vacunados contra el virus del nacional-populismo de derechas. Así que, me parece, que vamos por ese camino y, en consecuencia, estos de VOX entrarán en el próximo Gobierno de Andalucía o no habrá Gobierno. Y, por otra parte, pienso que el Cs, con VOX no va ni a la esquina, pues sería un suicidio para ellos. Por lo que, en ese caso, lo mismo se repiten las elecciones. No me extrañaría, ya que el 42% no ha votado. Así pues, como dice en sus crónicas Miguel Ángel Aguilar, permanezcamos atentos...

El pueblo está formado por seres humanos que incurren en errores, porque el yerro y la equivocación, forma parte de la condición humana. Y las personas tenemos ideas que cambian en razón de lo que escuchamos en la radio, lo que leemos en la prensa, lo que vemos en la tele y/o lo que discutimos en la barra del bar con los amigos. Con esto quiero decir, desde mi punto de vista, que una gran cantidad de votantes, no tiene un pensamiento propio debidamente elaborado y que con esa premisa se acerca a su colegio electoral para depositar su papeleta, sin tener una idea clara de la relevancia de su acto. Quizá por eso, sería conveniente que cada uno de nosotros aprendiésemos a tener presente la trascendencia de nuestro acto, al depositar el voto, como mecanismo para poder salir del pensamiento que nos introducen a través de las circunstancias y los eslóganes políticos.

En este contexto, viendo el auge que ha tenido algún partido de derecha, la irrupción de la ultraderecha y el hundimiento de la izquierda, en las citadas elecciones andaluzas, me pregunto si las “razones” han estado motivadas a causa de esa famosa máxima de que  "El pueblo siempre tiene la razón", porque como se aprecia con los resultados: "nunca se equivoca…".  ¡Qué cabestros...!

lunes, 3 de diciembre de 2018

Lenguas y tolerancia



Sabido es que países con varios idiomas oficiales reconocidos, véase Suiza, Bélgica o Luxemburgo, por citar algunos ejemplos, la educación y tolerancia elevan a dichos países a altas cotas de civismo. Pues bien, en nuestro país, público es que el Gobierno de Baleares, en la época del Sr. Bauzá del PP en el 2012, retiró la exigencia del conocimiento de la lengua catalana como requisito imprescindible, para ser empleado público en la citada Comunidad Autónoma y, así mismo, abandonó el instituto Ramon Llull que compartía con la Generalitat de Cataluña, para la promoción exterior de la lengua y cultura catalanas, diluyendo, de esta forma y en consecuencia, el peso de la lengua autóctona en los centros educativos y en el ámbito académico y de la traducción de literatura y obras de pensamiento escritas en catalán.

En este contexto, desde mi punto de vista, el problema podría ser resuelto si en el sistema educativo español fuera materia obligada el conocimiento de una de las lenguas reconocidas en la Constitución. En este sentido, creo poder asegurar que, de hacerse efectiva dicha norma, las generaciones futuras serían más abiertas y tolerantes ante otras formas de comunicación y pensamiento de los diversos ciudadanos que somos integrantes del Estado y compartimos su territorio y, a la vez, no se darían los casos actuales de intolerancia lingüística que se observan a diario.

Entiendo que, en este mundo de la globalización, alcanzar un alto grado de civismo que la mayoría de los ciudadanos ha recibido y recibe, muchos transmiten y pocos tienen, por medio de la enseñanza del pluralismo lingüístico, sería la mejor forma para comprender el significado de la tolerancia, el consenso, el disenso y hasta el conflicto.

Quizá convendría no olvidar lo que ese anónimo ciudadano un lejano día nos dejó dicho: “Tolerancia es esa sensación molesta de que al final el otro pudiera tener razón.”



domingo, 2 de diciembre de 2018

La verdad



Define la RAE verdad en su cuarta acepción como “Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente”. No obstante, creo que esta definición va ligada al concepto que de ella forma la mente, y se dice y se siente. Quizá por ello, está muy divulgado el paradigma de que no existe una verdad absoluta, sino que, cada uno de nosotros, tiene su propia verdad y, en consecuencia, toda verdad es relativa. Sin embargo, aceptar esta regla significaría que hay tantas verdades como personas; es decir, cada individuo viviría en su propio mundo.
Llegado a este punto me asalta una pregunta filosófica: ¿Cómo llegamos al conocimiento de la verdad de los hechos o las cosas que implica siempre un modo de ser y una manera de conocer? La respuesta, según el pensamiento de Platón, es que “La verdad es algo independiente de las opiniones, existe más allá de lo que las personas crean…”

Y debe ser así a tenor de los dos artículos tan dispares que, sobre la actual “realidad de España”, han aparecido hace unas fechas en la prensa. En el primero, el admirado Manuel Vicent nos decía, en el diario El País, en su artículo Líderes, el pasado 18 Nov. 2018, que España había sido declarada por organismos internacionales de toda solvencia y el prestigioso diario The Economist, como el mejor país del mundo para nacer, al ser líderes en un amplio campo de aspectos que van desde la donación y trasplantes de órganos hasta la industria textil, la cocina y/o el patrimonio cultural.
Publicado en La Mañana 8.12.2018

Y, por el contrario, en el segundo, el bloguero y escritor José Bujalance Carmona expresaba, en el diario digital (Voces Canarias) | Nueva Tribuna, en su artículo En un país de mierda el pasado 21 Nov.2018, que la España actual se caracteriza por su fracaso social, político, y económico, convirtiéndose en un Estado fallido democráticamente, culpando de semejante hecho a los políticos, contra los que arremetía virulentamente, a los medios de comunicación, y la justicia.

Desde mi punto de vista, aunque se diga que no hay una verdad absoluta, “la verdad” existe; a pesar de que ésta siempre se esconde tras una inmensa coraza de mentiras y haya que buscarla en la teoría de Tarski que fue el que definió la noción de verdad absoluta u objetiva.

Les animo, pues, a que lean los citados artículos y luego juzguen ustedes, dónde está la verdad o su verdad.


sábado, 17 de noviembre de 2018

El Liceo Escolar de Lleida: 81 aniversario.



Amigos lectores. Exalumnos del Liceo Escolar. Creo que la confianza que nos tenemos me lo permite. No obstante, y en todo caso, les ruego que me disculpen si se sienten obligados a leerlo.

"Con mi mayor respeto:
Ahora que sé que no soy porque ya no estoy, rememoro y evoco el recuerdo. Hoy, no dejo de pensar en las tantas mudanzas de mi vida. Sin calcularlo, la memoria se me va, con pasos de paloma, al tiempo en que era poco más que un niño. Era una de esas tardes grises, desapacibles, frescas y húmedas de mediados de otoño. El viento frío del Pirineo que soplaba levemente, no parecía presagiar la tragedia que acaecería en un breve espacio de tiempo. Me había entretenido por el camino contemplando el extraordinario caudal que llevaba el Segre, tanto que estaba a punto de sobrepasar el muro de contención. La presión del agua era enorme y, al igual que yo, se habían parado otros muchos viandantes que hacían conjeturas sobre si podría o no soportar su empuje. Las dudas se disiparon rápidamente; con gran estruendo, la voluminosa potencia del agua, lo derribó como fuera un gigante abatido por las fuerzas de la naturaleza y una inmensa ola arrasó todo lo que encontraba a su paso.
Cuando llegué al Liceo estaba asustado y aterido de frío. La clase de la tarde había comenzado. Entré en el aula, conté lo ocurrido a modo de disculpa y el profesor Sr. Mor me miró severo. Siéntate, me dijo. Aquel reventón del río fue solamente el preludio de lo que, un rato más tarde, nos ocurriría luego…

Después…, llegó la tragedia. A las 15:40 horas del día 2 de noviembre de 1937, el Liceo Escolar, junto al mercado de Sant Lluís y a los edificios circundantes, fue destruido. En el infame y perverso ataque fascista murieron medio centenar de alumnos, algunos eran compañeros. Allí quedaron ellos y varios profesores que, en un instante, perdieron la vida. Yo, desorientado, desperté en el hospital, tendido en la cama, cubierto de vendas, tenía heridas por todo el cuerpo y cuando supe la tragedia me quedé confuso, perplejo. Como los humanos nos quedamos, a veces, mirando las personas que se nos van, esperando que vuelvan en cualquier momento. Pero…, ellos, no volvieron.

Aquel horror y el miedo que pasé estremecieron mi corazón y me han acompañado siempre como mudos testimonios de los acontecimientos que ocurrieron. Hoy, miro mis manos temblorosas que junto a mí memoria tejieron el itinerario de mis evocaciones y me digo: no es verdad, nunca es verdad el olvido, eres tú eterno Liceo Escolar, todo y nada, y yo soy sólo mi pensamiento. Toda una vida en el recuerdo…"
Diario La Mañana 17.11.2018

Estos sucesos, muchos más largos y extensos, casi entre lágrimas, un día de otoño me los contó mi suegro. El pasado día 8 de noviembre, en la sala Naúsica del Ateneo Popular de Ponent de Lleida, el periodista Jordi Guardiola Florensa, por medio del documental El braç de les fúries, del que es coautor, junto a José Carlos Miranda, nos hizo revivir los hechos.

La sublevación y el odio con qué facilidad ciegan los ojos del entendimiento. Nunca podremos saber hasta dónde habría llegado el Liceo Escolar. Sí conocemos que su obra y pensamiento llegó muy lejos, más allá del lugar en el que habitan sus alumnos y profesores muertos…

martes, 13 de noviembre de 2018

A mal tiempo, buena cara. Seamos optimistas.



No corren buenos tiempos para la alegría con tanta catástrofe natural que, a pesar de la distancia, nos azota. Tampoco es muy positivo el nuevo suceso, sobre la incomprensible infamia y chalaneo a que nos someten los Partidos Políticos con su patético espectáculo de la elección de los integrantes del nuevo Consejo General del Poder Judicial. Ni las noticias que nos llegan desde Israel y Palestina y otras muchas zonas del mundo en conflicto. Ni los informes que avisan sobre la desnutrición y el hambre en Yemen a causa de la guerra. Ni los anuncios de políticos y empresarios, sobre las perspectivas económicas y laborales de nuestro país y el entorno más inmediato son muy halagüeños a corto y medio plazo. Ni los devastadores incendios que sufre California. Ni los miles de hondureños que siguen su camino hacia EEUU pese al riesgo de los operativos que ha anunciado Donald Trump. Ni las dificultades del Reino Unido para llegar a un acuerdo sobre el Brexit con la UE. Ni el desafío del Gobierno ultraderechista de Italia que no cede ante la Unión Europea y mantiene sus Presupuestos sin cambios. Ni…
Diario Segre publicado el 17-11-2018

No obstante todo lo mencionado y quizá por ello, considero que, en estas circunstancias que nos toca vivir, la alegría es una virtud imprescindible para resistir en la jungla que entre todos hemos construido y para estar presente, razonablemente, uno mismo en sociedad. Y pienso así, porque sé, quizá también por propia experiencia, que el optimista es más propenso a ser alegre que el pesimista; aunque no hay que confundir el optimismo con la alegría. El optimismo no nos conduce siempre a una felicidad expresada, sino que nos proporciona paz interior y esa paz proporciona una belleza serena que ilumina nuestra personalidad. También en muchas ocasiones nos alegra la vida, pero no necesariamente siempre. Cuando ocurre una desgracia, como nos suele ocurrir a la mayoría de los que ya tenemos ciertos años, la persona optimista estará triste, melancólica, pero no desesperada.

Pero… ¿qué hacer para tener esa actitud optimista y positiva en la vida? Desde mi punto de vista, el camino hacia una conducta optimista necesita una decisión más animosa, es tanto como darle la vuelta a una moneda. Dado que uno “no nace, sino que se hace”, es recomendable educarnos en esa orientación optimista y positiva, ver lo beneficioso de cada escenario, buscar continuamente puertas abiertas, desplegar puentes, obviar la “cultura de la queja” y ser individuos con capacidad para ponernos en el lugar del otro, abiertos y esperanzados, aplicarse en sonreír es la mejor enseñanza. Pienso y creo; aunque a mí me cuesta trabajo y esfuerzo y, por eso, como en tantas otras ocasiones, estoy en ello.

Señalo y advierto esto porque, no solamente nos lo recuerda el refranero: “A mal tiempo, buena cara”; sino que…, además, llegado el momento, siempre podremos ir a peor.

sábado, 10 de noviembre de 2018

El poder del “poder”.



No. No tenemos remedio. La sentencia  del Supremo nos demuestra  que ya no hay solución. El poder siempre gana. Hace tiempo que se acabaron las utopías. En occidente no hay ideologías, pues el obrero murió de opulencia; ya que consiguió comer todos los días y ahora le llaman, y se autodenomina, trabajador y hasta tiene casa, coche y derecho a vacaciones… Y todo eso, ese poder encubierto que domina y nos domina, lo ha conseguido por medio del lenguaje. Lo estamos viendo. Es la herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si puedes controlar el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usar las palabras. Y cuando las palabras hablan, los hechos palidecen… Y una de las mejores armas para conseguir sus fines y manipular eficazmente a la gente es hacerles creer que nadie les manipula. De esta situación, aparentemente tan actual, ya se dio cuenta Sócrates y algún ilustre sofista como Protágoras de Abdera.
Publicado en diario Segre el 10.11.2018

Ya no existe el silencio, en todas partes hay ruido y si cada uno de nosotros no somos capaces de estar, al menos de vez en cuando, con nuestros propios pensamientos, para poder ver y comprender el sentido real de los hechos y las cosas, es imposible, creo, ser lo suficientemente libre dentro de nuestra tela de araña en que se ha convertido nuestra sociedad. Desde mi punto de vista, vivimos bajo una manipulación continua, perversa y muy sutil. Es por ello, que hace mucho tiempo que he dejado de creer en la humana humanidad del ser humano.

Dicen que hay que mirar al futuro con optimismo y esperanza, como si conocerle fuese posible. Decía Aristóteles que “La esperanza es el sueño del hombre despierto”. A lo que parece aquí y ahora estamos ya, casi todos, dormidos.